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Un asteroide gigante pasará muy cerca de la Tierra este martes

  • Este asteroide gigante llamado (7482) 1994 PC1 no representa una amenaza para la seguridad del planeta, según científicos de la NASA

Un asteroide gigante pasará muy cerca de la Tierra este martes
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El Periódico

El asteroide (7482) 1994 PC1, con un diámetro de un kilómetro, se aproximará a nuestro planeta este martes, pero lo hará a casi 2 millones de kilómetros de distancia. Aunque está catalogado como potencialmente peligroso, en esta ocasión no supone ningún riesgo, según los expertos de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA).

Este cuerpo rocoso mide 1.100 metros de largo. A pesar de que no colisionará con la Tierra, la NASA lo clasifica como objeto potencialmente peligroso. Según el Asteroid Watch de la NASA, esta clasificación la reciben todos los asteroides que miden más de 460 pies (140 metros) de largo con órbitas que los llevan a menos de 4,6 millones de millas (7,5 millones de km) de la órbita de la Tierra alrededor del Sol.

No será la primera vez que este asteroide se acerque a la Tierra: ya lo hizo el 17 de enero de 1933 cuando pasó a una distancia de unas 699.000 millas (1,1 millones de km).

El asteroide (7482) 1994 PC1 fue descubierto el 9 de agosto de 1994 por el astrónomo Robert H. McNaught desde el Observatorio de Siding Spring, en Australia. Desde entonces, y muy especialmente durante los últimos meses, los expertos lo han seguido de cerca para confirmar que su aproximación de este martes no supone ningún peligro.

No es el único cuerpo rocoso proveniente del espacio que tiene una trayectoria hacia nuestro planeta. Los científicos tienen la mira puesta en otro: el asteroide 2009 FJ1.

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Los expertos creen que este asteroide podría impactar el 6 de mayo de 2022 en la Tierra, pero sin causar efectos negativos. Es más, como ocurre en muchas ocasiones, podría desintegrarse al entrar en contacto con la atmósfera de nuestro planeta.

Su tamaño es similar al asteroide que cayó en Chelyabinsk, Rusia, en 2013. Las rocas de asteroides de tamaños similares suelen desintegrarse en su entrada a la atmósfera, dejando como resultado que haya impacto cero, debido a que se convierte en polvo o una pequeña roca que, en caso de caer en una ciudad, podría causar algunos leves daños materiales.