La evolución de la pandemia

Ómicron se cuela en la mitad de los geriátricos catalanes

  • El 20,7% de las residencias de la tercera edad registran brotes nuevos de covid y en el 27% ya los tienen controlados

  • Directores, sindicatos y patronales alertan de la falta "grave" de personal y una "tensión inhumana"

Imma Fornells, auxiliar de geriatría del centro La Creu de Palau, es la primera trabajadora en recibir la vacuna diseñada por Pfizer y BioNtech en la provincia de Girona.

Imma Fornells, auxiliar de geriatría del centro La Creu de Palau, es la primera trabajadora en recibir la vacuna diseñada por Pfizer y BioNtech en la provincia de Girona. / David Aparicio

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Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

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La variante ómicron del coronavirus se ha colado ya en el 47,7% de los geriátricos catalanes. La mortalidad es muy baja -se han cuantificado 14 defunciones en la última semana-, pero el problema son los trabajadores que se contagian, que deben aislarse y que nadie quiere sustituir. "Más que un problema sanitario tenemos un problema de personal: nos faltan manos y no damos abasto", insiste el presidente de la Unión de Pequeñas y Medianas Residencias en Catalunya (UPIMIR) Vicente Botella.

"La tensión que soportamos es inhumana", resume la presidenta de la patronal ACRA, Cinta Pascual, que pide una reducción de cuarentenas por los contactos estrechos de estos trabajadores. "Estamos muy mal. Y muy preocupados", añade Andrés Rueda, presidente de la Asociación Catalana de Directores de Centros y Servicios a la Dependencia (ASCAD). "El problema de la variante ómicron no es la mortalidad, es el absentismo del personal que se infecta. Hemos tenido que hacer lista de prioridades para poder prestar el servicio, es imposible hacerlo todo", añade. Se priorizan comidas, medicación e higienes. "Y vamos a destiempo", añade.

Según los datos del Govern, en Catalunya hay ahora mismo 488 residencias con brotes de coronavius. Son prácticamente la mitad del total. De estas, 212 tienen con brotes activos, nuevos o descontrolados. Son datos superiores a la segunda ola de la pandemia, y similares a los de la primera ola, aunque entonces los cribajes eran escasos y la detección, prácticamente imposible. La diferencia esta vez es que las muertes están bajo mínimos. En la última semana, desde Sant Esteve hasta Año Nuevo, se registraron 708 contagios, 14 defunciones y 68 ingresos hospitalarios. Pero hay 1.319 profesionales infectados, un 3,5% del total, mayoritariamente son personal de limpieza y gerocultoras: los que están en primera línea y son más esenciales.

Contagiados durante la Navidad

Muchos de estos contagios se deben a los días de Navidad. "Nos estamos encontrando con personas que salieron a comer con sus familias el día 24 por la noche, el 25 y el 26, y luego se ha sabido que en aquellas mesas había positivos", explica Botella, que abogó por impedir las salidas al exterior. Y de aquellos polvos, estos lodos. "Tenemos muchas plantillas de baja. Nadie quiere venir a trabajar durante solo 10 días a una residencia, y menos durante las fiestas. "Llevamos unas semanas muy tensionados, las bajas están impactando mucho en el sector y nos faltan manos", confirma también también Josep Maria Yagüe, responsable de CCOO en el área de Dependencia.

El problema con los contactos estrechos

Tras la pandemia del coronavirus, muchos geriátricos ordenan los turnos de los trabajadores por unidades estrechas, formadas por unas 10 personas. "En cuanto tenemos un positivo, todo este grupo se tiene que ir a casa confinado y esperar 14 días a ver si dan positivo... Es demasiado largo, no puede ser que los aislamientos para los positivos sean ahora de siete días, pero que estos empleados, que solo son contactos, tengan que esperar tanto", reclama Pascual. De hecho, añade que la presencia del virus es "imparable" y que la presión y tensión de trabajo es "máxima". También reclama la posibilidad de contratar a estudiantes de último año de formación o que no dispongan de título acreditativo para poder atender a los ancianos.

Hace semanas que esta realidad afecta el sector, pero después de las fiestas ha estallado. El pasado martes el Asociación de Centros de Atención a la Dependència (ACAD) emitió un comunicado en el que alertaba del colapso de muchos centros. "En estos momentos el mercado laboral del sector asistencial está sufriendo una grave crisis por falta de personal y si tenemos que añadir la dificultad de encontrar sustitutos en estas fechas puede abocar a las residencias al límite de su capacidad de asistencia", expone el comunicado. "Notamos también el colapso también de la sanidad en relación a las visitas de los médicos o los resultados de las PCR que se alargan más de la cuenta", añade Pascual.

Perspectivas peores

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El problema es que la situación no parece que vaya a mejorar. "Los datos de la 'conselleria' son de hasta el 1 de enero, pero desde ASCAD calculamos que el absentismo de personal debido a infecciones ha subido al 30% y que ya son el 70% de geriátricos que, a día de hoy, tienen casos de coronavirus", cuenta Rueda. "Estamos mal, y vamos a ir a peor", remata.

Drets Socials asume que la falta de personal, que también afecta la atención sanitaria de atención primaria o hospitales, está haciendo mella.