Migrantes desaparecidos

El viaje de nunca acabar de Mohammed N.L.

  • La familia de un argelino naufragado en el Mediterráneo lleva 10 meses tratando de identificar sus restos sin perder del todo la esperanza

Nichos donde se entierra a migrantes no identificados fallecidos en el mar, en el cementerio de Gran Tarajal (Fuerteventura).

Nichos donde se entierra a migrantes no identificados fallecidos en el mar, en el cementerio de Gran Tarajal (Fuerteventura). / JON BARANDICA

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Ricardo Mir de Francia
Ricardo Mir de Francia

Periodista

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Mohammed no era feliz. Vivía con un pie en su país y el otro apuntando permanentemente a la línea del horizonte. "Siempre que lo veía durante las vacaciones me decía que quería marcharse porque no encontraba trabajo ni estaba contento. Sabía que era una estupidez, pero no encontró otra solución", cuenta su prima Khalti Farida desde Montreal, la ciudad canadiense a la que se mudó con sus padres tras abandonar Argelia en las postrimerías de la guerra civil que desangró a la antigua colonia francesa en los años noventa. Un día Mohammed le dijo a su madre que se iba. Pagó 24.000 dinares (152 euros) por un pasaje en patera desde Argel a las Islas Baleares. Nunca más se volvió a saber. Su embarcación naufragó en el Mediterráneo occidental. Aparentemente no hubo supervivientes.

En su casa tardaron en sonar las alarmas. No era del todo raro que Mohammed desapareciera de vez en cuando sin dar más señas cuando vivía en Argel. Quizás había encontrado trabajo al otro lado, quizás se había enamorado, quizás había sido arrestado. Pero la fecha de su partida no auguraba nada bueno. Se marchó el pasado 4 de febrero, en pleno invierno, cuando las olas rizadas del Mediterráneo pueden convertirse en cuchillas afiladas para las precarias barcazas que lo surcan.  

La familia empezó a indagar y en abril se topó con los carteles de desaparecidos que el Centro Internacional para la Identificación de Migrantes Desaparecidos (CIPIMD) publica en su página de Facebook. Contactaron con la organización de voluntarios que dirige María Ángeles Colsa desde Málaga y la pelota empezó a rodar. Aquel mismo mes el CIPIMD les envió un informe con fotografías de un cuerpo encontrado en la playa granadina de La Rabita el 4 de abril. "Los rasgos y la descripción eran muy parecidos: los tatuajes, el anillo de su madre, el chaleco salvavidas que portaba… Para nosotros no había duda de que era él, pero sus padres no quisieron aceptarlo. Estaban en shock, así que optamos por hacer la prueba de adn", recuerda Farida.

"Un proceso muy largo y traumático"

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La primera prueba de ADN solicitada a la madre dio aparentemente un resultado incompleto, de modo que la policía judicial solicitó una segunda muestra de cotejo. Esta vez del padre. "Está siendo un proceso muy largo, traumático y doloroso. Estamos en diciembre, han pasado diez meses, y el cuerpo todavía no está en Argelia", dice la prima de Mohammed, que tenía 26 años cuando se subió a la patera. "Era un chaval sociable, de esa clase de personas que necesitan cariño y atención. Le encantaba cantar, bailar y tocar el tambor". Pero, como les sucede a muchos jóvenes argelinos, Mohammed fabulaba con otras latitudes. "Es posible que quisiera llegar hasta Francia, donde tenemos familia", añade Farida con la voz entrecortada.

Ni ella ni los suyos saben cuándo acabará el proceso de identificación. La muestra de ADN del padre todavía tiene que llegar a España para ser cotejada con la del cadáver encontrado, que espera en una morgue granadina. "Queremos enterrarlo en su pueblo para cerrar este capítulo y que la familia pueda definitivamente encontrar un poco de paz", dice Farida. Como la de Mohammed, hay cientos de historias que aguardan un desenlace, cientos de familias que esperan una pista, una llamada de teléfono, una brizna de luz entre tanto silencio. "Mi primo merece descansar y volver a su Creador. Todo esto es muy agotador", concluye su prima.