Visita a Grecia

El Papa reclama desde Lesbos detener "el naufragio de la civilización"

"En Europa sigue habiendo personas que persisten en tratar el problema como un asunto que no les incumbe", clama el Pontífice

El Papa Francisco visita los Campos de refugiados de Lesbos en Grecia  / Reuters

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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 “No dejemos que el Mare Nostrum se convierta en un desolador 'mare mortuum' (mar de la muerte)”. Desde el campo de migrantes de Mitilene en la isla griega de Lesbos, sin diplomacia ni palabras de compromiso, el papa Francisco ha formulado este domingo una severa crítica a Europa y a sus políticas migratorias que dan la espalda a los miles de desesperados que intentan refugiarse en el Viejo Continente. Es necesario que “¡Detengamos este naufragio de la civilización!”.

Hoy hasta “se escucha la propuesta, como solución, del uso de fondos comunes para construir muros y alambradas”, ha denunciado el Pontífice en el discurso más esperado de sus cinco días de gira por Chipre y Grecia. Después de casi dos años de pandemia, aún “todo parece terriblemente opaco en lo que se refiere a las migraciones”, ha continuado, al criticar también a los países europeos que no están en la primera línea de la acogida. “Persisten en tratar el problema como un asunto que no les incumbe”, ha considerado el Papa.

El Mediterráneo, que “durante milenios ha unido pueblos diversos y tierras distantes” y ha sido “cuna de tantas civilizaciones”, ahora “parece un espejo de muerte”, “un frío cementerio sin lápidas”, ha dicho. Y, hablando directamente a los cristianos, ha subrayado: “esto no es ideología religiosa, son raíces cristianas concretas”. “No escapemos rápidamente de las crudas imágenes de pequeños cuerpos sin vida en las playas”, ha pedido.

Los “cierres y nacionalismos (…) llevan a consecuencias desastrosas”, ha concluido en un discurso pronunciado delante de un grupo de migrantes y Katerina Sakellaropoulou, la presidenta de Grecia. Un país que, además de haber levantado vallas en sus fronteras y realizar bloqueos navales ante sus costas, acaba de aprobar la tercera reforma migratoria en dos años para facilitar las deportaciones de migrantes y el trabajo de las oenegés.

Democracia en retroceso

Francisco, quien durante su viaje ha oficializado que dará refugio en el Vaticano a unos 50 solicitantes de asilo de Chipre, se ha pronunciado de esta manera un día después de alertar que "la democracia" está "en retroceso” en Europa y en el mundo. “La democracia es compleja, mientras el autoritarismo es expeditivo y las promesas fáciles propuestas por los populismos se muestran atrayentes”, argumentó el Papa argentino el sábado, desde el Palacio Presidencial de Atenas.

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Aún así, Francisco también volvió, como ya lo había hecho en su anterior viaje de 2016 a Lesbos, a hacer gestos de distensión hacia las autoridades de Grecia, un país cuyos ciudadanos, todavía "tocados por la crisis económica”, han visto “en algunas islas, desembarcar un número de migrantes superior al de los propios habitantes”. “La comunidad europea, desgarrada por egoísmos nacionalistas, más que ser un tren de solidaridad, algunas veces se muestra bloqueada y sin coordinación”, dijo el Papa. Palabras que le agradeció Sakellaropoulou.

Como lo había hecho en su primera etapa en Chipre, donde abogó por el levantamiento del “muro” que divide la parte greco-chipriota de la turco-chipriota (la isla se encuentra dividida en dos desde las tensiones étnicas y posterior invasión turca de 1974), el Papa también volvió el domingo a dejar claro que sus mensajes no se dirigen solo a Europa. “En varias sociedades los conceptos de seguridad y solidaridad (…) se están oponiendo de manera ideológica”, ha afirmado. “Es tan fácil arrastrar a la opinión pública fomentado el odio hacia el otro”, ha concluido el Pontífice, cuya gira culmina este lunes.