Despedido por el centro

Educació no investigó el castigo del Pare Manyanet al informático que denunció a un cura pedófilo

  • El trabajador que denunció el caso ha pagado un alto precio: el colegio lo castigó, la comunidad le dio la espalda y ahora se ha quedado en el paro

  • El juzgado de Barcelona ha estrechado el círculo alrededor del sacerdote al hallar también pornografía infantil en su teléfono móvil

El informático posa de espaldas porque prefiere mantener oculta su identidad.

El informático posa de espaldas porque prefiere mantener oculta su identidad. / Robert Ramos

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

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J. G. Albalat
J. G. Albalat

Redactor

Especialista en Judiciales

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La Conselleria d’Educació se ha personado como acusación particular en la causa que instruye el juzgado de instrucción 7 de Barcelona contra el sacerdote de la congregación Pare Manyanet por tenencia de pornografía infantil en su ordenador, según fuentes del departamento. Una decisión tomada para seguir de cerca cómo avanza un proceso que sigue con paso firme después de hallar material pedófilo también en el teléfono personal del cura J.C.. Paradójicamente, Educació no ha investigado la reacción que el colegio Jesús, Maria i Josep tuvo con el informático que ha hecho posible la apertura de esta causa. Este empleado fue quien descubrió accidentalmente las 1.000 fotografías y las 400 películas en el ordenador del clérigo y quien avisó a los Mossos d'Esquadra, pero la dirección del centro interpretó que alertara a la policía catalana directamente como una traición y se ensañó con él: la escuela lo sancionó y la congregación lo amenazó con una querella.

Actualmente, el informático está en el paro. Fue formalmente despedido por el centro en octubre, después de medio año de baja médica por la ansiedad que le ha causado este proceso. La Conselleria, a pesar de que en el mes de abril –cuando El periódico destapó el caso– afirmó que investigaría estos hechos, aún no ha pedido explicaciones a la dirección de un centro concertado que forma parte de la red educativa de la Generalitat. El olvido institucional ha ahondado en la paradoja que persigue a este informático: su acción hizo posible que un religioso presuntamente pedófilo que estaba en contacto con menores haya dejado de estarlo –ahora está vigilado en una residencia de la orden, según un portavoz del Pare Manyanet– pero a él lo ha condenado al ostracismo. "Lo más duro es que creo que mis antiguos compañeros de trabajo están enfadados conmigo. Ninguno me ha llamado", afirma en declaraciones a este diario, un medio al que reitera su voluntad de permanecer en el anonimato.

El abandono del informático

El informático del colegio Pare Manyanet de Sant Andreu descubrió por accidente el pasado 15 de marzo 39 gigas de material pedófilo en el ordenador de uno de los curas de la congregación. Avisó a los Mossos y agentes de la unidad de investigación del distrito le rogaron que no informara a la dirección del centro. Dos días después, los policías acudieron al centro a detener al sacerdote J.C. y se llevaron el ordenador portátil y también el teléfono móvil. Según reveló EL PERIÓDICO, la dirección de la escuela y la congregación reaccionaron castigando al informático a quien culparon del revuelo mediático que siguió a aquel arresto. También acusaron a su empleado de violar la cláusula de confidencialidad. El director le ordenó a raíz de aquella denuncia a los Mossos que comenzar a teletrabajar y la congregación le abrió un duro expediente informativo –que terminó cerrando– y lo amenazó con una querella –que no presentó–. Fue tras la publicación de estos hechos que la Conselleria Educació anunció que investigaría lo ocurrido. Sin embargo, medio año después no ha llamado a la dirección del colegio para preguntar qué sucedió ni tampoco al informático para saber cómo se encuentra.

Así lo confirman tanto el colegio –a través de un portavoz– como el propio el informático. Desde la escuela se aclara que una inspectora se interesó por la situación laboral del sacerdote acusado de pederastia días después de su arresto. El centro informó a la inspectora que el detenido, de 63 años, entonces era el responsable de la parroquia ubicada dentro del recinto en el que también se encuentra la escuela pero que ya no ejercía de profesor, aunque lo había hecho en el pasado. Al saber que el cura no daba clases en la actualidad, la inspectora no consideró oportuno indagar más.

Despido procedente 

El informático, que estaba de baja por ansiedad desde la primavera, recibió el alta médica involuntaria a finales de septiembre. La Mútua Asepeyo resolvió que, a pesar de los informes psicológicos que advertían de que reincorporarse a un colegio que le había dado la espalda por su denuncia haría recaer al empleado, se trataba de un "conflicto laboral" y el ICAM (Institut Català d'Avaluacions Mèdiques i Sanitàries) le dio el alta. Tras la notificación, el empleado avisó al colegio de que no se sentía en condiciones de retomar su labor y solicitó que se buscara una finalización contractual consensuada. La dirección respondió que si quería marcharse, era libre de hacerlo, sin arreglo posible. El informático, consciente de que iba a quedarse sin trabajo y sin paro por haber denunciado la pedofilia de un sacerdote en contacto con menores, se negó a marcharse voluntariamente. Pasados unos días, y al no presentarse el informático a su puesto de trabajo, la dirección le comunicó que había sido despedido de forma "procedente"

El teléfono móvil 

A través de un portavoz, el colegio Pare Manyanet de Sant Andreu había manifestado en el mes de marzo sus dudas acerca de que el material pedófilo hallado en el ordenador perteneciera al sacerdote arrestado por los Mossos. E incluso llegó a insinuar que alguien ajeno, como el informático, podía haber metido esas imágenes en el PC sin su consentimiento. Las últimas novedades aportadas por el juzgado número 7 de Barcelona, sin embargo, ridiculizan tales difamaciones. En un auto reciente el magistrado observa indicios concluyentes de que las 1.000 imágenes y los 400 vídeos localizados en el disco duro por el informático sí eran material del sacerdote arrestado. La clave que acorrala al cura está en el teléfono móvil que los Mossos le intervinieron el 16 de marzo, cuando se personaron en el colegio para detenerlo. Al revisar este dispositivo también han aparecido 152 archivos de pornografía infantil.

Sin indicios de bullying 

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El ‘conseller’ d'Educació, Josep Gonzàlez-Cambray, informó este pasado miércoles que una inspección del departamento abierta en el mismo colegio por otro motivo delicado, el suicidio de una alumna de 15 años que los Mossos y el juzgado de instrucción 31 de Barcelona investigan como un posible caso de acoso escolar hacia la víctima como sostiene su familia, se ha cerrado recientemente sin hallar indicios de bullying contra la chica. Gonzàlez-Cambray subrayó en el Parlament que departamento y esta escuela también trabajan conjuntamente en la mejora de los protocolos de actuación. Fuentes de la conselleria aseguran que esas tareas incluyen asimismo una revisión de cómo debería procederse en futuros casos como el del informático.