Terapias frente al coronavirus

Julià Blanco, investigador: "Nos está costando conseguir buenos fármacos para el covid-19"

Doctor en Bioquímica por la Universitat de Barcelona, lidera el grupo de Virología e Inmunología Celular de IrsiCaixa y lleva 27 años investigando sobre el VIH, un virus "muy distinto" al SARS-CoV-2 por su variabilidad

Julià Blanco, investigador: "Nos está costando conseguir buenos fármacos para el covid-19"
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Nieves Salinas

¿Por qué se han diseñado en un año diferentes vacunas contra el coronavirus y, en cambio, no se ha logrado todavía una contra el VIH?. ¿Cómo funcionan los tratamientos para una y otra enfermedad?. Son algunas de las preguntas a las que responde el investigador del IrsiCaixa Julià Blanco en conversación con El Periódico de España. Blanco lleva 27 años trabajando en la investigación de un virus -el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)- que, aclara, es muy diferente al SARS-CoV-2. "En sida se ha conseguido una terapia excelente, no cura la infección, pero funciona muy bien y los enfermos tienen una esperanza de vida normal en estos momentos, pero no tenemos una vacuna. En el covid-19, hemos conseguido una vacuna de manera muy rápida, muy efectiva, pero lo que nos está costando más es tener buenos fármacos para controlar el virus".

Doctor en Bioquímica por la Universitat de Barcelona desde 1994, Blanco lidera el grupo de Virología e Inmunología Celular de IrsiCaixa. Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, que se celebra este 1 de diciembre, conversa con este diario sobre las complicaciones a las que se enfrentan los investigadores para lograr vencer la enfermedad cuarenta años después de los primeros casos descritos.

El investigador subraya que en los países ricos "prácticamente no se habla" del sida pero recuerda que causa estragos en África.

"En el año 94 no existía terapia antirretroviral -el tratamiento de las personas infectadas con el VIH- y la mortalidad llegó a ser la primera causa muerte en personas jóvenes en Estados Unidos. El impacto social de la enfermedad era altísimo", señala el investigador cuando echa la vista atrás hacia el momento en el que comenzó a trabajar en una dolencia que, aunque con menor impacto en los países ricos -"prácticamente no se habla y no es así, no nos podemos olvidar", precisa- todavía existe y causa estragos en África.

Una buena calidad de vida

En España, un total de 151.387 personas viven con VIH, según la última estimación publicada por el Plan Nacional sobre el Sida. Sin embargo, puntualiza el investigador, su esperanza de vida es alta y su calidad de vida, estupenda: "En VIH, los fármacos de los que disponemos son altamente eficaces: el 100% en algunos casos y, además, su administración es muy cómoda. Por vía oral, una pastilla al día".

Nada que ver, recuerda el doctor, con aquellos primeros tratamientos antirretrovirales que implicaban "combinaciones de pastillas muy complejas". Había pacientes que tenían que tomarse hasta diez fármacos al día. Además, con efectos secundarios a largo plazo: como la lipodistrofia, un término médico que hace referencia a las alteraciones en la distribución de la grasa corporal. "Todo eso ha cambiado enormemente. En estos momentos la terapia es muy segura, no provoca efectos secundarios y es muy cómoda para el paciente", puntualiza Julià Blanco.

La vacuna, una asignatura pendiente

Sin embargo, el investigador admite que, pese a tantos años de estudio, todavía no se ha conseguido una vacuna eficaz frente a la enfermedad. Curioso, admite, cuando para el coronavirus, una enfermedad nueva, ya se cuenta con un antígeno. El responsable del grupo de Virología e Inmunología Celular de IrsiCaixa remarca las diferencias asociadas a la biología de cada virus en un momento en el que los países siguen en alerta ante la nueva variante del covid detectada por primera vez en Sudáfrica y que ya se ha extendido por, al menos, 44 países, España inclusive. Ómicron, como se le ha denominado, ha encendido la luz de alarma a sólo un mes del comienzo de la Navidad.

El VIH y el SARS-CoV-2, abunda Blanco, son virus muy distintos. "La principal diferencia es la variabilidad que tiene cada virus. En el caso del coronavirus, la variabilidad es limitada y, aunque sea limitada, ya nos está dando problemas, por eso es lo que más nos preocupa en estos momentos".

En cuanto al VIH, prosigue, esa variabilidad "es todavía peor y enorme". Eso hace que la aproximación clásica de las vacunas no funcione contra el virus. "Por eso hay que cambiar completamente la manera de diseñar esa vacuna. Los que se trabajado en estos años es en intentar identificar cuáles son las regiones del VIH que son constantes. El virus muta muchísimo, tiene muchas variantes, pero tiene que tener regiones que sean constantes porque sino no sería capaz de infectarnos", agrega el investigador.

"Eso es un problema enormemente difícil porque aunque vacunemos con la proteína, los anticuerpos que se generan no son buenos neutralizantes del virus. Tenemos que modificar las pautas vacunales, diseñar nuevos inmunógenos y nuevas estrategias para generar este tipo de anticuerpos", prosigue. La solución, dice, puede estar cada vez más cerca: "Hemos identificado muy bien esas regiones y hay en curso diferentes estudios pero aún no estamos en el punto de tener la vacuna perfecta".

Tecnología clásica de vacunas

Si se habla de coronavirus, el bioquímico asegura que se ha tenido suerte porque la tecnología clásica de vacunas "ha funcionado muy bien. Prácticamente todas las personas infectadas generan anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2, algo que, aclara, no sucede en el caso del VIH: "Los pacientes generan muchos anticuerpos pero no son efectivos contra el virus y ese es el gran problema: su extraordinaria variabilidad".

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En cuanto a las nuevas pastillas anticovid, Julià Blanco indica que son fármacos "que tienen buena eficacia, están reduciendo la hospitalización en pacientes leves, pero no son perfectos todavía. Hay margen de mejora para encontrar antivirales que sean más efectivos. De momento, ninguno de los dos -de las farmacéuticas MSD y Pfizer- ha demostrado una eficacia del 100%. Tampoco las vacunas están funcionando al 90% en infección grave", afirma.

De hecho, el fármaco contra la covid-19 que desarrolla el laboratorio norteamericano Merck-MSD (molnupiravir) es menos eficaz de lo que se anunció hace un mes. Así lo ha confirmado la compañía en una actualización de datos de los 1.433 participantes en el estudio MOVe-OUT sobre el medicamento: tiene una eficacia del 30% contra la hospitalización o muerte, frente al 50% constatado anteriormente. Precisamente este miércoles, otra farmacéutica, en este caso la suiza Roche, presenta en España una nueva terapia frente a la enfermedad.