Día internacional contra la Violencia Machista

25-N: las mujeres aplauden la señal de socorro que identifica el maltrato

  • El gesto internacional de proteger el pulgar con el resto de los dedos se hace popular y recibe una aprobación masiva en la calle

25-N: las mujeres aplauden la señal de socorro que identifica el maltrato. / José Luis Roca

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Ana, Rafaelina, María Alejandra, Laura, Concha, Paloma, Alicia… Mujeres jóvenes, mayores, españolas y migrantes. Todas conocen el gesto que salva vidas: el ademán de llevar el pulgar al centro de la palma de la mano y protegerle con el resto de los dedos. Todas las mujeres con las que EL PERIÓDICO ha hablado por la calle habían leído en prensa, escuchado en la radio o visto en tele y redes la señal internacional para pedir ayuda frente a la violencia machista. Todas lo aplauden, todas lo hacen delante de nuestra cámara, todas piden a las administraciones más medios para luchar contra los maltratadores, todas claman por una educación en igualdad.

“Es un gesto sencillo y fácil. Y, sobre todo, útil. El otro día sirvió para que detuvieran a un hombre después de que ella lo hiciera en una sala de urgencias”, explica Ana López, que, sin embargo, muestra sus recelos ante la posibilidad de que los agresores detecten a la primera el gesto y deje de ser útil. Es una sensación que no solo tiene esta joven ejecutiva sino también Concha Caro, jubilada. “Si ellos lo saben ¿qué pasará? Me gusta mucho que sea un gesto internacional, pero a ver si no se termina convirtiendo en un arma de doble filo”, duda.

Aquí no hay hueco para el negacionismo. La violencia machista es una herida abierta y peligrosa que ha arrancado la vida de 37 mujeres en lo que va de año. Algunas dejan huérfanos, niños y niñas sin brújula (ni dinero) en la vida, con una madre asesinada y un padre al que no deberían ver el resto de su vida. “Es horroroso. No sé cómo aguantamos las cifras de muertas. Tenemos que pedir más medios a todas las administraciones”, destaca Concha, que vuelve a hacer el gesto junto con las amigas con las que está dando un paseo.

Hay una medida que piden todas: educación en igualdad, algo que se imparte tanto en la escuela como en la casa. “Hay gente que no entiende muy bien qué es el feminismo. Hay que decirles que el feminismo es igualdad. A ver si así lo entienden bien”, se desespera Alicia Saiz, empleada municipal del servicio de parques y jardines. Su compañera, Marga Díaz, asiente. Tiene una hija y un hijo, a los que educa exactamente igual. Pero cuando le cuentan cosas del instituto se le encienden las alarmas. Muchas conversaciones juveniles delatan que ha regresado el macho alfa y la delicada damisela que piensa que si él tiene celos y le controla el móvil es por su bien. “En algunos aspectos parece como si estuviéramos dando pasos atrás”, reniega otra componente de la cuadrilla, Marisa Calero, madre de una niña de 15 años. “Educación, educación y más educación. Es la base de todo”, concluyen las tres después de posar juntas y hacer el gesto de ayuda internacional, un gesto que, también ellas, están convencidas de que salvará muchas vidas.  

Teléfonos para víctimas de violencia machista

016 Información

112 Emergencias

68291136 / 682508507 Apoyo psicológico (por Whatsapp)

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Rafaelina Reynosos, dominicana que se gana la vida como cuidadora de niños en España, se emociona al hablar del maltrato. Ella lo sufrió a manos de su pareja y lo sigue recordando cada día. “Tengo 50 años y no lo olvido. Me ofendía verbalmente y me pegaba. Era un hombre muy violento. Me jalaba del pelo… Me salvó la vida un cuñado, que consiguió que viniera a España”, recuerda tras elogiar la iniciativa del gesto internacional para pedir ayuda. Lo hace y sonríe. “Ojalá sirva para que salve la vida a muchas mujeres”, concluye. 

Es imposible hablar de violencia machista y no mencionar a los hombres. No a los malos (que son minoría) sino a los buenos, a los fieles acompañantes en la lucha feminista. Sin ellos, la guerra no se gana. ¿Viviremos una sociedad sin maltrato? “No lo sé. A veces pienso que aceptamos la violencia contra las mujeres y ya está. Tenemos que unirnos más y luchar”, concluye Paloma Ruiz, que aprendió a realizar el gesto de ayuda en el hospital donde su hija trabaja como pediatra.