Aumento en 20 años

Más de 22 millones de bebés no fueron vacunados contra el sarampión en 2020

  • En las últimas dos décadas la vacuna contra la enfermedad ha evitado más de 30 millones de muertes en todo el mundo

Una enfermera prepara la vacuna este viernes en la Fira de Barcelona.

Una enfermera prepara la vacuna este viernes en la Fira de Barcelona. / Elisenda Pons

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Europa Press

Más de 22 millones de bebés no recibieron, en 2020, la primera dosis de la vacuna contra el sarampión (3 millones más que en 2019). Esto supone un mayor aumento en dos décadas y "crea condiciones peligrosas para que se produzcan brotes", según advierten un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

En 2020

El año anterior los casos de sarampión notificados disminuyeron en más del 80%, aunque, el documento advierte que "también se deterioró" la vigilancia de esta enfermedad. Esto pasó porqué, en más de una década, nunca se habían realizado tan pocos análisis del virus en un laboratorio.

Además, en 2020, coincidiendo con los peores momentos de la pandemia, la cobertura de la primera dosis de vacuna contra el sarampión se redujo y solo el 70% de los niños recibieron la segunda, muy por debajo del 95% por ciento de cobertura necesario para proteger a las comunidades de la propagación del virus del sarampión.

Para agravar las deficiencias de inmunidad de todo el mundo, debido a la pandemia de COVID-19, 24 campañas de vacunación contra el sarampión en 23 países fueron pospuestas. Esto dejó a más de 93 millones de personas en riesgo de contraer la enfermedad. Estas campañas suplementarias son necesarias en aquellos lugares donde la gente no ha recibido las vacunas que contienen sarampión a través de los programas de inmunización de rutina.

La OMS y los CDC advierten

"Las deficiencias en la vigilancia, las pruebas y la notificación del sarampión ponen en peligro la capacidad de los países para prevenir brotes de esta enfermedad altamente infecciosa", apuntan la OMS y los CDC. "Un gran número de niños no vacunados, los brotes de sarampión y la detección y el diagnóstico de la enfermedad desviados para apoyar las respuestas de la COVID-19 son factores que aumentan la probabilidad de muertes relacionadas con el sarampión y las complicaciones graves en los niños. Debemos actuar ahora para fortalecer los sistemas de vigilancia de la enfermedad y cerrar las brechas de inmunidad, antes de que los viajes y el comercio vuelvan a los niveles prepandémicos, para prevenir brotes mortales de sarampión y mitigar el riesgo de otras enfermedades prevenibles por vacunación", insiste Kevin Cain, director de Inmunización Global de los CDC.

Necesidad de la vacuna

"Aunque los casos de sarampión notificados disminuyeron en 2020, los datos indican que probablemente estemos viendo la calma que precede a la tormenta, ya que el riesgo de brotes sigue aumentando en todo el mundo. Es fundamental que los países se vacunen lo antes posible contra la COVID-19, pero esto requiere nuevos recursos para que no se produzca a costa de los programas de inmunización esenciales. La inmunización rutinaria debe protegerse y reforzarse; de lo contrario, corremos el riesgo de cambiar una enfermedad mortal por otra", explica Kate O'Brien, directora del Departamento de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos de la OMS.

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Aunque el sarampión es uno de los virus humanos más contagiosos del mundo, es posible prevenirlo casi por completo mediante la vacunación. Se calcula que en estos últimos 20 años la vacuna contra el sarampión ha evitado más de 30 millones de muertes en todo el mundo. Aproximadamente, las muertes por sarampión se redujeron de 1,07 millones en el 2000 a 60,7 mil en 2020. En 2020, el número de casos de sarampión que había en todo el mundo era de, aproximadamente, 7,5 millones.

La transmisión de la enfermedad dentro de las comunidades no solo significa que hay una escasa cobertura de vacunación contra el sarampión, sino que además, los servicios sanitarios no llegan a las poblaciones con mayor riesgo.