Entrevista con la ministra de Educación

Pilar Alegría: "Destinaremos 43 millones de euros a la educación inclusiva"

  • El Gobierno elabora un plan para que los colegios ordinarios tengan recursos suficientes para escolarizar a alumnos con necesidades especiales siempre que sus padres así lo deseen

Pilar Alegría, ministra de Educación. / José Luis Roca

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Como delegada del Gobierno en Aragón, Pilar Alegría (Zaragoza, 1977) se dedicó a tender puentes entre España y Aragón. Ahora tiende esos mismos puentes con la comunidad educativa. Con un marcado perfil socialista, la ministra de Educación y Formación Profesional se autodefine como “una mujer de provincias, una mujer de pueblo”. Lo dice con orgullo. Con el mismo orgullo del que habla de su madre y de su hijo, de 8 años. Desde que fue reclutada el pasado mes de julio por Pedro Sánchez para remplazar a Isabel Celaá, Alegría vive en Madrid pero viaja cada fin de semana a su tierra natal para disfrutar de su hijo, que sigue en Zaragoza. Le recoge del cole los viernes por la tarde, le lleva a natación y al parque. Es ministra, pero también madre. Lo mismo le acompaña a pedir chuches en Halloween que le invita a merendar en la chocolatería más castiza de Madrid. El jueves abrió las puertas de su despacho a EL PERIÓDICO para hablar de los planes del ministerio y la ambiciosa reforma educativa.

El año pasado, los coles fueron uno de los pocos espacios seguros frente al covid. ¿Qué balance hace del curso actual?

El año pasado el miedo era evidente, había desconocimiento y no teníamos vacuna. A pesar de ello, las cosas fueron bien gracias al enorme trabajo de la comunidad educativa. Este curso el balance es también satisfactorio. De las 417.000 aulas que hay en España, solo un 0,09% están confinadas ahora mismo.

Hay voces científicas -no solo políticas- que piden la retirada de la mascarilla en las actividades al aire libre en los coles. ¿Cuál es la postura del ministerio?

A lo largo de toda la pandemia, la prudencia ha sido una gran aliada. Sanidad, Educación y las comunidades han tomado medidas coordinadas y la fórmula ha sido un éxito. En este momento, la norma dice que los niños y las niñas deben llevar mascarilla al aire libre cuando no se pueda respetar la distancia de 1,5 metros. La presidenta de Madrid anunció, en su día, esto mismo: sin mascarilla en los exteriores siempre y cuando haya distancia. Debemos seguir garantizando la educación presencial, pero también que las escuelas sean espacios seguros. No hay que bajar la guardia. Las medidas de flexibilización hay que aprobarlas cuando la situación sea estable. La prudencia nos ha traído hasta aquí y ha sido buena consejera. Los menores de 12 años, además, no están vacunados.

"Respecto a la mascarilla en los coles, no hay que bajar la guardia. La prudencia nos ha traído hasta aquí y ha sido buena consejera"

Cuando las autoridades europeas lo aprueben, ¿vacunará a su hijo?

Por supuesto. Y lo haré con orgullo. El mismo orgullo con el que me vacuné yo y se vacunó mi madre. La inmunización ha sido una de las herramientas más eficaces para protegernos. Cuando se habilitó la pauta a partir de los 12 años, la respuesta fue masiva.

Hablemos de la nueva ley, la LOMLOE. ¿Debe ser la enseñanza concertada una red subsidiaria de la pública?

Siempre repito una máxima: la educación es una cuestión de estado. Ciertamente, para el Gobierno la prioridad es la educación de la que somos titulares, la pública. Es la que vertebra el sistema educativo, la que llega a todos los rincones del país, y esto nos lleva a tomar medidas para fortalecerla. Pero no es una prioridad que vaya en contra de la concertada, que hace un papel que hemos de tener muy presente y con la que tenemos que trabajar. Si el objetivo es mejorar la calidad del sistema educativo tenemos que contar con todos los que prestan el servicio público de la educación.

La norma apuesta por la educación inclusiva. Muchas voces concluyeron que eso implica la desaparición de los centros de educación especial.

Si hay un aspecto del debate que me causó desazón personal fue este. La norma, en ningún caso, va en contra de la educación especial. No hay ni una sola línea dentro de la LOMLOE que plantee cerrar esos centros. Nunca se planteó, en ningún momento. Lo que dice la ley no es otra cosa que mejorar la atención que reciben los hijos con necesidades educativas especiales por razón de alguna discapacidad, que será siempre con los medios y el tipo de centro que mejor se adecue a sus necesidades. Y siempre con la participación de las familias. Y sí, soy consciente que para conseguir este objetivo hay que poner a disposición más medios y recursos. Estamos en ello.

¿Cómo lo van a hacer? 

Este año ya aparece en los Presupuestos Generales del Estado un plan de educación inclusiva, dotado de 43 millones de euros que desarrollaremos en colaboración con las comunidades autónomas y donde se incluirán muchos aspectos fundamentales. Entre ellos, mejorar la dotación para la atención temprana. Con este plan queremos que los coles ordinarios dispongan de más recursos personales y materiales para atender a estos alumnos. Me refiero, por ejemplo, a mayor número de profesores de apoyo y figuras educativas no docentes, como mediadores comunicativos y fisioterapeutas. Estos recursos también irán destinados a fortalecer los medios de los centros de educación especial. En definitiva, se trata de mejorar el grado de inclusión de nuestros jóvenes en el sistema educativo estén donde estén.

¿Seguirán siendo las familias las que decidan a qué colegio va su hijo con necesidades especiales? 

Por supuesto. Se tienen que quedar todos tranquilos en este sentido. Sé que todos los padres y las madres quieren lo mejor para sus hijos. Conozco muchas familias que llevan a sus hijos a centros de educación especial en los que solo hay escolarizados menores con discapacidad. Pero también conozco muchas familias que sufren porque quieren que los suyos estén en un centro junto a menores sin discapacidad, sus hermanos, por ejemplo, y no pueden hacerlo porque no hay recursos para atenderlos. Lo que la reforma educativa se propone no es otra cosa que mejorar la atención que reciben, que será siempre con los medios y el tipo de centro que mejor se acople a sus necesidades. Y siempre con su participación. Si el padre o la madre de un niño con espectro autista o síndrome de Down quieren que se escolarice en un centro ordinario lo podrán hacer porque esa escuela tendrá recursos y medios. En aquellos casos que no sea posible o no sea conveniente la escuela ordinaria, esos niños serán escolarizados en la educación especial. Faltaría más. Así va a ser ahora y dentro de 10 años.

Un informe reciente constata que el 60% de los jóvenes no saben quién fue Miguel Ángel Blanco. La realidad de los institutos demuestra que no hay tiempo material para estudiar, por ejemplo, la historia de ETA. ¿La nueva ley solucionará este problema? 

Solo somos capaces de entender el presente cuando comprendemos el pasado. Efectivamente, nos parecía fundamental que nuestros jóvenes conocieran la memoria más cercana de nuestro país. En los decretos en los que estamos trabajando, concretamente el que desarrolla el currículo de Bachillerato, aparece historia moderna. Es importante que los estudiantes conozcan el golpe de estado, la segunda república, la represión que padecieron muchas personas por cuestiones ideológicas, el sufrimiento de las mujeres en esa etapa oscura…

Pero ¿habrá tiempo para estudiarlo?

Sí, se está trabajando en los contenidos y así aparece reflejado.

Golpe de estado, represión ideológica, franquismo… ¿A usted le gusta que una consejería de educación esté en manos de Vox, como sucede en Murcia?

Vox está en las antípodas de lo que yo pienso, creo y defiendo. Pero si hay una premisa fundamental es el respeto a los resultados electorales. 

Su departamento tiene entre manos otra ley importante, la de FP. ¿Cómo se va a implicar a las empresas?

La norma está ya en el Congreso, donde se han recibido 591 enmiendas muy constructivas. La FP es una deuda pendiente. Había que iniciar este proceso de prestigio que otros países europeos ya han hecho. La clave es que la FP sea una formación de primera que llevará a nuestros jóvenes a tener un empleo de calidad y bien remunerado. En las próximas décadas, más de 50% de los nuevos empleos serán para técnicos medios. Por otro lado, hay una necesidad imperiosa entre las empresas de generar perfiles laborales que se acoplen a su demanda. Quiero decir que no es un camino impuesto, que son las propias empresas las que están demandando voluntariamente el poder acoger estudiantes en este periodo de formación. Las empresas se van a convertir en una extensión del centro educativo.

¿Con contratos remunerados?

Por supuesto. En el caso de la FP intensiva, habrá un 35% como mínimo de prácticas. El tipo de contrato lo estamos estudiando ahora en la reforma laboral.

"Es injusto que nos fijemos en el botellón para hacer una foto de la juventud actual"

Derrocha emoción cuando habla de la juventud española. ¿Qué piensa cuando ve las imágenes de los botellones cada fin de semana?

Si no confiamos en el futuro de nuestro país apaga y vámonos. Los jóvenes necesitan que les demos opciones y oportunidades. Creo que lo primero que hay que hacer es evitar generalizaciones y discursos moralistas. Esto no significa que no me preocupen los botellones y la cultura del abuso del alcohol. Pero es injusto que nos fijemos en el botellón para hacer una foto de la juventud actual. No es una foto real. Son los jóvenes los que tienen todo el derecho de apelarnos sobre sus expectativas de futuro y trabajo, sobre sus posibilidades de tener un ocio distinto. Nuestra juventud es diversa y comprometida. Es de las mejores formadas. Este Gobierno quiere escucharles y actuar. ¿Cómo? Con la ley de FP, la de vivienda y los bonos de cultura, por ejemplo.

Con la reforma educativa, ¿estarán todavía mejor formados?

Ese es el objetivo. Trabajamos en unos currículos similares a los de otros países europeos en los que siempre nos fijamos. Damos un salto hacia las competencias. Ya no nos sirve una educación de acumulación de datos sino que se trata de interconectar toda esa información para resolver problemas y afrontar la vida. Y más en este momento tan cambiante. Tenemos comunicación fluida con las comunidades y con cientos de profesionales de la educación para afrontar la reforma.

Fue nombrada en julio y, de momento, su gestión es ‘pacífica’ a pesar de que la educación se convierte a menudo en un arma política. 

La educación es una cuestión fundamental que preocupa a toda la ciudadanía. Esto hace que escuchemos opiniones dispares, algo legítimo porque se recoge la propia pluralidad de la sociedad. Desde la diferencia, tenemos que tomar decisiones que mejoren la calidad de la enseñanza, y lo tenemos que hacer alejados del ruido y la confrontación. Con respeto y serenidad. Cuando hablamos de la educación a golpe de titular es muy difícil, por no decir imposible, que analicemos los problemas que atañen a nuestro sistema. Es mi responsabilidad y mi obligación sentarme a escuchar a todas las personas que forman el entramado educativo, comunidades incluidas. En estos meses he encontrado espacios de diálogo. Ahora mismo, alcanzar un pacto educativo de máximos es difícil, pero es mejor empezar hoy que mañana. Si conseguimos pequeños pasos, ojalá en el futuro alcancemos ese pacto, necesario y deseable.

"Acabamos de lanzar una campaña contra el 'bullying' y convocaremos el observatorio estatal para la convivencia escolar, que no se reunía desde 2011"

El 'bullying' es una verdadera lacra en las aulas. ¿Cómo lo combatirán desde el ministerio?

Nuestros centros educativos son seguros, pero es verdad que hay situaciones de acoso duras y complicadas. Hemos lanzado una campaña y, además, convocaremos el Observatorio estatal para la convivencia escolar, que no se reunía desde 2011.

Usted recoge a su hijo los viernes por la tarde del cole. ¿Por qué no vemos al presidente del Gobierno haciendo eso mismo para dar ejemplo a la ciudadanía sobre la conciliación?

Le puedo asegurar que lo hace con frecuencia. 

Pues no le vemos nunca.

Hay que respetar ese espacio, hablamos de menores. Pero no solo él. Muchos ministros y ministras tenemos hijos y nos gusta encontrar espacio para conciliar. No siempre es fácil. No lo es para mí, pero es más complicado para una persona que trabaja de reponedora o cajera en un centro comercial. La conciliación tiene serias complicaciones. Yo, siempre que puedo, intento encontrar un tiempo de calidad para disfrutarlo con lo que más quiero, mi hijo.

El ministro Garzón ha anunciado que limitará la publicidad de alimentos no saludables en horario infantil. Muchos políticos se han burlado. Ministra, ¿le puedo preguntar qué le da de merendar a su hijo cuando está con él?

Bocadillo y fruta. Tengo la suerte de que le gusta muchísimo la fruta. 

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Se define en redes como adicta a la sonrisa de su hijo. Y a Stefan Zweig.

'Carta a una desconocida' es mi libro favorito. Me lo regaló hace tiempo un amigo y me impactó tanto que fui a una librería y me compré todo lo que tenían de Zweig, un escritor que te provoca reflexiones continuas.