Chapuza administrativa

Catalunya cobra el nuevo impuesto de CO2 a vehículos que ya no existen

Atasco en la Ronda de Dalt de Barcelona, a la altura de la Vall d’Hebron, durante una operación salida.

Atasco en la Ronda de Dalt de Barcelona, a la altura de la Vall d’Hebron, durante una operación salida. / ELISENDA PONS

  • Cerca de 3.000 personas ya han presentado un recurso porque, entre otras cosas, se les reclama la tasa de un coche que hace años que ya no está en su poder

  • Antes de reclamar, sin embargo, deberán pagar el montante

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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El alcalde Jordi Hereu plantea por primera vez la posibilidad de que Barcelona vuelva a ser sede olímpica, en este caso, de los Juegos de Invierno. En el cine, la película 'Avatar' revienta las taquillas al tiempo que en las discotecas suena constantemente 'Human' de The Killers. Y mientras España se relame las heridas de una crisis creciente, Catalunya asiste al destape de Fèlix Millet, el prohombre convertido en rufián por el saqueo del Palau de la Música. Con este paisaje de fondo, Carles y Elena toman una decisión quizás menos trascendente, pero sin duda avanzada a su tiempo: prescindir del coche. Se deshacen del viejo Fiat Bravo con la idea de no comprar ningún otro automóvil. A partir de ahora, transporte público, andar y bicicleta. Y así hasta nuestros días. No se han arrepentido, pero ahora se acuerdan más que nunca de aquel utilitario porque la Generalitat les reclama que paguen el impuesto de emisiones de CO2 aplicado a vehículos de motor. Para contaminación, la que le han ahorrado a la ciudad y al planeta en estos 12 años. El suyo no es un caso anecdótico, puesto que cerca de 3.000 personas ya han presentado un recurso en similares circunstancias.

El Govern empezó a cobrar esta tasa el 15 de septiembre, y según fuentes del Departament d'Economia i Hisenda, se han mandado 500.000 notificaciones a ciudadanos catalanes que deben cumplir con este requisito incluido en la ley catalana de cambio climático. Hace pocos días, esta pareja recibió la carta de la Agència Tributària de Catalunya en la que les reclaman 47,62 euros por la polución que genera su coche, con matrícula terminada en JV, comprado en 1989, cuando caía el muro de Berlín. Messi cumplía dos años y Ronald Koeman fichaba por el Barça para cambiar la historia del club tres años después. La misiva informa de que el pasado 1 de mayo, y durante 15 días, se publicó el padrón provisional de los autos sujetos al nuevo impuesto. Menudo despiste, a Carles no se le pasó por la cabeza consultar esa base de datos para comprobar si aparecía su Fiat Bravo de 155 caballos. Él ahora se mueve en bici eléctrica y su mujer va en metro. Y sus dos hijas, un día en Bicing, otro en bus, mañana en el subterráneo... Una familia multimodal, como debe ser.

Atasco de coches en la Gran Via de Barcelona. Al fondo, la plaza de Espanya

/ Joan Cortadellas

No vendieron el coche, lo que en parte podría explicar el desaguisado administrativo si un nuevo comprador todavía lo estuviera usando. No para circular por Barcelona, acabáramos, porque haría estallar los audímetros de la zona de bajas emisiones. Lo llevaron a un aparcamiento subterráneo del parque de Joan Miró en el que se recogían vehículos ser dados de baja. Terminaría, en un suponer, en algún desguace. Un problema menos. Hasta ahora. Carles llamó al 012 y una señora le dijo que no era el primero ni el segundo que llamaba para pedir explicaciones por el impuesto. "Fue la primera que me advirtió de que tendría que pagar para poder iniciar la reclamación", explica Carles, superado por una situación que considera "surrealista".

"Somos muchos"

Poco después llamó a la Agència Tributària de Catalunya y obtuvo una respuesta de similar corte. Ahí le dijeron, además, que en mayo podía haber consultado si su coche estaba incluido en la lista negra. "Me dieron a entender que somos muchos los que estamos en esta situación, con lo que todavía se entiende menos que no hayan habilitado un modo rápido de solucionarlo". Tendrá que pagar, darse de alta con un certificado electrónico y tramitar la queja para que le devuelvan esos casi 48 euros. Un portavoz del Govern confirma que son cerca de 3.000 las personas que ya han presentado recurso. Carles y muchos otros todavía no han alcanzado esa pantalla en este 'juego del calamar' burocrático, así que es de suponer que la cifra irá aumentando con el paso de los días.

Según Economia i Hisenda, para el cobro del impuesto se usaron "los datos del parque móvil facilitados por la DGT". "No queremos culpar a nadie, tan solo hacemos una descripción de los hechos", sostiene una voz autorizada, que asegura que el pago del impuesto es preceptivo para que la Generalitat pueda "devolver el dinero lo más rápido posible".

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Suspender el plan

Joan Blancafort, secretario general de la Federación Catalana de Vendedores de Vehículos de Motor (Fecavem), considera que el impuesto debería ser "suspendido". Siempre se han opuesto a la nueva tasa, pero los "errores cometidos" todavía les convencen más de que el Govern no debería haberlo impulsado. Por varias razones, como el hecho de que no se pague por el número de kilómetros circulados, sino por el tipo de coche. Esto quiere decir que da igual el número de kilómetros, si un mismo modelo realiza 10 kilómetros o 10.000, deberá pagar lo mismo. El Govern recuerda que tampoco el impuesto de circulación discrimina en función del uso. "El algoritmo propio de la Generalitat para calcular el impuesto hace aguas por todas partes". Según Fecavem, el cobro por coches que están dados de baja se debe a "una mala interpretación por parte de la Agència Tributària de los datos facilitados por la DGT", y aunque el procedimiento administrativo estima que primero debes pagar para reclamar, Blancafort concluye que el "error falgrante de la Administración debería hacerles reflexionar y posponer el impuesto".