Sector en auge

Una salida alternativa: la pandemia provoca un 'boom' de la industria del cannabis

Usuarios de un club de cannabis se preparan para consumir.

Usuarios de un club de cannabis se preparan para consumir. / FERRAN NADEU

  • Clubes de fumadores, bancos de semillas y plantaciones de cáñamo industrial se multiplican a raíz de la crisis del coronavirus

  • La plaga de la marihuana

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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THC Abogados es un despacho radicado en Madrid. Está especializado en ilícitos relacionados con sustancias estupefacientes, y también asesora y ayuda a constituir en toda España clubes sociales de cannabis, bancos de semillas y plantaciones de cáñamo industrial. A pesar de la naturaleza militante de su nombre (el THC es el principal componente psicoactivo de la planta de marihuana), sus oficinas se encuentran en una calle muy cara, muy de orden: Génova, a 100 metros de la sede del PP y a 250 de la Audiencia Nacional. En su luminosa y aséptica sala de reuniones no hay ni rastro de la tradicional parafernalia asociada al consumo. Tan solo una mesa, seis sillas, un cuadro abstracto, una máquina de café y un jarrón con flores de plástico. 

“Por los servicios de creación de una asociación o un banco de semillas cobramos unos 3.000 euros. Es un importe alto, y cuando comenzó la pandemia pensábamos que con tanta gente en erte, o que se había quedado sin trabajo, no iban a poder invertir. Pero sorprendentemente fue al contrario. A partir de mayo de 2020, cuando terminó el confinamiento estricto, se empezó a generar mucho movimiento. Fue un 'boom'”, señala Raquel Galiano, miembro del despacho.

En paralelo a esta eclosión, en buena parte motivada por la crisis económica que trajo consigo el coronavirus, con 440.000 empleos menos y 400.000 parados más entre marzo de 2020 y abril de 2021, varios grupos de izquierda han presentado o anunciado proposiciones de ley en el Congreso para regular el cannabis, tanto para uso medicinal como recreativo, y acabar con la legislación actual, llena de claroscuros. Los clubes de fumadores se crean bajo la ley de asociaciones, y el consumo de puertas para dentro está permitido, pero no sacar el producto. Las semillas se venden como objetos de coleccionismo. Y las plantaciones de cáñamo industrial, que según el Ministerio de Agricultura han multiplicado por ocho su superficie en los últimos cinco años, deben contener menos de un 0,2% de THC. 

ERC y Más Madrid presentaron sus propuestas para regularizar el uso lúdico y medicinal del cannabis el pasado martes. El socio minoritario del Gobierno, Unidas Podemos, hará lo mismo en los próximos días. Son iniciativas que pretenden presionar al PSOE. Pero a la derecha de los socialistas también hay movimiento. Ciudadanos y el PNV defienden la legalización con fines terapéuticos, algo que se encuentra en estudio por parte de una subcomisión en la Cámara baja.

Incógnitas numéricas 

Resulta imposible saber cuántos clubes cannábicos hay en toda España. Sus miembros tienen que ser mayores de edad y contar con el aval de otro integrante, porque el suministro a terceros está prohibido. Si la persona detrás del mostrador conoce y disfruta con su trabajo, su actitud suele estar a medio camino entre el sommelier, con prolijas explicaciones sobre el retrogusto cítrico de cierta variante de marihuana, y el químico, comparando los niveles de THC de distintas cepas. Algunos ofrecen todo tipo de refrescos y alimentación envasada, cuentan con proyectores y mesas de billar, dan clases de yoga, ofrecen masajes y acogen conciertos. Otros son locales muy pequeños y oscuros. Pero casi todos tienen puertas anónimas, que no anticipan nada sobre lo que ocurre allí dentro.

Los socios de izquierda presionan al PSOE con propuestas para regular el consumo recreativo del estupefaciente

Antes de la pandemia, se calculaba que había más de 1.000 en España, la mitad de ellos en Madrid y Barcelona. “Ahora el número es muy superior”, señala Galiano. THC Abogados lleva ocho años de actividad. Desde entonces, ha estado detrás de la constitución, según sus cálculos, de unos 400 clubes. De estos, unos 180 en el último año y medio. Solo en septiembre de 2021, 14. La asociación ha de carecer de ánimo de lucro, pero eso no significa que sus trabajadores no puedan percibir un sueldo. “Cuando empezamos, el perfil del que quería abrir un club era el de un joven sin trabajo. Pero ha evolucionado mucho. Ahora hay mucho más profesionalización”, continúa Galiano.

A esto se suma que las restricciones frente a la pandemia, con tantas vidas hasta cierto punto en pausa, o al menos con las revoluciones bajadas, han provocado un aumento del consumo, que ya era elevado en España antes del covid. En la última Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España (EDADES), llevada a cabo en los meses previos al primer estado de alarma, el 10,5% de los sondeados por el Ministerio de Sanidad señaló que había consumido cannabis en el último año.

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“En términos económicos, a nosotros la pandemia nos ha afectado muy positivamente. Al estar en casa, la gente ha tenido más tiempo para consumir”, señala una comercial de una importante compañía de vaporizadores de alta gama para concentrados de cannabis, que prefiere que su nombre no aparezca publicado.

Mientras tanto, nada hace pensar que la regularización del cannabis en España para uso recreativo, una iniciativa que seguramente provocaría muchos recelos en la UE, vaya a ser una realidad a corto plazo. Pese a la presión de sus socios, fuentes del PSOE dejan claro que no apoyarán las recientes iniciativas parlamentarias, una posición que las aboca al fracaso, porque el PP y Vox votarán en contra. Lo único que los socialistas están dispuestos a “promover”, continúan en la dirección del partido, es “un marco legal” para el uso medicinal.