Cambio climático

Los científicos vislumbran en La Palma el futuro de los océanos

  • Las universidades canarias crean un Observatorio Marino de Cambio Climático en Fuencaliente cuyas aguas son ricas en CO2

Playa y Faro de Fuencaliente. 

Playa y Faro de Fuencaliente.  / CARLOS DE SAÁ (EFE)

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Verónica Pavés

La actividad volcánica que duerme en el interior de La Palma deja escapar sus gases hacia la costa de Fuencaliente, acidificando el entorno y proporcionando una oportunidad única a los investigadores para estudiar cómo serán los océanos afectados por el cambio climático. 

La costa de Fuencaliente es un viaje a lo que serán los mares del futuro. La actividad volcánica que duerme en el interior de La Palma expulsa, desde hace décadas, dióxido de carbono directamente a las costas del sur de la isla, produciendo una acidificación del entorno de gran calibre, similar a la que vivirán los océanos de todo el mundo como consecuencia del cambio climático. 

«Solo hay tres lugares en el mundo en el que esto sucede: Isquia (Italia), Papua Nueva Guinea y aquí en La Palma», explica el biólogo marino de la Universidad de La Laguna (ULL), José Carlos Hernández. El investigador señala que esto convierte a Fuencaliente en un emplazamiento único para estudiar de manera pormenorizada las consecuencias del progresivo incremento en las concentraciones de dióxido de carbono en el océano. Y es que, cuando el mar recibe más CO2 del que puede disolver, su pH empieza a descender y, por tanto, el entorno se hace más ácido. En este caso, el pH llega en muchas zonas a 7, cuando lo normal es que esté a 8,25. «Un pequeño cambio tiene consecuencias enormes», relata Hernández. La consecuencia directa de esa acidez que organismos que tienen concha, como burgados o lapas, sean incapaces de construir su caparazón. 

En un ambiente ácido hay algunos organismos, como los erizos, capaces de adaptarse al cambio

Los científicos de las universidades canarias, conocen y estudian esta peculiar característica de las costas de La Palma desde hace años. De ahí que hayan creado un Observatorio Marino de Cambio Climático (OMACC), con el que «realizar investigación básica sobre cambio climático» y entender mejor las repercusiones que tendrá este fenómeno en el futuro. Por el momento, el grupo de investigación, en el que también se encuentran Melchor González y Magdalena Santana de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), han descubierto que «las cosas no son tan sencillas» como se esperaba. Y es que hay especies, como los erizos de mar, capaces de adaptarse a este nuevo entorno. «Creemos que se ha generado un fenómeno de microevolución y queremos saber qué genes están implicados en esta adaptación», matiza Hernández Esta es, de hecho, una de las próximas líneas de investigación que el grupo llevará a cabo.

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