Investigación del ‘Wall Street Journal’

Zuckerberg rompe su silencio sobre el escándalo de Facebook: “No tiene sentido”

  • El fundador de la plataforma niega las filtraciones que revelan su impacto nocivo en la salud mental de los jóvenes y en la toxicidad del debate público

Mark Zuckerberg. 

Mark Zuckerberg.  / ARCHIVO REUTERS

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

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Ha necesitado varias semanas, pero finalmente Mark Zuckerberg ha roto su silencio para responder a las filtraciones de una exempleada que revelan como Facebook e Instagram alimentan los discursos de odio y tienen un impacto nocivo en la salud mental de las adolescentes. “No tiene ningún sentido”, ha remarcado el fundador y director ejecutivo del gigante de las redes sociales.

El comunicado de Zuckerberg a sus empleados coincidió con la comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos de Frances Haugen, la exingeniera de Facebook que ha filtrado miles de documentos internos que prueban las malas prácticas de la compañía al ‘Wall Street Journal’. En esas investigaciones se destapa que la plataforma acentúa la falta de autoestima y depresión de las menores, que deteriora el debate público, que se permitió a usuarios famosos saltarse las normas y que su falta de regulación permite a grupos criminales de todo el mundo usarla para sus fines. “Saben como hacer que Facebook e Instagram sean más seguras pero no harán los cambios necesarios porque han puesto sus astronómicos beneficios por delante de la gente”, apuntó el demoledor testimonio de Haugen.

Zuckerberg niega la mayor. “Ganamos dinero con los anuncios y los anunciantes nos dicen constantemente que no quieren que sus anuncios se encuentren junto a contenido dañino o enojado. Y no conozco ninguna empresa de tecnología que se proponga crear productos que enfurezcan o depriman a la gente. Los incentivos morales, comerciales y de productos apuntan en la dirección opuesta”, ha explicado en un comunicado interno que ha hecho público. “El argumento de que promovemos deliberadamente contenido que enfurece a la gente con fines de lucro es profundamente ilógico”.

¿Limitar internet a los jóvenes?

El testimonio de Haugen giró principalmente en torno al impacto que Instagram tiene en la salud mental de los adolescentes. La investigación interna de Facebook señala que un número creciente de chicas dijo sentirse peor con su cuerpo al usar la red social, lo que acentúa su baja autoestima y las probabilidades de sufrir depresión o trastornos alimenticios.

El padre de Facebook no ha hecho referencia alguna a la petición que le ha hecho el Congreso para testificar por este escándalo, pero sí ha insinuado algunas controvertidas propuestas para que ese organismo legisle en relación a los menores. “¿Cuál es la edad adecuada para que los adolescentes puedan utilizar los servicios de Internet? ¿Cómo deberían verificar sus edades? ¿Y cómo deberían las empresas equilibrar la privacidad de los adolescentes al tiempo que dan a los padres visibilidad de su actividad?”, se ha preguntado.

Edward Snowden, el exanalista de la CIA que expuso el sistema de espionaje masivo de EEUU contra ciudadanos y líderes políticos de todo el mundo, ha criticado la declaración de Zuckerberg. “Responde a una crisis nacional diciendo que Facebook es una víctima y proponiendo al Congreso que considere restringir legalmente el uso de Internet entre adolescentes, identificar mandatos de verificación y limitar su privacidad”, ha tuiteado.

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Zuckerberg ha asegurado que Facebook trabaja para estudiar el impacto de sus redes y se ha mostrado decepcionado porque “se ha construido la falsa narrativa de que no nos importa”. Asimismo, ha asegurado que se comprometen “a realizar más investigaciones y a ponerlas a disposición del público”.

El máximo directivo de Facebook rompe así su prolongado silencio sobre un escándalo que amenaza seriamente su reputación y que podría tener efectos más profundos que el de Cambridge Analytica. Hasta ahora, Zuckerberg había respondido a las filtraciones colgando vídeos de relax con sus amigos en un yate, algo que la prensa estadounidense leyó como un gesto de desafío.