La ciencia busca respuestas

La montaña de Todoque frena el paso de la lava hasta el mar de La Palma

  • Un grupo de investigación de la ULL realiza predicciones certeras sobre los caminos que tomará la colada que emana del volcán

La lava del volcán de La Palma toma Todoque, a vista de dron.

La lava del volcán de La Palma toma Todoque, a vista de dron. / EL DÍA / CARLO PADRÓN

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Verónica Pavés

La montaña de Todoque es el último obstáculo que tendría que salvar la lava para llegar sin problemas a algún punto de los 4.000 metros de acantilados que se encuentran entre la Playa del Guirre y el Puerto de Tazacorte, al oeste de La Palma. Sin embargo, una simulación realizada por un grupo de investigación de la Universidad de La Laguna (ULL) y utilizada activamente por el Cabildo de La Palma para realizar el seguimiento de las lenguas de lava, muestra que es probable que finalmente sea esta montaña –de 320 metros– la que se interponga entre el mar y las coladas de lava a cientos de grados de temperatura, ralentizando aún más su paso y evitando que caiga a la costa.

«Las primeras simulaciones mostraban que llegaba al mar, sin embargo, a medida que la colada ha ganado espesor, ha perdido también fuerza para avanzar», señala Nerea Martín, investigadora predoctoral de la Cátedra de Riesgos de Desastres y Ciudades Resilientes de la ULL, cuyos trabajos de fin de grado y de máster versan sobre la vulcanología de La Palma. En estos momentos, como confirmó María José Blanco, directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, la colada de lava ya mide en algunos puntos 12 metros de altura. Con esta nueva información, los científicos que habían previsto la velocidad de la colada con una media de 3 metros, han aumentado hasta los 8 metros de media su tamaño. En estos momentos, la velocidad de la colada principal, que mide unos 500 metros de ancho, es de cuatro metros por hora. Y es que, cuanto más ancha se vuelve la colada, más espesa y lenta se vuelve. Cabe recordar que el domingo, cuando el volcán entró en erupción, corría ladera abajo a 4 kilómetros por hora, una cifra que se redujo hasta 700 metros por hora el lunes y que el pasado martes apenas era de 120 metros por hora. En los últimos días, tras arrasar más de 300 casas, apenas se ha movido unos metros de la entrada de Todoque.

Se cumplen las predicciones

La realidad ha reforzado las predicciones que este grupo de investigación están realizando a través del software libre Q-Lava. «Estamos realizando predicciones diarias», explica Jaime Pacheco, geógrafo de la misma Cátedra de la ULL, que señala que, con este seguimiento, se está ayudando al Cabildo de La Palma y a Protección Civil a saber cómo puede seguir avanzando la crisis volcánica. «Ayer, por ejemplo, nos solicitaron que hiciéramos una predicción de la lengua que se ha abierto en el sur». Pacheco se refiere a la bifurcación que la colada de lava ha sufrido en lo alto de Montaña Rajada, a tan solo unos metros de la primera boca del volcán. El Cabildo quería saber si esta nueva lengua de lava –que discurre algo más rápido que su gemela– podría alcanzar en algún momento el cementerio de Las Manchas y un parque de placas solares. La predicción del grupo fue que no lo haría y que, en cambio giraría hacia el norte, donde se encuentra el resto de la colada de lava. «Luego se juntará con la lengua principal», señala. En el día de ayer, finalmente, empezó a descender lentamente justamente por el lugar por el que este grupo de investigación había previsto.

«Lo que ocurre con este lugar es que es la parte más nueva de La Palma», indica Pacheco, que explica que «no tiene barrancos excavados, porque es muy reciente, por lo que la lava no tiene un cauce por el que discurrir». Asimismo, los científicos creen que en esta zona concreta, pese a que todo el valle parece tener una altura semejante, puede existir una «pequeña depresión» que provoque que toda la lava confluya hacia el mismo punto.

Aunque no lo descartan del todo, pues la lava aún podría alcanzar el mar, en los modelos actuales, por el momento lo que alcanzaría la costa oeste de La Palma sería una fina colada. Esta estimación es de gran importancia, dado que la llegada al océano podría ser otro de los momentos claves de la crisis volcánica.

En caso de llegada al mar

La diferencia de temperatura entre el agua del mar (23 grados) y la de la lava que ha pasado varios días a la intemperie (800 grados) generará la evaporación de todo el agua provocando grandes nubes blancas con alto contenido en sales y tóxicas. El catedrático en Geología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), José Mangas, destaca que, si continúa su paso por los lugares previstos, es posible que incluso forme una «cascada de lava», porque caerá en de las zonas acantiladas que hay detrás de la gran extensión de plataneras. Tras este momento, el cloro, el bromo y el yodo que componen el océano ascenderán en una nube de color blanquecino que puede ser tóxica y generar algunas explosiones importantes. A partir de ahí, lo que pueda pasar, por el momento se basa en teorías. Una de ellas es la ínfima posibilidad de que cree lluvia ácida. «Esto solo ocurrirá si acaba generando precipitación», matiza el director del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en Canarias, Pedro Vélez, que asume que, aunque podría ocurrir, es uno de los escenarios menos probables. En cualquier caso, «es complicado que caiga lluvia ácida en toda la isla».

La vista también está puesta en el futuro y cómo si esa colada de lava alcanza el mar afectará al ecosistema. Y es que, a pocos metros de donde se predice que podría discurrir la lava, se encuentra la reserva marina de La Palma, un lugar de gran diversidad de flora y fauna marina. Allí se encuentran e especies pesqueras difíciles de observar en las otras islas. En sus fondos se pueden encontrar fondos de anémonas tropicales que constituyen un reducto por su escasa presencia en otras zonas.

Pese a la destrucción inicial que pudiera provocar la lava, es probable que la lava acabe, con los años, comportándose como lo ha hecho en El Hierro, procurando un lugar donde la vida es más proclive a surgir. «Puede causar un afloramiento si genera que el agua del fondo marino suba hacia la superficie», recalca Vélez. Por su parte, el ecólogo marino de la ULL, José Carlos Hernández, señala que será una oportunidad para comprobar cómo «se produce la colonización de las nuevas especies de este terreno». Nerea Martín añade otro riesgo asociado a la llegada de lava al mar, y es que alguna no llegará a caer de manera inmediata. «La lava tardará un tiempo en asentarse y no tendrá ninguna placa por debajo que pueda sujetarlo», señala la investigadora, que indica que esto podría conllevar a que se generarán desprendimientos a posteriori. Aunque, como señala, «es un riesgo algo más rebuscado».

El grupo de investigación de la Cátedra de Reducción de Riesgos en los próximos días, también esperan poder poner en marcha una simulación de las cenizas que están viajando varios kilómetros a la redonda desde la boca principal del volcán, para saber a qué lugares va a afectar y con qué intensidad. «De esta manera se podrán tomar medidas de autoprotección de la población de manera preventiva», indica Pacheco. En este sentido, Martín recordó que la caída de cenizas no solo está siendo un problema para la salud de la población, también está provocando daños en el plástico de los invernaderos y, por ende, en los cultivos de plátano de esa zona, que conforman el principal sustento de la Isla Bonita. Estos cultivos se están enfrentando a diversos riesgos que van más allá de la destrucción directa de las coladas de lava. «Ahora mismo el riego está interrumpido debido al avance de la lava», afirma Pacheco.

Un estudio previo

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Nerea Martín realizó su trabajo de fin de grado entre 2019 y 2020, en él analizaba cómo podrían discurrir diferentes coladas de lava en Cumbre Vieja y alertaba que la zona con más posibilidad de que se produjera una erupción era justamente la vertiente oeste de La Palma. «Una de las simulaciones que realicé estaba tan solo a unos metros de donde finalmente ocurrió», explica Martín, que señala que el punto eruptivo de esta colada de lava generada por ordenador se encontraba en Jedey, el barrio donde se pensaba que, por la intensidad en la que el pueblo notó los movimientos sísmicos, iba a ser el que finalmente viera emerger el volcán. Para concluir en qué puntos la erupción era más probable realizó un análisis de todas las bocas eruptivas históricas y calculó la densidad de los puntos más calientes.

En esa misma investigación, la científica advertía que la zona por la que está discurriendo en estos momentos la lava del volcán de Cumbre Vieja tendría un nivel de afectación medio, dado que no «solo se vería afectada una parte de la población, sino que también lo estarían las zonas consideradas como motor económico de la isla». Y es que, como resalta, justo después del pueblo de Todoque se encuentra la zona agrícola más importante de la isla caracterizada por cultivos intensivos de plataneras situados en las islas bajas y en las medianías del Valle de Aridane. La investigadora también advirtió que la carretera LP-2 «que articula toda la zona meridional de la isla se vería perturbada al igual que otras carreteras secundarias de menor orden que la conectan con el sector costero». También destacaba que podría haber un problema si la lava alcanzara la LP–213, dado que supondría un problema de aislamiento para Puerto Naos, El Remo y La Bombilla, al solo estar conectada a la red de carreteras por uno de sus extremos. Una circunstancia que se ha tomado en consideración también por parte de las autoridades a la hora de llevar a cabo la evacuación de más de 5.500 personas.