Así es Cumbre Vieja, el volcán que tiñe de lava La Palma

  • La Isla sufre la segunda erupción en 50 años en Cabeza de Vaca, una zona de pinar alejada de las poblaciones

  • La lava obliga a evacuar a más de 5.000 personas y destruye decenas de casas

Un agente de la policía local sigue la erupción del volcán de La Palma en la distancia.

Un agente de la policía local sigue la erupción del volcán de La Palma en la distancia. / REUTERS / BORJA SUÁREZ

5
Se lee en minutos
Ramón Pérez / Daniel Millet

A las 15:13 horas de ayer, domingo 19 de septiembre de 2021, una fuerte explosión seguida de una columna de ceniza irrumpieron de repente entre pinos y antiguas coladas de la zona de Cabeza de Vaca, en el suroeste de la isla de La Palma, a 800 metros de altitud. Comenzaba la tercera erupción volcánica que se registra en Canarias en 50 años. Cogió un poco por sorpresa a los vulcanólogos pues los acontecimientos se desencadenaron con más rapidez de la prevista. Pero las dos fisuras, con una distancia de 200 metros entre ellas, por las que empezaron a salir grandes columnas de lava, a través de al menos 8 bocas, se abrieron a un kilómetros de las casas más altas de los pueblos de Las Manchas, en pleno pinar. Además, fue un erupción de baja explosividad que cogió al operativo de alerta volcánica justo en el comienzo de la evacuación de las personas con dificultades de movilidad de los núcleos poblacionales más cercanos a los seismos.

La erupción de Cabeza de Vaca, a 30 kilómetros de la anterior de La Palma (Teneguía, 26 de octubre de 1971), no había causado anoche ningún daño personal pero las coladas bajaban por la pendiente y ya habían devorado, además de importantes extensiones de monte, y varias viviendas rurales. Además, fueron evacuadas más de 5.000 personas, entre residentes y turistas, en los núcleos más próximos a la lava. Los vecinos de poblaciones más alejadas seguían, entre el estupor y el desasosiego, el desarrollo de los brazos ardientes y las enormes columnas de humo negro –por las cenizas volcánicas– y blanco –por los pequeños incendios forestales– que se veían a lo lejos generadas por el nuevo sistema volcánico asociado al de Cumbre Vieja, cuyo rugido continuo se oía a varios kilómetros de distancia y dibujaba un escenario infernal.

El seísmo que dio el aviso

El empuje del magma, que había comenzado a sentirse en las entrañas de La Palma hace 10 días –desde el sábado 11– por la sucesión de miles de pequeños terremotos –25.000 hasta ayer–, dio una clara señal de que iba a acabar en erupción ayer a las 11:16 horas. Un temblor muy próximo a la superficie, de 4,2 grados en la escala Richter –el de mayor magnitud de toda la serie–, sacudió a los vecinos de las poblaciones más próximas a la zona cero: Las Manchas (Manchas de Abajo, Jedey, San Nicolás y El Paraíso), entre los municipios de El Paso y Los Llanos de Aridane; El Charco (Fuencaliente), La Bombilla (Los Llanos y Tazacorte) y El Remo y Puerto Naos (Los Llanos). Los comités director y científico del Pevolca (Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias) declararon el inicio de la fase preeruptiva pero mantuvieron el semáforo de riesgo volcánico en amarillo –el de menor nivel de alerta– al desconocerse cuándo se iba a producir la explosión. Llegó mucho más pronto de lo esperado. A las pocas horas, el semáforo había pasado a su máximo color: el rojo, dentro del nivel 2, con lo que las competencias pasaban al Gobierno de Canarias.

El foco eruptivo está formado por dos fisuras con ocho bocas que desprenden piroclastos y cenizas

Anoche, al menos ocho columnas de piroclastos que alcanzaban los 100 metros de altura iluminaban la noche en los altos del suroeste de La Palma. Las coladas, a 1.075 grados de temperatura, descendían a 0,7 kilómetros por hora hacia las medianías de El Paso y Los Llanos de Aridane devorando toda la vegetación que se encontraban a su paso. El operativo había evacuado a un millar de turistas que se encontraban en hoteles y casas rurales del entorno de los nuevos volcanes. Algunos se fueron a Tenerife en barco o avión –los puertos y el aeropuertos operaron durante toda la jornada– y otros fueron realojados en hoteles alejados del foco eruptivo o trasladados a instalaciones habilitadas para los evacuados: el cuartel del Fuerte en Fuencaliente o el pabellón de deportes Roberto Estrello de Santa Cruz de La Palma, entre otros. Mientras, al menos 4.000 residentes de las zonas afectadas abandonaron sus hogares. Muchos lo hicieron por sus propios medios, rumbo a viviendas de familiares y amigos, siguiendo los consejos que habían recibido de las autoridades en los días previos. Otros fueron conducidos a los puntos de atención habilitados por las autoridades palmeras.

La erupción fue de tipo fisural y estromboliana con lava basáltica, explicó Itahiza Domínguez, sismólogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, organismo que dirige la vigilancia volcánica en el Archipiélago con el apoyo del Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcan). «El terreno se abombó y se abrieron dos grietas por las que salió la lava, con varias bocas, al menos ocho, aunque es un número que puede crecer o decrecer con el paso de los días y el desarrollo de la erupción». Domínguez detalló que «tiene las características de las anteriores erupciones volcánicas estudiadas en Canarias». Ahora habrá que seguir la evolución de las coladas, que amenazan a viviendas dispersas y fincas en su camino hacia las medianías y la costa.

Noticias relacionadas

Un amplio operativo formado por más de un millar de personas trabaja para minimizar el impacto de la erupción en La Palma, entre autoridades, científicos, bomberos, sanitarios y miembros de los cuerpos de seguridad y protección civil. Ya estaban movilizados después de que se activara la primera alerta el pasado lunes. A lo largo de la tarde-noche de ayer ya comenzaron a llegar los primeros refuerzos de otras Islas, que se completarán durante la jornada de hoy. Se trata principalmente de equipos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de bomberos profesionales y voluntarios, en especial de Tenerife y Gran Canaria, aunque también de otras Islas.