Curso 2021-22

La demanda de FP se dispara también en los centros concertados y privados

  • La patronal pide a la Generalitat que derive alumnos que se han quedado sin plaza en la pública y financie sus cuotas

Una profesora imparte una clase de FP en la escuela Cedesca, en Barcelona, el pasado junio

Una profesora imparte una clase de FP en la escuela Cedesca, en Barcelona, el pasado junio / Jordi Otix

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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Tras años de injusto desprestigio académico, la Formación Profesional (FP) tiene por fin la reputación que merece. Hasta ahora, atraía en España a un 12% de estudiantes, frente a una media europea del 26%. Sin embargo, en los últimos 5 años y especialmente este curso 2021-22 se ha producido un boom. La altísima demanda ha hecho que, en territorios como Catalunya y Madrid, muchos aspirantes no consigan plaza en centros públicos, saturados de alumnos y alumnas. La Generalitat ha optado por derivar estudiantes al Institut Obert de Catalunya (IOC), un macroinstituto público centrado en la educación a distancia. Sin embargo, los centros concertados y privados que ofrecen FP -que también han registrado este curso un considerable aumento de matriculaciones- aseguran que la opción del IOC no ha sido la mejor de las ideas. Esos estudiantes jóvenes, en su opinión, necesitan formación presencial. La patronal del sector pide a la Generalitat que les derive a los alumnos que no han conseguido plaza en la pública y que sea la administración la que asuma las cuotas.

“Somos parte de la solución. Ante problemas urgentes, remedios diferentes. Que cuenten con nosotros. Y que, lógicamente, sea la administración la que financie las cuotas porque si no, esos chavales, cuyas familias no pueden costear los estudios, se van a quedar sin formación”, explica Eva Salvà, directora general de la Agrupació Escolar Catalana, patronal que forma parte del Servei Educatiu de Catalunya.

En su opinión, Catalunya tenía que haberse mirado en el espejo de la FP de Euskadi, donde los centros públicos mantienen una convivencia "normal, sana y regulada" con los concertados y privados. Ese es, según Salvà, el secreto del éxito de la prestigiosa FP vasca, al que también hay que sumar otro aspecto clave: el fuerte tejido empresarial.

“En los últimos 5 años, la FP ha experimentado un clarísimo ascenso. Ahora la demanda ha explotado por dos motivos fundamentales. Uno es la pandemia. Y el otro, el hecho de que los jóvenes se han concienciado sobre la importancia tener oportunidades laborales”, destaca Salvà. En el curso 20-21, el número de matriculaciones en FP en toda España aumentó en un 5,2% respecto al anterior. Todavía no hay cifras oficiales de este curso, pero a todas luces habrá un incremento importante, sobre todo en los ciclos formativos relacionados con la sanidad y la tecnología digital.

La altísima demanda no solo se ha dado este año en los centros públicos. Los concertados y privados también. La normativa ha cambiado para permitir que las ratios aumenten de 25 alumnos por clase a 30, explica Núria Prat, directora de Prat Educació, un centro que nació en 1925 en Barcelona como colegio y que implantó la FP en 1973. Este año tiene lista de espera en algunos ciclos.

Mientras, en el centro Ilerna -que ofrece formación 'online' (con horas presenciales de asistencia obligatoria y que se suelen condensar en el fin de semana) y también presencial en Lleida, Madrid y Sevilla- cuentan este curso con un 55% más de estudiantes respecto a septiembre de 2020. “La FP está teniendo un éxito sin precedentes. Se trata de una de las opciones formativas que más se adapta a las necesidades reales del mercado laboral”, explica Jordi Giné, CEO de Ilerna.

Menos paro

Si el paro juvenil general asciende al 40%, entre los titulados universitarios, en formación profesional está entre el 6% y el 7%, según las estadísticas del Ministerio de Educación y Formación Profesional, que ha cocinado una nueva ley de FP y que tiene por objetivo, entre otros muchos, el aumento de las plazas.

El CEO de Ilerna añade que actualmente, los ciclos más demandados son Cuidaos Auxiliares de Enfermería, Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear e Higiene Bucodental. También tienen alta se abren hueco Administración y Finanzas, así como toda la rama de la informática: Desarrollo de Aplicaciones Web y Multiplataforma.

Ante el caos de este año académico -con estudiantes que se han quedado sin plaza en la pública- la patronal considera que la decisión de la Generalitat de derivar alumnos al IOC deja mucho que desear. En su opinión, la formación 'online' se ajusta más a las necesidades de estudiantes de mayor edad pero no a los alumnos y alumnas de 16 años, que requieren “socialización y trabajo en equipo”.

En Ilerna, el perfil de la formación 'online', corresponde al de una mujer de entre 25 y 50 años que suele tener un trabajo y personas a su cargo. Mientras, los cursos presenciales son terreno de jóvenes de 16 a 18 años que han renunciado al Bachillerato para formarse en una especialidad concreta.

Convivencia regulada

“Llevamos muchos años peleando por el prestigio de la FP. Este año hubiera sido la ocasión ideal para dejar atrás la polémica de siempre y plantear una convivencia sana y regulada entre las escuelas públicas, concertadas y privadas”, admite la directora de Prat Educació. El desespero -y la falta de información- de muchos aspirantes que se han quedado sin plaza en los centros públicos les ha llevado a pedir sitio en la concertada y negarse a pagar cuotas. En los centros concertados, el coste suele rondar los 190 euros al mes y en los privados, alrededor de 400 euros al mes.

Otro problema de la FP es, añade Prat, la “invasión” en el mercado de multinacionales que imparten grados 'online'. A pesar de que dan títulos homologados, la formación que se ofrece no es comparable a la que se imparte en centros educativos presenciales y veteranos que, especialmente con la pandemia, también han sabido moverse e innovar hacia la educación online. “En todo caso, creemos que la enseñanza virtual es más adecuada para otro tipo de perfiles, personas que están trabajando y que tienen tiempo suficiente para ampliar sus estudios. Los estudiantes más jóvenes requieren más contacto físico. Por eso, para ellos es mejor la enseñanza presencial. Aunque nosotros también tenemos en las aulas alumnos de 40 o 50 años. Incluso de 59. Consiguen trabajo gracias a formarse en FP. Esa variedad enriquece mucho la clase”, subraya la directora de Prat Educació. 

Hasta la FP vienen estudiantes no solo graduados en ESO o en Bachillerato (dependiendo del grado que cursen) sino también universitarios. La nueva ley de FP, de hecho, aumentará los vasos comunicantes entre las facultades y los centros de Formación Profesional. La futura normativa también pretende aumentar la comunicación entre el mundo empresarial y los graduados. “Necesitamos el reconocimiento de la empresa privada. Nuestros estudiantes son de alta categoría. Con la pandemia nos ha costado mucho encontrar empresas, pero esperamos que una vez que la recuperación esté en marcha volvamos a tender lazos con el mundo empresarial”, admite la responsable de Prat Educació.

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La previsión económica del Ministerio de Educación es que en 2025 el 50% de los puestos de trabajo requieran un técnico o un técnico superior. Ahora mismo, España solo llega a cubrir un 25% de esos puestos de trabajo, así que el reto es doblarlo, algo que no se soluciona con la sobrecualificación (titulados universitarios) sino con una cualificación ajustada a las tareas que se demandan.

La anterior ley, aprobada en 2002, diferenciaba entre la FP del sistema educativo (dirigida a los jóvenes) y la FP para el empleo (dirigida a adultos y en la que ‘mandaba’ el ministerio de Trabajo). La futura norma unifica ambas líneas bajo la órbita de Educación. Ahora solo habrá una FP, un sistema 'a la carta' y flexible -habrá microformaciones- para que sea atractivo a cualquier persona, con independencia de su edad y condición.