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¿A cuántos españoles salvaron las vacunas en la quinta ola de covid?

¿A cuántos españoles salvaron las vacunas en la quinta ola de covid?
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Rafa López

España llegó el miércoles a la cifra oficial de 85.147 fallecidos con diagnóstico positivo de covid-19. Sanidad notificó ayer otros 81 decesos. Desde el pasado 21 de junio, esta quinta ola suma 4.458 víctimas mortales, a razón de 56 por día.

Las altas expectativas sobre la vacunación, que supera el 70% en España, distorsionan la percepción sobre la mortalidad del COVID-19

Los datos conducen a una pregunta: ¿Por qué muere aún tanta gente por coronavirus si más del 70% de la población está vacunada? Si hubiera que dar una respuesta corta sería que este verano se ha contagiado muchísima gente, tanta que incluso con vacunas la estadística sigue siendo intolerable. ¿Qué pasaría si no las tuviéramos? Que la cifra se multiplicaría por 4 o más.

“Si la letalidad hubiese sido la misma que en enero, que fue una ola parecida en número de casos y en dinámica temporal a la actual, hubiera sido de esperar que en esta ola hubiese habido más del cuádruple de fallecimientos”

Saúl Ares - Investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC

Este científico advierte, como muchos otros científicos de datos de COVID-19, que es difícil aportar números concretos, porque apenas se está publicando información desglosada por la situación vacunal de los casos. De cualquier manera, sin entrar en detalles y sin tener en cuenta los distintos grupos de edad, calcula que “las vacunas han evitado en esta ola aproximadamente un 75% de muertes”. “Se muere mucha gente porque hay muchos casos, y aunque la cobertura vacunal es grande en los grupos de mayor riesgo, las vacunas no son perfectas, y muchos casos se traducen inevitablemente en muchas muertes, pero muchas menos de las que habría sin vacunas”, recalca.

La variante delta, dominante al 90%, es entre un 40% y un 60% más transmisible que la alfa, que a su vez era un 50% más contagiosa que la original. Sin vacunas, esta quinta ola hubiese sido una debacle.

Un dato que da idea grosso modo del enorme aumento de casos durante esta quinta ola –que sigue descendiendo, la incidencia cayó ayer a 150– y su peso relativo en la epidemia es que se han notificado 1.133.607 casos desde el 21 de junio, el 23,14% del total, que es de 4.898.258. Sin embargo, las 4.458 muertes significan solo el 5,24% del total.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, dijo la semana pasada que la letalidad es ahora del 0,2% frente al 1,7% del promedio de la epidemia, ocho veces menos. Es decir, fallecen solo 2 de cada 1.000 positivos. Sin embargo, se trata de una estadística algo distorsionada por la infradetección de casos en los primeros meses de la epidemia.

A falta de datos desagregados por situación vacunal, Ares, que desde su cuenta de Twitter (@omeuxeito) analiza los datos de COVID de Madrid, aporta una estimación de la Sociedad de Medicina Intensiva de Madrid: calculó que para los pacientes ingresados entre el 1 de mayo y el 20 de agosto, 3 de cada 100.000 personas con pauta de vacunación completa y 20 de cada 100.000 personas sin ella ingresaron en las ucis madrileñas por COVID: la vacuna tuvo una efectividad para evitar ingresos en la UCI del 85%. “De nuevo, habría que hacer un análisis más fino por grupos de edad, y los ingresos UCI no son necesariamente un buen indicador de las posibles muertes, pues muchos enfermos mayores fallecen sin haber pasado por la UCI”, matiza.

Un análisis similar con ingresos hospitalarios en Catalunya, realizado por Josep Masanas, muestra que, para menores de 60 años, la reducción de ingresos de vacunados frente a no vacunados es mayor del 90%; del 83% en el grupo de edad de 70 a 79, y del 71% en mayores de 80.

Expectativas algo irreales

Las vacunas funcionan, aunque nos dé la impresión de que hay muchas muertes a pesar de ellas. “Tal vez las expectativas eran un poco irreales, estando informados como estábamos de que las vacunas no son 100% efectivas y que, aunque ayudan a reducir la transmisión, su mayor virtud es reducir enormemente la probabilidad de sufrir síntomas graves”, dice Ares.

El doctor José María Martín Moreno, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia, advierte que algunas personas, incluidos los antivacunas de las redes sociales, “han malinterpretado las cifras que muestran que una gran proporción de los que murieron con la variante delta del coronavirus habían sido vacunados, pero la hipótesis de que las personas vacunadas mueren en mayor proporción que las que no habían recibido la vacuna, es radicalmente falsa”.

Martín Moreno, que trabaja en el Hospital Clínico Universitario de Valencia y asesora a la OMS, recuerda que las vacunas “evitan la enfermedad grave, pero no la transmisión. Los virus siguen hoy por hoy circulando”. Por ello recomienda “vacunar a la par que interrumpir la cadena de transmisión, con medidas integrales proporcionadas de tipo social y económico”.

Por su parte, Saúl Ares subraya que la explosión inicial de la incidencia se produjo entre grupos de edad sin vacunar (jóvenes), y que al dispararse la prevalencia en la población, fue inevitable que se produjeran contagios entre los grupos de mayor riesgo, aun estando vacunados.

“Algunos quisieron convencernos de que, con los mayores ya vacunados, el COVID era un problema de riesgo personal y no de salud pública –recuerda–. Independientemente de la prevalencia en la población y del estado vacunal, una enfermedad infecciosa es siempre un asunto de salud pública”.


Sanidad cifra en un 0,2% la letalidad actual: solo mueren 2 de cada mil positivos, frente al 1,7% de letalidad del conjunto de la epidemia en España.

1. Menos muertes pese al pico de contagios

Con cifras desde el 21 de junio pasado, esta quinta ola ha concentrado el 23% de los casos de la epidemia, pero solo el 5% de los fallecimientos.

2. Una quinta ola explosiva en casos

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Según el investigador del CNB-CSIC Saúl Ares, las vacunas han evitado en esta quinta ola aproximadamente un 75% de las muertes.

3. Las vacunas funcionan muy bien