Aulas abiertas

Vuelta al cole en Madrid: sin nervios y con termómetros

  • Padres y madres afrontan con muchísima más tranquilidad el inicio del curso escolar dado el éxito del año pasado

Inicio del curso escolar en el colegio Teresa Berganza de Boadilla del Monte.

Inicio del curso escolar en el colegio Teresa Berganza de Boadilla del Monte. / David Castro

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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A finales de agosto de 2020, 'Charlie Hebdo' retrató en una macabra portada el sentimiento de angustia de muchos padres y madres ante la vuelta al cole: un niño y una niña con una mochila en forma de ataúd. Este curso -tercero de pandemia- las cosas son muy diferentes. El riesgo continúa, pero la vacunación y el hecho de que el año pasado las cosas fueran como la seda hace que los progenitores confíen en la escuela. En Madrid, los centros educativos han abierto hoy sus puertas. Lo han hecho entre el caos habitual del primer día y la ilusión de los alumnos y alumnas por volverse a ver después de las vacaciones. Había nervios y risas. Y algún que otro llanto. Pero los padres y las madres respiraban tranquilos.

“El año pasado estábamos muy nerviosos. Todo eran incertidumbres y pensábamos que al segundo día ya estaría nuestro hijo contagiado o en cuarentena preventiva. Y, sin embargo, no tuvimos ni un solo confinamiento en el aula. Hoy le he dejado en el cole con total tranquilidad”, explica a las puertas de un centro escolar de Chamberí David López, padre de un chaval de 6 años.

“Mi hijo ayer estaba temblando un poco. Pero de emoción porque quería ver a sus amigos”, destaca la madre de un niño de 2º de primaria. “El mío anda muy preocupado porque han mezclado los grupos y no le ha tocado con su mejor amigo. Tardará en acostumbrarse a su nueva clase, pero lo hará”, explicaba otra.  

La rutina es la del año pasado: termómetros a la entrada del recinto (una medida anticovid que este año no se aplicará en Catalunya), entradas escalonadas y mascarillas por doquier. A diferencia del curso pasado, no hay desdoble para tener menos alumnos por aula, así que, al menos en primaria, vuelven las clases de 28 niños y niñas. Otra diferencia importante que permite ver que los protocolos están más relajados y flexibles que en el curso 2020-21 es que las ‘burbujas’ se mezclan y pueden jugar en los recreos, al aire libre y con mascarilla.

También han regresado las extraescolares, que el año pasado -al menos en el inicio del curso- estaban prácticamente vetadas dado el riesgo que implicaba la mezcla de alumnos de varias clases. Este año, los coles ya están anunciando el listado de actividades, que más que un complemento académico es el engranaje que permite a los progenitores poder conciliar su vida laboral con la familiar. 

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Si los niños se organizan, también los padres y las madres. Los chats ya estaban completamente operativos. A última hora de la mañana aparecieron los habituales mensajes de los profesoras, mandando ilusión y energía y, de paso, recordando a los más rezagados la lista de material. Lápices, rotuladores, cartulinas, ceras… por valor de 55,85 euros, a los que hay que hay que añadir el importe de los libros de texto. Al contrario que el año pasado, cuando hasta los lápices iban marcados con el nombre del estudiante y no se podían prestar ni bolis, este año ese protocolo salta por los aires.

Todo hace pensar que el curso irá como la seda. Habrá que esperar unos meses para ver si, efectivamente, las aulas son sitios seguros frente al covid.