La segunda vida de los pantanos (1)

De depósitos de agua a parques lúdicos

  • Una ruta por tres embalses refleja las oportunidades y los conflictos del uso recreativo de estas infraestructuras 

  • Vecinos y usuarios explican su experiencia en La Llosa del Cavall (Solsonès) y la Baells (Berguedà)

Unos excursionistas observan la vista desde el santuario de Lord.

Unos excursionistas observan la vista desde el santuario de Lord. / ANNA MAS TALENS (EPC)

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Gemma Tramullas
Gemma Tramullas

Periodista

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A primera hora de la mañana, la Vall de Lord dormita bajo retazos de niebla. Sobre la superficie del embalse de La Llosa del Cavall se levantan pequeñas chimeneas de vaho que oscilan con la brisa. Pese a su artificialidad, este paisaje del Solsonès no es menos conmovedor. Lejos queda el brutal impacto social y medioambiental que supuso la construcción de pantanos. Ahora se trata de darles una segunda vida a unas infraestructuras pensadas para abastecer de agua, controlar cauces y, en menor medida, generar electricidad.

A 1.150 metros de altura, sobre las aguas turquesas de La Llosa del Cavall, se alza el santuario de Lord, que alberga una pequeña comunidad católica de sacerdotes y hombres y mujeres laicos. El perro Baruc, que parece un pastor de personas más que de ovejas, saluda a los visitantes que llegan exhaustos por la subida a pie. El esfuerzo vale la pena: la vista es espectacular.

El monje Cesc Domènech observa la vista desde el santuario de Lord.

/ ANNA MAS TALENS

"Hay gente que no tiene fe y cuando mira este paisaje siente que hay algo que no saben explicar; yo tengo fe y sé que este algo es el amor de Dios", dice Cesc Domènech, un monje que lleva seis años en la comunidad. A este espacio de silencio y espiritualidad no llega el fragor de las actividades acuáticas ni los gritos de quienes saltan los 122 metros de la presa con una cuerda elástica, como hizo el exconseller Josep Rull en julio. 

Este verano la Agència Catalana de l’Aigua (ACA), propietaria de 7 de los 9 grandes embalses de las cuencas internas de Catalunya, ha aprobado el Plan de Usos del embalse de la Baells, en el Berguedà. Asimismo, la Federación de Asociaciones y Municipios con Centrales Hidroeléctricas y Embalses está redactando el documento técnico para la Red de Turismo de Embalses a nivel estatal, tema nada menor teniendo en cuenta que España es el país con más pantanos por habitante, más de 1.300.

Hay consenso en que muchas de estas infraestructuras son una oportunidad para municipios en proceso de despoblación. Pero la gestión del espacio público, los intereses privados, los costes de mantenimiento, la normativa medioambiental y la incertidumbre climática congenian con dificultad.

Marcel Vila es hijo de Sant Llorenç de Morunys y vive en Guixers, dos municipios que comparten las aguas de La Llosa junto a Navès. Durante dos años vio como este embalse, el más nuevo de Catalunya, se iba llenando hasta su inauguración, en 1998. "Es un pantano milenial", bromea. No recuerda que hubiera oposición de los vecinos, al contrario, pero confiesa que echa de menos cuando de niño se bañaba en el río y el paisaje era más salvaje.

La 'playa' de Els Estevats, en La Llosa del Cavall.

/ ANNA MAS TALENS

Hace seis años fundó la empresa Relleus, que alquila kayaks en la zona de Els Estevats, y el último viernes de agosto apenas daba abasto. Años atrás, la gente venía con sus canoas o a bañarse. No se juntaban más de una decena, pero desde el covid han llegado a acumularse hasta 400 coches en un día, cual si fuera un cámping de Castelldefels en los años 70.

Tras años de trabajo del Consell Comarcal del Berguedà, el Plan de Usos de la Baells es un referente para otros 16 embalses a la hora de poner orden en las diversas actividades acuáticas. "Siempre habíamos pensando que la Baells era un depósito de agua desaprovechado y que podía ser un revulsivo para el Berguedà -asegura Josep Lara, presidente del Consell-. Nos hace mucha ilusión".

Pero la mejora de los accesos y las concesiones a empresas de deportes de montaña ha llevado a poner cadenas en el paso hacia algunos embalses, lo que ha soliviantado a usuarios habituales que pagan por navegar o pescar en aguas interiores. 

"La financiación es clave -argumenta Diego Moxó, director del Àrea de Gestió de la ACA-. Aún no se ha firmado el convenio y hay que poner guardas, señalizaciones, equipos de desinfección de embarcaciones contra las especies invasoras… Sin convenio, el Plan no sirve de nada. Al final, los propios usos tendrán que generar ingresos para mantener los servicios. El ACA no llega a todo". 

Para Jesús Calderer, alcalde de Cercs, los problemas por el uso intensivo del entorno «solo se arreglan con vigilancia, pero esto tiene un coste». "Si se ponen muchas normas pero nadie que las haga cumplir, es el caos", remacha.

A Albert Palau, de Indòmit Centre d’Aventura en Vilada, le han denunciado por poner cadenas en accesos que ha arreglado su empresa. Tenía puestas muchas esperanzas en el Plan de Usos, pero si la situación no se aclara se plantea cerrar.

Joan Aranda practica en la Baells para su primera Ironman.

/ ANNA MAS TALENS

En el acceso a la Baells por Cercs, que gestiona Berguedà Nàutic, Raúl Cordoba aún es más tajante: "¡Ponga que esto es la jungla de la Baells! En 30 años no se ha hecho nada y ahora quieren privatizar el embalse".

El presidente de la Associació de Pesca Esportiva Font Gran de Cercs, que agrupa a unos 80 aficionados, se queja porque hay muy pocos accesos y las cadenas impiden que los pescadores, que van cargados con material para practicar la pesca incruenta de carpas, lucios y siluros, puedan llegar en coche hasta el borde agua sin tener que pedir permiso.

"Yo nací aquí y pesco desde que tengo noción -cuenta-. Tenemos licencia y pagamos para pescar. Aquí están los lucios más grandes de Europa. Podríamos tener un club deportivo y una escuela de pesca, pero no les interesamos. Nos están echando del pantano".

Otra de las paradojas de la reconversión de este embalse es cómo pueden convivir ideas como la creación de islas flotantes de vegetación para fomentar la observación de aves con una planta incineradora de residuos industriales para la generación de energía como la que iba a instalarse en la antigua térmica de Cercs.

La comarca se alzó contra este proyecto y la Generalitat acabó tumbándolo por una cuestión urbanística, pero la polémica sigue viva en los tribunales. La promotora ha presentado un recurso contencioso-administrativo y la Plataforma Anti-incineradora de Cercs se presentará como parte afectada. En cambio, el alcalde considera que había que estudiarlo: "Se nos dice que tenemos que vivir del turismo, pero esto no es suficiente para vivir. La administración es muy restrictiva".  

Daniela Da Silva practicando 'wake' en la Baells.

/ ANNA MAS TALENS

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Hacia las cinco de la tarde empiezan a llegar al pantalán de Cercs grupos de amigos cargados con cañas y cajas de cerveza. Álex y Daniela son de Terrassa y suben a su pequeña lancha con los pequeños Pepe y Jana. A la altura del pueblo sumergido de Sant Salvador de la Vedella, Daniela se suelta la melena, se calza la tabla de ‘wake’ y esquía con la inmensa chimenea de la térmica de fondo. El rugido del motor se mezcla con la rumba de Melendi ‘Caminando por la vida’ y todos los problemas se quedan en la orilla.

Mañana: el embalse de Foix.