Colmo de la tragedia

Multado por la compañía telefónica tras perder a su hijo y su pareja en el derrumbe de Peñíscola

Multado por la compañía telefónica tras perder a su hijo y su pareja en el derrumbe de Peñíscola

Multado por la compañía telefónica tras perder a su hijo y su pareja en el derrumbe de Peñíscola

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Javier Ortí

La conmoción en casa de Bienvenido Cives es total después de perder la semana pasada a su hijo de 15 años y también a su pareja sentimental en el derrumbe del edificio de la urbanización Font Nova de Peñíscola. A pesar del durísimo golpe que le ha asestado la vida, este padre de familia de Morella ha empezado esta semana a gestionar la situación tras el fatídico suceso y, con los primeros trámites realizados ha tenido que afrontar una situación absolutamente surrealista, un auténtico «colmo».

Una de las gestiones que ha tratado de realizar ha sido, precisamente, la cancelación del contrato con la compañía telefónica MasMóvil, que le proveía de internet en su apartamento --ya reducido a escombros--. Para cancelar el servicio, la compañía le solicitó la devolución del router de internet, bajo amenaza de penalización. Cives, aún en shock por lo ocurrido, explicó que no podía devolverlo porque el apartamento se había derrumbado y el objeto había quedado sepultado, pero desde la compañía no quisieron empatizar con su dramática situación e insisten en la necesidad de devolver el aparato para no ser penalizado con el pago de 150 euros.

«Cuando después de dar explicaciones y contar todo lo que me ha pasado en la última semana ellos no rectificaron y exigieron que les devolviera el aparato, me enfurecí. Es totalmente surrealista», lamenta.

El frío email de la compañía telefónica

Desde Másmóvil le han enviado al afectado un frío correo electrónico al que ha tenido acceso este diario y que reza: «Lamentablemente, no le podemos eximir de la penalización por no devolución del router. Nuestros términos y condiciones no contemplan este caso. Sentimos las molestias». 

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Cives, como no podía ser de otro modo, quedó incrédulo tras leer la respuesta de la compañía. «No tienen miramientos con nada. Les da absolutamente igual lo que nos ha pasado. Si no devuelves el router, a pagar y no hay más», lamenta el morellano. Incide en que no es la cuestión económica lo que le duele, es la «falta de escrúpulos» mostrada por la empresa. «No se trata de si tengo que pagar 100 o 150 euros, es el hecho de no empatizar por nada del mundo», clama. Con todo, la familia continúa con el papeleo para cerrar todos los contratos con otras compañías y empresas con la esperanza de tener más suerte y hallar la sensibilidad no encontrada en la telefónica.