El monasterio de Poblet expresa su "vergüenza y dolor" por el caso de abusos a una niña

  • La comunidad religiosa subraya su plena disposición a que se investiguen los supuestos tocamientos de un monje a una niña de 5 años

Monasterio de Poblet

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Avergonzados, adoloridos y arrepentidos”. El Monasterio de Poblet ha entonado este domingo el mea culpa en una contundente homilía en la que la comunidad benedictina da la cara tras la detención de uno de sus monjes por un supuesto caso de tocamientos a una menor de 5 años cometido el pasado 15 de agosto. El religioso, de 68 años, quedó en libertad con cargos el pasado 26 de agosto, acusado de un delito contra la libertad sexual tras haber sido fotografiado con la niña por un turista alemán que visitaba el recinto.

El abad de Poblet, Octavi Vilà, ya retiró al sospechoso de toda actividad y le dispensó de tener que seguir la regla de la clausura, para que pueda salir del monasterio, pero este domingo la comunidad ha querido expresar su consternación y repulsa. “La duda nos ensombrece con aquello que haya podido dar lugar a escándalo, por ello tenemos el máximo interés en que la justicia aclare los hechos y poder así llegar a la verdad que nos pueda hacer libres”, ha subrayado.

"Peca toda la comunidad"

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En la homilía también se ha incidido en que el monasterio se ha puesto en todo momento a disposición de toda investigación “sin reparos ni restricciones” para que se aclaren los hechos cuanto antes. “La sanación llega únicamente cuando se conoce la verdad y es preciso apartar todo aquello que pueda ensombrecerla, con las consecuencias que esto tenga”, ha proseguido. Porque, si un hermano de comunidad comete una falta, cuando peca, en cierto modo se puede decir que peca toda la comunidad sea por acción o por omisión y el superior debe ser el primero en asumirlo y detrás de él cada hermano”.

En este sentido, se han recordado las siguientes palabras del papa Francisco: "Mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse. El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor, por eso urge reafirmar una vez más nuestro compromiso para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad".