Memoria histórica

Resuelto el misterio del documento hallado en la funda de una pistola de la retirada republicana

  • Juan Pedraza Martin y 1938 son los datos que han aparecido durante la reconstrucción hecha por técnicos de la Generalitat

  • El documento se encuentra en la exposición permanente dedicada a la retirada en Cal Marquès de Camprodon

Plano detalle del fragmento de papel en el interior de la funda de pistola

Plano detalle del fragmento de papel en el interior de la funda de pistola / ACN / LLUÍS BASSAGANYA

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ACN

El fragmento de papel enrollado en mal estado que apareció en una funda de pistola en un camino de la retirada republicana era un sobre dirigido a Juan Pedraza Martin, un capitán del ejército republicano, y con fecha de 1938. Su descubridor, Lluís Bassaganya, junto con Christophe Bartre, asegura que es un hallazgo excepcional, ya que ha permitido un hecho casi imposible: identificar a una de las 100.000 personas que pasaron por la Vall de Camprodon durante la Guerra Civil.

El Centre de Restauració de Bens Mobles de la Generalitat ha restaurado y encajado los fragmentos del documento, que estaba en muy mal estado. La pieza se expone en la muestra dedicada a la Retirada del Espai Cal Marquès de Camprodon. "Encontrar un nombre en la montaña es un hallazgo máximo, porque es prácticamente imposible", según subraya Bassaganya a ACN. Fue en junio del 2020 cuando descubrieron una funda de pistola escondida en una pared seca de un camino de la Retirada. Y, en su interior, había un papel enrollado que abrió muchos interrogantes. Ahora, el misterio se ha resuelto.

Un trabajo de recuperación muy delicado

La restauración minuciosa que han hecho desde el Centre de Restauració de Béns Mobles de la Generalitat con Carme Balliu y la especialista Berta Blasi ha permitido saber que se trataba de un sobre enviado en 1938 dirigido a Juan Pedraza Martin, donde aparece también el cargo que tenía: capitán del grupo 40. El documento salió fragmentado y, después de estabilizarlo y limpiarlo, lo analizaron con diferentes técnicas. Finalmente, ordenaron las piezas del puzle y, para sorpresa de todos, lograron lo más difícil: una identidad.

Con el nombre, Bassaganya intentó tirar del hilo y encontrar documentación militar sobre sus nombramientos de guardia de asalto. Descubrió que en septiembre de 1936, Pedraza pasó de ser sargento a suboficial y, dos años después, ya había sido ascendido a capitán. "No podemos saber qué le pasaba cuando cruzaba los caminos de la Retirada, pero hemos averiguado que cogió un barco para marcharse a México". Precisamente, cogió el último que salía de Burdeos antes de la invasión nazi a Francia, y su nombre figura en la lista de pasajeros. La última pista que se encontró es que el barco tuvo problemas técnicos y que el presidente de México acabó acogiéndolos.

El alcalde de Camprodon, Xavier Guitart, ha puesto en valor los esfuerzos e interés para recuperar una pieza sin saber lo que acabaría resultando. Según el alcalde, "la implicación de la Generalitat y la ayuda económica se agradece mucho" y ha sido importante para poder llegar hasta aquí.

La familia de otro soldado da un diario personal

La noticia del hallazgo del documento enrollado hizo que una familia catalana se pusiera en contacto con Bassaganya. Se trataba de un hijo de un militar republicano, que también pasó por los caminos de la Retirada. Querían comprobar que no fuera su padre, por lo tanto, este verano su hijo visitó Camprodon y, después de hablar con el investigador, este le cedió el diario personal de su padre donde relata la huida. En este explicaba que el 8 de febrero de 1939 cruzó la frontera y, como Pedraza Martin, era un guardia de asalto y loss dos pasaron por el Coll de Malrem.

Dos historias paralelas explicadas a partir del sobre y este diario. Unos objetos que desde este verano se sitúan en las vitrinas de exposición permanente dedicada a la Reitrada del espacio cultural Cal Marquès de Camprodon. En total hay más de mil piezas, entre armas recuperadas y material de guerra, pero también hay objetos personales: "No es una exposición de armas de la guerra, sino que explica los sucesos trágicos de la retirada con objetos recuperados", remarca.

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Entre tantos objetos, desde latas de comida, máquinas de afeitar o relojes, Bassaganya cree que lo que mejor explica la historia dramática de los exiliados son las maletas. De hecho, solo se preservan las manillas de metal, pero según apunta, son el único testigo de esas personas que lo tuvieron que dejar todo y que, por el peso y el cansancio, quedaron abandonadas en la montaña.

Hace 30 años que Bassaganya dedica los fines de semana a buscar material de esa época, y se ha convertido en un experto de ese periodo. Encontrar un documento es excepcional, y los restos que se encuentran son principalmente metálicos. Pero su afición empezó desde pequeño cuando, jugando con un amigo, encontró por casualidad una bomba de mano. Y a partir de ese día quiso saber más, habló con testigos de la época y dedicó muchas horas de tiempo libre a buscar el material.