Balance epidemiológico

El revés judicial al toque de queda en Catalunya siembra dudas sobre el futuro de la pandemia

  • Los expertos piden no bajar la guardia en vísperas de un septiembre en que se prevé la vuelta a las actividades presenciales

  • "Ahora mismo necesitamos consolidar y reforzar las medidas de prevención y control", argumenta el epidemiólogo Antoni Trilla

Agentes de la Guàrdia Urbana de Barcelona dispersan las aglomeraciones producidas durante las fiestas de Gràcia

Agentes de la Guàrdia Urbana de Barcelona dispersan las aglomeraciones producidas durante las fiestas de Gràcia / JORDI OTIX (EPC)

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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Catalunya tendrá que doblegar la pandemia sin un toque de queda extensivo. Así lo ha dictaminado el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) tras desestimar la propuesta de la Generalitat que reclamaba limitar la movilidad nocturna en municipios como Barcelona, Sabadell, Terrassa y Mataró (ciudades con más de 5.000 habitantes y con una incidencia superior a 125 casos cada 100.000 habitantes). Tras una intensa batalla judicial, el tribunal ha optado por desechar la medida argumentando que, teniendo en cuenta la situación actual de la pandemia, es "innecesario y desproporcionado" aplicar un toque de queda tan estricto en municipios donde la incidencia ha caído considerablemente en los últimos días. La resolución solo permite aplicar esta restricción en 19 de los 62 municipios planteados por la Generalitat.

Los datos de este lunes muestran que la pandemia, aunque sigue a la baja, continúa estando en niveles preocupantes. La incidencia acumulada a siete días apuntan a una media de 122 casos cada 100.000 habitantes; una cifra que sigue estando bastante por encima de los umbrales óptimos. Preocupa, sobre todo, que el sistema sanitario no ha podido respirar tras el impacto de esta quinta ola. En estos momentos, de hecho, los registros muestran que los hospitales catalanes están atendiendo a 1.411 pacientes con covid-19 (38 más que el día anterior) y las unidades de cuidados intensivos albergan 461 enfermos en estado crítico (de los cuales 332 requieren de ventilación asistida). Mientras, las cifras de vacunados crecen mucho menos de lo previsto; probablemente por el impacto de las vacaciones.

Interpelados por este diario, varios expertos coinciden en señalar que estamos ante una situación delicada. Sobre todo en vistas de un mes de septiembre donde coincidirá la vuelta al cole, la vuelta a la oficina y, en general, la vuelta a las actividades presenciales. En vista de ese horizonte, y con el objetivo de que la variante delta no convierta esos reencuentros en una nueva ola de contagios, son muchos los que se preguntan: ¿es ahora el momento de endurecer las medidas o de relajarlas? Esta cuestión, lejos de tener una respuesta sencilla, abre un profundo debate entre científicos, sanitarios y tribunales.

El debate sobre el toque de queda

El último revés judicial al toque de queda extensivo en Catalunya ha sorprendido a científicos y sanitarios. "Ahora mismo es un error rebajar las medidas. El toque de queda, por incómodo que pueda resultar, ha sido muy efectivo para minimizar las interacciones sociales y bajar los contagios. Eliminarlo ahora podría ser contraproducente, sobre todo porque necesitamos llegar al otoño con las mejores condiciones posibles", esgrime Salvador Macip, médico e investigador de la Universitat Oberta de Cataunya (UOC) y la Universidad de Leicester.

"Ahora mismo es un error rebajar las medidas. El toque de queda, por incómodo que pueda resultar, ha sido muy efectivo para minimizar las interacciones sociales y bajar los contagios"

Salvador Macip

Médico

"El criterio epidemiológico y el judicial han chocado desde el principio de la pandemia. En parte se debe a que estos sectores operan con lógicas diferentes. Pero en parte también es culpa de una mala comunicación; el porqué de las medidas no se ha explicado bien", comenta el experto en una entrevista con este diario.

En esta misma línea se posiciona Antoni Trilla, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona. "Estamos viendo una distorsión importante entre las peticiones sanitarias y la respuesta jurídica. El problema es que la legislación actual, que en otros contextos podría tener todo el sentido del mundo, no siempre es aplicable a la situación de una pandemia", argumenta el epidemiólogo.

"Ahora mismo necesitamos consolidar y reforzar las medidas que ya tenemos y fortalecer los sistemas de rastreo"

Antoni Trilla

Epidemiólogo

"Ahora mismo necesitamos consolidar y reforzar las medidas de prevención y control que ya tenemos. Si los botellones y las aglomeraciones están prohibidos hay que poner medios para hacer cumplir esta restricción. Las imágenes de las fiestas de barrio abarrotadas de gente muestran que muchos han perdido el miedo al virus", comenta Trilla. El epidemiólogo también destaca que, más allá de apelar a la responsabilidad ciudadana, ahora mismo es imprescindible "fortalecer los sistemas de rastreo" para asegurar que la expansión del virus está bajo control. 

"La disputa entre criterios sanitarios y jurídicos está creando mucha confusión entre la ciudadanía. Los sanitarios no podemos tomar decisiones sobre qué medidas aplicar (y también sabemos que no es fácil legislar sobre el tema). Pero sí podemos decir que ahora mismo necesitamos restringir la interacción social tanto como sea posible", opina Jaume Sellarés, vicepresidente del Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (CoMB).

"En esta pandemia hemos visto que cuesta mucho bajar la incidencia pero hace falta muy poco para que se vuelva a disparar. Los sanitarios no sabemos de legislación pero sí sabemos de epidemiología. Y, además, hablamos desde la perspectiva de alguien que ha estado en primera línea desde el principio de la pandemia, que ha vivido todas las oleadas y que, incluso en un agosto donde tenía que descansar, está haciendo frente a una carga de trabajo muy fuerte", explica.

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"En esta pandemia hemos visto que cuesta mucho bajar la incidencia pero hace falta muy poco para que se vuelva a disparar"

Jaume Sellarés, vicepresidente del COMB

Todos los expertos interpelados por este diario argumentan que el objetivo prioritario es llegar a septiembre con el menor número de casos posible. Si se consigue bajar la incidencia hasta los 50 casos por 10.000 habitantes mejor que quedarse en los 100. Y si se consigue llegar al umbral de los 25 mejor que mejor. "Idealmente deberíamos aspirar a cero casos. Porque sabemos que la pandemia es muy dinámica y no es lo mismo enfrentarse a una nueva oleada de contagios desde cero que con miles de casos diarios", comenta Macip.