Aumento global de las temperaturas

La crisis climática ya fue noticia en 1912

  • La comunidad científica lleva alertando de la emergencia medioambiental desde la década de los 50 y los 70 del siglo pasado, e incluso antes

Manifestación juvenil para exigir medidas contra la emergencia climática, en 2019 en Barcelona.

Manifestación juvenil para exigir medidas contra la emergencia climática, en 2019 en Barcelona. / Álvaro Monge

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza.

Escribe desde Madrid

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"El consumo de carbón afecta al clima". Corría el año 1912 y el periódico 'Rodney Times', de Nueva Zelanda, titulaba así una noticia en la sección de Ciencia. Hace más de cien años, el artículo sentenciaba que la emisión de dióxido de carbono propiciaba un aumento global de las temperaturas y que, de seguir así, "el efecto podría ser considerable en tan solo unos siglos". Cuenta la leyenda que el artículo no era original sino que ya había sido publicado en algún otro diario. Un plagio, sí, pero acertado y profético.

El titular del 'Rodney Times' confirma que la ciencia lleva muchos años alertando de la emergencia climática que amenaza la salud de la Tierra y sus habitantes. Antes de este, ya en el siglo XIX, unos investigadores empezaron a alertar que el dióxido de carbono era un "gas de efecto invernadero". En la década de los 50 del siglo XX, los científicos predijeron que el aumento de la temperatura en varios grados estaba causado por la quema de combustibles fósiles. 

En 1972, John Sawyer, responsable de investigación de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, escribió un artículo de cuatro páginas publicado en la revista ‘Nature’ que resumía lo que se sabía hasta ese momento y en el que se predecía un calentamiento de casi 0,6 ℃ para finales del siglo XX. Neville Nicholls, profesor emérito de Escuela de Estudios sobre la Tierra, la Atmósfera y el Medio Ambiente, de Monash University, en Australia, recuerda que estas predicciones "eran todavía controvertidas en los años 70" pero, sin embargo, ahí estaban.

En 1979 se celebró una reunión visionaria que dio lugar al valioso informe Charney, la primera evaluación exhaustiva sobre el calentamiento global debido al dióxido de carbono provocado por la actividad humana. El encuentro reunió a 10 prestigiosos científicos, que a su vez habían solicitado asesoramiento a investigadores de todo el mundo. El grupo, recuerda el profesor Nicholls, estaba liderado por Jule Charney, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), uno de los estudiosos de la atmósfera más respetados del siglo XX.

El informe expone claramente lo que se sabía sobre los posibles efectos del incremento de dióxido de carbono en el clima, así como las incertidumbres. La conclusión fue clara: "El calentamiento más probable al duplicar las emisiones de dióxido de carbono estará cerca de tres grados centígrados con un margen de error de 1,5º". A pesar de la demoledora afirmación, el informe no produjo cambios inmediatos ni en los ciudadanos ni en los políticos. 

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Hubo que esperar a la década de los 80 y los 90 para que los líderes políticos mundiales comenzaran a introducir en su discurso público términos como el calentamiento global y la influencia humana en el cambio climático.

En 1995, la ONU organizó en Berlín la primera convención anual sobre el cambio climático. La expresión cambio climático, sin embargo, dejaba entrever que estábamos delante de algo natural y asumible, así que se apostó por una palabra más dura. La transformación observada en el planeta era tan evidente y los efectos tan potencialmente catastróficos que en 2019 la ONU declaró la emergencia climática. "La etiqueta es dura, pero descriptiva porque indica la importancia de un problema planetario que podría cambiar la existencia humana de manera irreversible", concluye Francisco J. Tapiador, catedrático de Física de la Tierra y autor de 'El clima de tus hijos' (Next Door Publishers).