Enviadas a prisión

Dos detenidas por estafar 43.000 euros a mayores que vivían solos con falsas revisiones de gas

La organización había conseguido una base de datos de ancianos vulnerables y se ganaba su confianza con un trato muy cordial para conseguir el PIN bancario

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EFE

Los Mossos d'Esquadra detuvieron el pasado jueves a dos mujeres de 22 y 25 años, de nacionalidad peruana y argentina, respectivamente, y que han ingresado en prisión como presuntas autoras de los delitos de estafa, hurto y estafas bancarias con tarjeta, por valor de 43.000 euros, a ancianos. con falsas revisiones del gas en Barcelona y poblaciones vecinas. Según ha informado este miércoles la Policía de la Generalitat, también han quedado investigadas tres personas más, dos hombres y una mujer.

Una serie de denuncias de personas de edad avanzada en relación con estafas llevadas a cabo por falsas revisoras del gas pusieron en alerta a los investigadores, que enseguida se dieron cuenta de un elemento diferente respecto de la operativa usual en esta actividad delictiva: habitualmente, los que llevan a cabo las estafas y hurtos de falsos revisores son hombres que visten un uniforme que supuestamente los identifica como personal de empresas de suministros. Pero, en esta ocasión, se encontraban, de manera coincidente, que quien representaba este rol eran dos mujeres jóvenes, de buena presencia y trato cordial, hecho que generaba confianza en las víctimas.

Por otro lado, las arrestadas disponían de alguna manera de una base de datos de personas que respondían a un perfil de vulnerabilidad: ancianos que vivían solos.

Así actuaban

Las arrestadas, en coordinación con otros investigados, habían diseñado una operativa delictiva que funcionaba de la siguiente manera: elegían a las víctimas con llamadas sistemáticas a personas de edad avanzada de manera aleatoria, hasta que encontraban alguna que accedía a recibir la visita en su casa de supuestos operarios de alguno de sus servicios de suministros.

El hecho de que cuando recibían la llamada las interlocutoras se dirigieran por el nombre y apellidos les generaba todavía más confianza y por este motivo concertaban el encuentro. Una vez dentro del piso las dos mujeres hacían ver que revisaban la caldera y pedían que les dejaran ver las facturas antiguas para comprobar que todo estaba correcto.

Según estas fuentes, en todo momento su comportamiento era muy cordial y próximo, de forma que las víctimas seguían fiándose.

Entonces, les hacían creer que había algún error en las facturas que había generado unos cargos excesivos y que harían los trámites para devolverles el dinero que habían pagado de más, para lo cual les pedían el número PIN asociado a su libreta o tarjeta con el pretexto de que era imprescindible para llevar a cabo la devolución. Paralelamente, otro de los falsos operarios accedía al piso por la puerta principal, que las dos mujeres se habían encargado de dejar entreabierta, para localizar la libreta o tarjeta.

Una vez se habían apoderado y en disposición del PIN que las dos estafadoras les habían proporcionado, ya podían operar de tres maneras diferentes: compras de productos a través de internet, transferencias a cuentas de testaferros a cambio de una comisión y extracciones en cajeros de dinero en metálico.

En este caso, siempre miraban de hacerlo de forma que protegieran al máximo su identidad, con mascarilla o con otros complementos que les ocultaran parcialmente el rostro, conscientes de las cámaras que hay en las entidades bancarias.

Víctimas vulnerables

La vulnerabilidad de las víctimas, personas mayores con ingresos muy limitados en la mayoría de casos, se traducía en la precariedad económica en la que quedaban una vez les habían sustraído el poco dinero que tenían, por lo que tenían que acudir a la red de familiares y amigos para poder hacer frente a los gastos mensuales. Es por eso por lo que los hechos han tenido la consideración de graves y la Fiscalía ha solicitado una pena más contundente a partir de los delitos investigados.

Los investigadores del Grupo de multirreincidentes del área de Investigación Criminal de Barcelona y de las Unidades de Investigación de las comisarías de Sant Martí, Sant Andreu y Cornellà también pudieron identificar y detener a quien hacía tareas de conductor, que quedó en libertad con cargos, además de a dos de las personas que recibían las transferencias bancarias de las cuentas de las víctimas.

Hasta el momento los agentes han podido acreditar que los investigados se habrían apoderado de cerca de 43.000 euros de 13 víctimas en las poblaciones de Barcelona, Cornellà, L'Hospitalet de Llobregat y Badalona.

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Hay que destacar que en el caso de una de las víctimas de Cornellà, además de llevarse dinero en metálico, también le robaron joyas por valor de 17.000 euros. Los investigadores continúan trabajando para determinar si ha habido otras víctimas.

El pasado viernes, día 13, las dos arrestadas pasaron a disposición judicial e ingresaron en prisión por orden del Juzgado de Instrucción número 1 de Cornellà de Llobregat (Barcelona). La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.