Vuelve la restricción nocturna

“¿Se había suspendido el toque de queda en Sitges?”

  • El confinamiento regresa a la localidad del Garraf por el cambio en el límite de la incidencia a partir del cual es obligatorio

  • El sector del ocio de la calle del Pecat pide que le permitan abrir hasta más tarde y critica el efecto de la regulación

Calle del Pecat de Sitges, el pasado jueves.

Calle del Pecat de Sitges, el pasado jueves. / Elisenda Pons

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Toni Sust
Toni Sust

Periodista

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Y Sitges regresó al toque de queda. La alegría de las restricciones sanitarias, de su limitación, es fugaz en algunas localidades. En Sitges el toque de queda anterior fue suspendido el 30 de julio cuando la evolución de la pandemia mejoró, datos en la mano. Pero el límite cambió: de dictar el confinamiento a la 1 de la madrugada a partir de una incidencia de 400 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días, el límite bajó  a 250. De ahí que la noche del jueves al viernes la norma volviera a estar vigente en el municipio, que tenía una incidencia de 263 casos cuando se modificó el baremo.

Que exista o no toque de queda no es algo que noten de forma decisiva los locales de la calle del Primer de Maig, conocida como la calle del Pecat. Tienen que cerrar igualmente a las 00.30, por la norma que afecta al ocio nocturno y que despierta protestas muy severas por parte de los responsables de los establecimientos.

Entre los locales y el botellón

Este jueves, la afluencia es reducida. También porque es jueves, pero no solamente. Así llevan un año y medio largo los locales de la calle más potente del ocio nocturno de la localidad. Bueno, así no. Han conocido una larga época de clausura, como el sector en su integridad. Y reaperturas parciales que no cuajaron.

Gente en la calle del Pecat en Sitges, la mayoría turistas, el pasado jueves.

/ Elisenda Pons

Damià Dorts, presidente de la Associació de Bars Musicals del Carrer del Pecat de Sitges, repasa lo sucedido en el último año y medio entre mosqueado y agotado. Y eso, afirma, que en esta localidad del Garraf el ayuntamiento ha mostrado una voluntad de colaboración que no sabe encontrar en otras administraciones.

El consistorio facilitó a los bares musicales modificar durante un periodo su licencia a bar normal cuando solo podían abrir hata media tarde, y colaboró en la prueba piloto del 20 de mayo, cuando 325  personas acudieron a cinco locales en los que, tras un test de antígenos,  bailaron sin conservar distancias de seguridad, y sin que se generaran contagios.

Dorts no lo puede entender. No comprende cómo se mantienen restricciones duras que, denuncia, tienen al sector del ocio especialmente castigado. “Ya hemos dicho que cerrarnos sin imponer toque de queda no tiene sentido. La gente se va a hacer botellón a la playa. Y lo que quieres evitar en los locales sucede allí”. Dorts dice que el sector está “harto de los vaivenes de la administración”. Y denuncia que no existe “consenso político” en la imposición de las normas. Es decir, que prima el criterio político por encima del técnico.

Periodistas que no preguntan

De hecho, el presidente del colectivo de bares musicales considera que las restricciones que se han conocido desde que empezó la pandemia no se corresponden con su alcance. Que no había para tanto. Que la sociedad en general compra acríticamente esas normas, y que los periodistas en particular no interrogan a los dirigentes políticos sobre ellas. “Nos sentimos engañados por la Generalitat”, afirma.

Dorts y su socio, Andrés Coronel, tienen dos locales en Primer de Maig: el Everlasting Love y el Pachito. Coronel mira a la calle y dice que sí, que normalmente hay el doble de gente y que ahora la que viene  es más joven que de costumbre. “El Everlasting tiene un público de más edad, el Pachito algo más joven, y está funcionando mejor. Entre semana hay muy poca gente local, hay turistas franceses e ingleses”, explica Dorts, que recuerda que en la prueba del 20 de mayo la edad media era de 37 años. "Es la gente que viene habitualmente a la calle”.

¿Cuánta gente sabe que esta noche regresa el toque de queda a Sitges? La verdad es que bastante, aunque no falta la confusión. Dos jóvenes jerezanos toman algo en una mesa, en la calle, y uno, Alejandro, se sorprende: “¿Es que se había suspendido el toque de queda en Sitges?”. No muy lejos de allí, un austriaco y un cubano no tenían idea de que a la una hay que estar en casa, o en el hotel. En cambio, dos parejas que pasan la semana en Sitges y apuran una copa lo tienen claro. Un conocido les ha avisado por WhatsApp.

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Jóvenes en Sitges, a pocos minutos del inicio del toque de queda, este jueves.

/ Elisenda Pons

Llegan las 00.30 y los locales cierran puntualmente. La gente se dirige a la playa, al paseo, al espigón. Un grupo de chavales de 15 años repasa entre risas lo que han ligado: dicen que nada de nada. Y se disgregan después de que uno lo cuente: “Sí, mi padre me ha avisado de lo del toque de queda”. Hay gente bañándose en el mar cuando llega la una. Un grupo de mossos contempla la situación. Una pelea que dura dos minutos y dos puñetazos llama la atención de los paseantes. Y uno de los agentes explica que  irán avisando a la ciudadanía de que debe recogerse. Sin estrés, que es la primera noche y muchos no se han enterado.