TRABAJO FOTOGRÁFICO

Adrenalina en espray

El mundo de los grafiteros que pintan trenes es el protagonista del proyecto ‘Rail war’, del joven fotógrafo Pau de la Calle

Pintar convoyes es para estos jóvenes más que una diversión: es un modo de vida

De noche y sigilosamente G. entra en la estación de trenes para posteriormente pintar alguno de los trenes que dejan aparcados durante la noche. / Pau de la Calle

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Mònica Tudela
Mònica Tudela

Periodista

Especialista en fotografía y vídeo

Escribe desde Barcelona

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"Fue entonces cuando vi a los grafiteros corriendo escaleras abajo, dejé el libro que leía como tapadera y agarré mi cámara. Llegó el tren, estaba a reventar de pasajeros y eso es un problema. Cuando son pocos escritores deben ir con cuidado de que ningún viajero se les rebote. Escritores es un término usado en el argot urbano para referenciar a los grafiteros. X. abrió las puertas, y mientras L. y A. estaban ya marcando las letras, pidió educadamente a unas chicas que se apartaran. Tiró de la palanca de desbloqueo de las puertas, para que el tren no pudiera irse, y salió corriendo a pintar con sus colegas. Tres minutos y ya estábamos corriendo escaleras arriba hacia fuera de esa pequeña estación de una vía principal de la ciudad. Y en cuestión de segundos nos esfumamos entre la cotidianidad de Barcelona”. De esta forma describe el fotógrafo Pau de la Calle (Barcelona, 2000) una de las acciones de un grupo de grafiteros pintando un tren en Barcelona.

B. sale corriendo de la estación tras pintar junto a sus colegas un tren de los ferrocarriles en tres minutos. A su espalda el tren se va hacia la dirección contraria. Y en cuestión de segundos se esfumaron entre la cotidianidad de Barcelona.

/ PAU DE LA CALLE

De la Calle lleva un año acompañándoles y documentando con su cámara su actividad furtiva y su estilo de vida en un proyecto al que ha llamado Rail war. “Tenía algún amigo en el mundillo y empecé a retratarlos y a vivir la experiencia con ellos”, explica. “Me gusta correr el mismo riesgo que las personas a las que hago fotos. Me siento cómodo asumiendo ese riesgo”, relata este joven, que ha documentado a las crews pintando trenes (metro, Ferrocarrils, Renfe) en Barcelona y otras poblaciones catalanas, pero también en Francia y, más recientemente, en Italia.

“Los escritores suelen juntarse en lo que ellos llaman crews, grupos de amigos con aficiones afines, en este caso y como principal, el grafiti. Suelen compartir otras aficiones como la fiesta, la música o las drogas. Aunque no siempre sea así, u otros incluso prefieran ir por libre”, detalla.

R. pinta un tren de Renfe en una estación a las afueras de Barcelona junto al resto de su “crew” después de tirar de la palanca de frenado de emergencia.

/ PAU DE LA CALLE

Lo que Pau de la Calle ha captado con su cámara son momentos de subidón, de excitación máxima, a los que muchos de estos escritores están literalmente enganchados. “Para ellos el grafiti es adrenalina. Dicen que lo hacen porque lo necesitan. Al realizarlo sienten una adrenalina que pocas otras cosas les genera. Les hace sentir vivos. La ilegalidad de esta subcultura es el epicentro. Si pintar trenes fuera legal, la mayoría de ellos lo dejarían. Es adictivo. Muchos empezaron pintando en la calle. Ahora esta se les queda pequeña. Se levantan cada mañana pensando si a lo largo del día podrán pintar un panel”, cuenta el fotógrafo.

Catalunya es el lugar de España donde es más fácil pintar trenes, explica el autor de Rail war. “La seguridad es muy floja y muchos vigilantes no están físicamente preparados para impedir que los grafiteros actúen”, cuenta. “Algunos escritores han vuelto a casa algunas veces con la defensa de los vigilantes que intentaban pararlos, a modo de trofeo”, explica este joven, que empezó a fotografiar en serio durante el confinamiento y que sueña con dedicarse a la fotografía humanitaria y de conflicto.

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Durante la oscura noche, tres escritores pintan una pieza a medias en un tren del antiguo modelo Coral en Francia.

/ PAU DE LA CALLE

"Algunos grafiteros realizan las pintadas después de una noche de fiesta, a modo de fin de esta. Pero hay otros que viven por esto y se entrenan físicamente para así estar preparados para cualquier imprevisto. Estos suelen investigar las estaciones o túneles antes de pintar. Preparan lo que denominan misiones. Cómo entrar, cuánto tiempo tienes para pintar y sobre todo distintos planes de huida, por si fuera el caso que el resto no funcionaran”, detalla De la Calle. Las fotos que acompañan este reportaje son de misiones en Barcelona y alrededores y también de Francia, cerca de la frontera.