Día Mundial de la enfermedad

La vacuna de la hepatitis logra que solo el 1% de los menores 5 años se infecte

La causa más frecuente de la inflamación del hígado en los niños es infecciosa, es decir, provocada por microorganismos

Programa contra la hepatitis C en el centro de reducción de daños en La Mina.

Programa contra la hepatitis C en el centro de reducción de daños en La Mina. / RICARD CUGAT

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En el Día Mundial contra la Hepatitis, los pediatras han incidido en la importancia de vacunar a los niños para prevenir la enfermedad, ya que la vacunación sistemática ha permitido que la proporción de menores de cinco años con infección crónica por el virus de la hepatitis B cayó por debajo del 1 %.

Antes, en la era prevacunal ese porcentaje era superior a un 5 %, según señalan desde la Asociación Española de Pediatría, que recuerda que cada treinta segundos fallece en el mundo una persona por síntomas relacionados con las hepatitis víricas.

La causa más frecuente de las hepatitis (inflamación del hígado) en los niños es infecciosa, es decir, provocada por microorganismos -generalmente, virus-.

Un gran número de estos microbios pueden dar lugar a alteraciones hepáticas transitorias y sin mayor transcendencia, pero los productores más característicos de hepatitis son los llamados virus A, B y el C.

La hepatitis A ha sido durante años la más frecuente en niños y adolescentes en España. La transmisión se produce por vía fecal-oral y cuando produce síntomas -es frecuente pasar la infección sin dar ninguna señal, especialmente en los más pequeños-, provoca ictericia, deposiciones pálidas, dolor de vientre en la zona del hígado y fiebre. Salvo algunos casos poco comunes, la enfermedad se cura completamente y no deja ninguna secuela.

De madre a hijo

La hepatitis B es fundamentalmente una enfermedad de transmisión sexual, aunque se puede transmitir de madre a hijo durante el embarazo o el parto y también por contacto con la sangre.

Los síntomas que produce suelen ser menos evidentes que los de la enfermedad provocada por el virus A y pasa a veces desapercibida.

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Sin embargo, el virus B tiene tendencia a permanecer dentro del organismo (en el 10% de los casos) y puede ocasionar alteraciones del hígado persistentes (hepatitis crónica) y favorecer la aparición de cáncer de hígado. En los niños contagiados perinatalmente, la tendencia a la infección crónica (C) es especialmente alta.

Otras menos habituales, especialmente en los niños, son la hepatitis D (o delta), de transmisión sanguínea y que sólo afecta a los que ya sufren una hepatitis por virus B y agravan su evolución, y la hepatitis E, que se contagia como la provocada por el virus A (vía fecal-oral) y que no suele cronificarse.