Fincas enfermas

Badia del Vallès ve la luz al final del amianto

El municipio traza un mapa de edificios afectados y Aragonès promete impulsar un plan nacional para retirar este material tóxico de todas las viviendas de Catalunya

Aragonés, junto a la alcaldesa de Badia y un vecino del municipio, ante un edificio repleto de láminas de amianto

Aragonés, junto a la alcaldesa de Badia y un vecino del municipio, ante un edificio repleto de láminas de amianto / Carlos Montañés

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Ahí hay amianto. Ahí también. Y en ese edificio. Y en aquella junta y en los patios de luces. Darse una vuelta por Badia del Vallès con alguien que conozca un poco la historia del municipio permite abrir los ojos ante una realidad que ha estado siempre a la vista. La ciudad se construyó del tirón entre finales de los 60 y principios de los 70 y se alimentó, básicamente, de la inmigración que llegaba a una tierra de oportunidades conocida como Catalunya. En aquellos tiempos se usó, porque el Ministerio de Vivienda construía rápido y barato, el amianto, un material perjudicial para la salud. En 2015 se creó una comisión para reivindicar la retirada de asbesto de todos los inmuebles, unos 200. Seis años después, este jueves se ha presentado un mapa de la población que localiza la enfermedad hasta el más mínimo detalle. Hasta el punto de que marca que fincas están peor, por dónde hay que empezar y qué medidas hay que tomar de manera urgente. Entre el público del auditorio municipal de Badia estaba el 'president' Pere Aragonès, que se ha comprometido con la causa pero sin excesiva concreción.

El mismo patrón

En el pasado ya se actuó en los edificios públicos y en las escuelas. Pero falta entrar en la práctica totalidad de los edificios, construidos bajo un mismo patrón de arquitectura exterior, básicamente amianto y cemento. Puede que no sea el municipio con más amianto, pero sí es el que presenta una problemática más concentrada en tan poco espacio (0,9 kilómetros cuadrados) y con tanta población (14.000 habitantes). Se considera que la vida útil de este material es de 40 años, momento a partir del cual empieza a degradarse y desprender fibras a la atmósfera que pueden causar enfermedades como ciertos tipos de cáncer.

La alcaldesa Eva Menor (PSC) ha abierto el acto recordando que este no es un problema solo de Badia, puesto que las partículas tóxicas en suspensión pueden llegar a las localidades colindantes, como Sabadell o Cerdanyola. Sucede con lo mismo con la contaminación de Barcelona, que ha llegado a notarse en el Montseny. "Nosotros solos no podemos", ha implorado, ante una primera fila repleta de alcaldes de la comarca, diputados y otros representantes públicos de la Diputació de Barcelona o el Consell Comarcal, amén del 'president' Aragonès. El coste de actuar en los cerca de 200 inmuebles es de cuatro millones de euros. Poca cosa para el Govern, pero inasumible para el consistorio, que tiene un presupuesto anual de unos 12,5 millones de euros.

"La presencia de amianto en los edificios es un indicador más de desigualdad"

Pere Aragonès

'President' del Govern

Lluis Mallart, director general de la consultora ACM, encargada de elaborar el mapa del amianto de Badia, ha explicado a este diario que en un año y medio podría eliminarse todo el amianto. Pero después sería el turno de la rehabilitación de las viviendas, un asunto que parece dejarse para más adelante y del que este jueves nadie ha hablado. Dentro de los cuatro millones, el equipo de este experto marca una serie de prioridades a las que pone nombre y apellido, como el encapsulado provisional de la parte interior de las galerías -"debe hacerse este mismo año", señala- o la retirada de tubos de ventilación. Marcan incluso cuáles son los inmuebles más afectados. Se han dado cuenta, por ejemplo, de que las fincas de 16 pisos son las más afectadas. Realizadas las mediciones y calculado el índice de degradación de las fincas, la conclusión es que todas están por encima del límite recomendable.

Exigencia y liderazgo

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Aragonès, tras escuchar a todos los implicados, ha asegurado que el compromiso del Govern "es absoluto". Para ello, ha anunciado dos medidas. La primera, la aprobación del plan nacional para la erradicación del amianto en todo el territorio; un material, ha dicho, que es otro "indicador de desigualdad". La segunda, un proyecto de ley para conseguirlo en esta misma legislatura. Ha recordado que ya existe un mapa del amianto en centros educativos y que en 2020 se actuó en 13 escuelas, y ha agradecido "el nivel de exigencia y liderazgo de los vecinos" de Badia del Vallès. Los afectados han echado de menos algo más de concreción en cuanto a dinero y calendario. La conclusión, decían, es que "no podía mojarse demasiado" porque en el patio de butacas había otros alcaldes que al terminar podrían haberle pedido cuentas de su problema particular. Es decir, el suyo ha sido más bien un discurso de país con Badia como paradigma de la lucha contra el asbesto.

Amalia Frutos, presidenta de la comisión creada en 2015 y concejala de Ciutadans ("entré en política por esto del amianto"), ha agradecido la presencia del 'president' pero ha lamentado no haber podido arañar promesas más concretas. "Que no le quepa duda de que seguiremos apretando", ha avanzado. "El estudio que se ha presentado -ha sostenido- nos viene muy bien para saber cómo estamos. Y como queda claro que no estamos nada bien, creo que no podemos quedarnos quietos. Tenemos amianto donde tú mires".