Amenaza a la privacidad

Un laboratorio de test prenatales cede los datos de millones de mujeres al ejército chino

  • Una investigación de Reuters destapa que la información genética extraída en analíticas de fetos se comparte con una empresa vinculada a Pekín

  • EEUU ha alertado que esos datos pueden suponer una ventaja económica y militar para China, que podría mejorar sus soldados o diseñar patógenos como armas

Dos médicos en la puerta de un hospital chino.

Dos médicos en la puerta de un hospital chino. / Thomas Peter

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

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Ceder tus datos personales puede ser mucho más peligroso de lo que parece. Eso es lo que han vivido millones de clientas de un laboratorio de test prenatales que, sin que ellas lo supieran, ha compartido durante años su información genética y la de sus fetos con una empresa vinculada al ejército de China. Así lo destapa una investigación de Reuters en un caso que también afecta a mujeres de España.

No es un caso minoritario, pues se trata de BGI Group, una empresa genética china que comercializa una de las pruebas prenatales más populares en todo el mundo. Un total de 8,4 millones de mujeres de 52 países (13 en la Unión Europea) las han utilizado. Este test fue desarrollado con la ayuda de los militares chinos y ahora usa los datos recabados para investigar los rasgos de las poblaciones de distintos países. Estados Unidos advirtió en marzo que la analítica de estos datos con Inteligencia Artificial (IA) puede suponer una ventaja económica y militar para China.

Esos tests, conocidos como NIFTY, se usan en mujeres embarazadas para detectar si el feto tiene enfermedades como el síndrome de Down. Para ello, se toman muestras genéticas de las criaturas en formación y de las madres así como detalles personales como la altura, el peso y su país de origen, pero no su nombre, según ha podido saber Reuters.

Genes como arma económica y militar

Washington cree que, de la mano del avance científico y tecnológico, esa información puede servir para que Pekín domine el mercado de los productos farmacéuticos, para que diseñe patógenos para atacar a sus rivales y para crear “soldados genéticamente mejorados”. Según la investigación, la empresa BGI ha colaborado con el ejército chino investigando como mejorar la “calidad de la población” y combatir enfermedades de los soldados.

La compañía aseguró que solo almacena datos de ciudadanos chinos, sin embargo Reuters ha comprobado que también lo hace con millones de pacientes en todo el mundo. Muchas de esas mujeres explicaron que firmaron una cláusula de consentimiento para ceder sus datos para investigación científica, pero que desconocían su destino. Aún así, la investigación no ha encontrado que BGI haya violado sus acuerdos de privacidad.

Prioridad biotecnológica

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China trata la información genética como una cuestión de seguridad nacional. Así lo establecen sus leyes, que desde 2015 prohíben que investigadores de fuera del país puedan acceder a los datos de sus ciudadanos. Sin embargo, esa empresa sí los ha usado con superordenadores militares para analizar el impacto de virus en mujeres chinas así como para estudiar genéticamente a minorías perseguidas y reprimidas como la población tibetana o la uigur, de quienes ya se almacena su información biométrica y su ADN.

La información se almacena en bancos de datos financiados por el Gobierno chino. Sin embargo, BGI ha asegurado que nunca ha cedido la información extraída de esos test a las autoridades del país, que cumple con los protocolos internacionales y que la propia compañía “no tiene acceso a datos personales identificables o la capacidad de hacer coincidir esos datos con registros personales”.