A partir del día 26

España, sin mascarillas obligatorias al aire libre: ¿y ahora qué?

Una mascarilla tirada en el suelo de la Rambla, en el centro de Barcelona.

Una mascarilla tirada en el suelo de la Rambla, en el centro de Barcelona. / Ferran Nadeu

  • A partir de este sábado, la normativa permite prescindir de esta prenda en espacios abiertos donde se pueda mantener la distancia de seguridad

  • Los expertos apelan a la responsabilidad y a la prudencia hasta que se consiga la inmunidad de grupo frente al coronavirus

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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España se prepara para cambiar su relación con uno de los símbolos más emblemáticos de la pandemia: las mascarillas. A partir de este sábado, el uso de estas prendas sanitarias ya no será obligatorio en espacios al aire libre donde se puedan mantener un metro y medio de distancia interpersonal. Aun así seguirá siendo obligatorio llevar una mascarilla encima para taparse nariz y boca en todos los demás espacios de interacción social, tanto en interiores como en exteriores con aglomeraciones, ya que el virus sigue circulando por el planeta y el riesgo de contagio sigue ahí. Así que este sábado no decimos ‘adiós’ a las mascarillas; solo dejamos la puerta abierta para relajar su uso en los espacios donde el riesgo de contagio es más bajo.

Muchos se estarán preguntando qué escenarios podría abrir el cambio en el uso de las mascarillas. Es decir, ¿ahora qué? El mensaje, advierten los expertos, sigue siendo el mismo. "Calma, paciencia y prudencia", como desde hace meses reivindica el epidemiólogo Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV). “Es importante enviar un mensaje positivo a la población, pero atención porque el hecho de quitarse las mascarillas puede generar una falsa sensación de seguridad. Pero la pandemia no ha acabado”, añade el doctor en declaraciones a este diario. 

"Quitarse las mascarillas puede generar una falsa sensación de seguridad. Pero la pandemia no ha acabado"

Amós García Rojo, presidente de la Asociación Española de Vacunología

Amós apunta a dos aspectos clave a tener en cuenta para las próximas semanas y meses. Primero, que el porcentaje de población completamente vacunada sigue estando lejos del horizonte de la inmunidad de grupo. En estos momentos, según recogen los datos del Ministerio de Sanidad, alrededor de un 35% de la población española tiene las dos dosis necesarias para forjar la inmunidad y un 56% ha recibido al menos un pinchazo contra el virus. "Sería conveniente relajar el uso de mascarillas cuando al menos el 50% o el 60% de la población ya tenga dos dosis", valora el experto. En esta misma línea, cinco científicos interpelados por este diario hace unas semanas también apuntaron a que se necesita una incidencia mucho más baja y unas tasas de vacunación bastante más altas para aliviar las medidas preventivas.

El segundo factor que determinará la evolución de las próximas semanas es la irrupción de la variante delta, que podría trastocar la mejora epidemiológica de estos últimos tiempos. Este linaje, detectado por primera vez en la India, ha demostrado ser más contagioso y más escurridizo ante las primeras dosis (de hecho, se estima que solo tiene una efectividad del 30% en población con un solo pinchazo). Varios expertos estiman que en tan solo unas semanas esta variante podría convertirse en la predominante en España. De ahí que, según destacan los expertos, hay que seguir apostando por la prudencia. 

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/ Ferran Nadeu

"No podemos descartar un aumento de casos"

"Vamos por el buen camino pero todavía es pronto para hablar del final de una etapa", señala Daniel López Codina, investigador del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos (BIOCOMSC-UPC). "Sigue habiendo mucha gente susceptible al contagio y si relajamos todas las medidas no podemos descartar que vuelve a haber un aumento de casos", comenta el biofísico. López Codina, de hecho, señala que en la última semana Catalunya ha vivido un aumento del 10% en los contagios de covid-19. La mayoría, centrados en la ciudad de Barcelona. La situación se repite en Santa Cruz de Tenerife y varios municipios de Málaga, Córdoba, Huelva y Granada. Pero también en países como Reino Unido o Portugal.

"Vamos por el buen camino pero todavía es pronto para hablar del final de una etapa"

Daniel López Codina, biofísico del BIOCOMSC

En una entrevista a este diario, el científico recuerda que las tasas de incidencia que detectamos ahora no se interpretan de la misma manera que hace tan solo un año. "Gran parte de la población susceptible de enfermar gravemente por covid-19 está vacunada o en proceso. Esto significa que, aunque aumenten los casos, difícilmente este crecimiento se verá reflejado en hospitales y ucis como hasta ahora", comenta el experto en referencia a los ciudadanos mayores de 40 años. "Ahora tenemos que transmitir un mensaje a la gente joven para que disfruten con inteligencia de la nueva normalidad", comenta el biofísico.

López Codina destaca tres factores más a tener en cuenta de cara a las próximas semanas. Primero; los jóvenes también pueden enfermar gravemente de covid-19. Segundo; las vacunas no son 100% eficaces, por lo que hay un porcentaje de la población vacunada que sigue siendo susceptible a contraer la enfermedad. Y tercero; también existen ciudadanos que por motivos varios de salud no se han podido vacunar y dependen de la inmunidad de grupo para estar protegidos. "Tampoco podemos olvidar que la pandemia sigue haciendo estragos por el mundo. En Sudamérica, Rusia y Sudáfrica siguen habiendo focos de una magnitud considerable y esto da pie a que surjan nuevas variantes", comenta.

Pasajeros del metro de Barcelona, con mascarillas, en la estación de la Sagrera, en mayo del año pasado.

/ Ricard Cugat

Un gesto de solidaridad

Tras un año en el que las mascarillas han pasado a formar parte de nuestra vida, la farmacéutica y divulgadora científica Gemma del Caño envía un mensaje de enhorabuena a la población que ha aprendido a convivir correctamente con esta prenda sanitaria. “En general, la gente se ha esforzado bastante”, destaca Del Caño, quien se ha volcado durante toda la pandemia a resolver las dudas de la ciudadanía a través de sus redes sociales. “Como lección aprendida, me gustaría que nos quedáramos con la idea de que las mascarillas nos protegen a nosotros y a los de nuestro alrededor. Es un gesto de solidaridad que creo que deberíamos mantener”, reflexiona la divulgadora. “Sería bonito mantener la costumbre de ponerse mascarilla en cuanto nos encontremos mal para evitar contagiar a los demás”, añade sobre el futuro de esta prenda.

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"Sería bonito mantener la costumbre de ponerse mascarilla en cuanto nos encontremos mal para evitar contagiar a los demás"

Gemma del Caño, farmacéutica y divulgadora científica

En vísperas de que la nueva normativa sobre mascarillas entre en vigor, ya son muchos los que hablan de guardar siempre una en el bolsillo. Sobre esto, Del Caño apela a la prudencia y pide mantener estas prendas con la máxima higiene posible. La divulgadora recuerda que hay que respetar la vida útil de las mascarillas y guardarlas en lugares limpios (como un sobre de papel) cuando no las estemos utilizando. "No pongas excusas. Si entras en un sitio cerrado, tienes que llevarla puesta. No metas a la gente que trabaja cara al público en el compromiso de debatir contigo. Les da igual que se te haya olvidado. No irías a comprar sin dinero, ¿no? Pues esto igual", comenta Del Caño.