Cuestionada también por los grupos

Los vaivenes y el choque con las autonomías minan a Darias en Sanidad

  • La ministra acumula frentes por las limitaciones a la hostelería, la segunda dosis de AstraZeneca, la vacuna de la selección y el nuevo sistema MIR

  • Algunos presidentes socialistas plantean incluso la conveniencia de su relevo al frente del departamento y en la Moncloa la protegen

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso de este 9 de junio. 

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso de este 9 de junio.  / EUROPA PRESS / EDUARDO PARRA

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Cuando se incorporó al Gobierno, en enero del pasado año, Carolina Darias tenía fama de dirigente trabajadora y discreta, que evitaba el ruido y el conflicto. La reputación se vio confirmada durante su paso por el Ministerio de Política Territorial. Ahora, sin embargo, apenas cuatro meses y medio después de haber dejado esa cartera para asumir la de Sanidad, a raíz de la elección de Salvador Illa como candidato del PSC en las elecciones catalanas, se encuentra en entredicho. Darias encadena durante las últimas semanas choques con las autonomías y los sanitarios, vaivenes y mensajes contradictorios: la obligatoriedad o no en toda España de las restricciones a la hostelería, la segunda dosis de AstraZeneca, la vacunación de la selección española de fútbol y el proceso de elección de plazas MIR son los episodios principales.  

La derecha acusa a la ministra de sembrar el “caos”. Los aliados tradicionales del Gobierno también la critican. El líder de Más País, Íñigo Errejón, por ejemplo, le afeó el martes que fuese incapaz de “generar certezas”. El malestar se extiende a los propios presidentes autonómicos socialistas. Algunos, incluso, plantean la posibilidad de que Pedro Sánchez aproveche para relevarla en la cercana crisis de Gobierno que, según fuentes del entorno del presidente, lleva un tiempo perfilando. Otros mandatarios del PSOE consideran que esa sería una decisión demasiado expeditiva, poco “conveniente”, pero admiten que Darias se está quedando “sin autoridad”. En la Moncloa, mientras tanto, cierran filas. “Es una gran ministra”, aseguran. 

Los episodios

Entre los conflictos que afectan a Darias, el que más impacto tiene sobre los ciudadanos es el de las restricciones a la hostelería. Durante todo el primer tramo de esta primavera, el Ejecutivo rechazó tajantemente prorrogar el estado de alarma más allá del 9 de mayo, en contra de lo que pedían varias autonomías y grupos parlamentarios. Los territorios, aseguró el Gobierno, contaban con herramientas suficientes para hacer frente a esta nueva etapa de la pandemia, marcada por el descenso de los contagios y el espectacular ascenso de la vacunación. 

Sanidad se encontró con la oposición no solo de Madrid, sino de varias autonomías, incluidas Catalunya y Euskadi, a las últimas restricciones

Pero luego el enfoque cambió. Sanidad decidió pactar con las comunidades unas restricciones comunes a toda España y llevó al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) su propuesta, que incluía limitaciones a la hostelería, una materia que es de competencia autonómica. Salió aprobada, pero con la oposición de los territorios del PP, así como de Catalunya y Euskadi. Algunos se declararon en rebeldía. Madrid, siempre preparada para el enfrentamiento con Sánchez, recurrió la decisión a la Audiencia Nacional, y esta, en sus medidas cautelarísimas, le dio la razón frente al Gobierno. Las restricciones quedaban suspendidas en la comunidad de Isabel Díaz Ayuso. Y entonces, por segunda vez en poco tiempo, Sanidad volvió a recular. Las limitaciones de bares, restaurantes y establecimientos ya no eran “de obligado cumplimiento”. En el borrador que se abordará este miércoles en la nueva cita del Interterritorial ni siquiera aparecen. 

Poco antes de este giro, Darias ya había protagonizado otra sonora disputa con varias autonomías. Ante la aparición de unos rarísimos trombos entre la población más joven vacunada con AstraZeneca, Sanidad decidió, en contra de la opinión de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), encargar su propio estudio y paralizar el proceso de inmunización de los trabajadores esenciales, que se quedaron en el limbo, sin saber qué pasaría con su segunda dosis. Finalmente, el ministerio defendió que los afectados deberían completar la pauta con Pfizer, en lugar de con AstraZeneca, y llevó la propuesta a la Comisión de Salud Pública, un organismo de tipo técnico que reúne al Gobierno y los territorios. Salió aprobada, pero, de nuevo, con el voto en contra de varias autonomías. Después, los vacunados con AstraZeneca eligieron mayoritariamente repetir dosis, en contra de lo propuesto por Sanidad. Nuevo golpe a la autoridad de Darias. 

Queda pendiente de resolución la vacunación de los miembros de la selección de fútbol, a menos de una semana de su debut

Después, los sanitarios. El nuevo sistema de elección de plazas de formación de especialistas, que establece la elección de forma telemática y sin datos en tiempo real, provocó el rechazo unánime de los médicos, que llevan semanas organizando protestas. Salvo el PSOE, todos los partidos, incluido Unidas Podemos, socio de la coalición, rechazaron también la iniciativa. Finalmente, tras una reunión de más de nueve horas con los aspirantes a médico interno residente (MIR), Sanidad se comprometió a modificar las condiciones. Nuevo vaivén.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Sanidad, Carolina Darias, visitan la multinacional farmacéutica española Hipra, en Amer (Girona), el pasado 16 de abril. 

/ POOL MONCLOA / FERNANDO CALVO

La última polémica ha llegado por el fútbol. Tras el positivo del capitán, Sergio Busquets, se abrió el debate de si la selección debía ser vacunada antes de que arrancara la Eurocopa 2021, igual que la tendrán administrada los deportistas que se desplacen a los Juegos Olímpicos de Tokio. El ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, se mostró a favor dado que es un caso "excepcional", ya que el equipo es marca España. El asunto pasó a la Comisión de Salud Pública, y esta evitó pronunciarse porque no es un tema de su competencia, así que la duda se debería resolver, dijo Sanidad primero, en el Interterritorial de este miércoles, a solo cinco días del debut del combinado español en la competición. El 'president' valenciano, el socialista Ximo Puig, ya advertía de que las comunidades nada tienen que decir sobre asunto, porque le corresponde al Ministerio de Sanidad y al Consejo Superior de Deportes. Y así fue. Fuentes del departamento confirmaron, al filo de las tres de la tarde, antes de la reunión del CISNS, que Sanidad había decidido inocular el suero a La Roja. El encargado de administrársela será el Ejército. Cambio de opinión sobre la marcha.

El malestar interno

Los presidentes autonómicos socialistas, a diferencia de los de otras formaciones, han guardado hasta ahora silencio en público. Pero el malestar no se esconde en privado. Uno de ellos, consultado por EL PERIÓDICO, coincide en que los episodios anteriores suponen “errores gravísimos” por parte de Darias. Defiende incluso su posible relevo si hay una crisis de Gobierno, porque “no parece fácil” que la ministra “cambie de registro”. 

En el ministerio no hay "intranquilidad" y atribuyen las idas y venidas a las "turbulencias" propias de una gestión tan difícil como la del covid

No es una visión compartida por todos los territorios que gobierna el PSOE. Otra comunidad subraya que sería el segundo cambio en Sanidad en plena pandemia, tras el de Illa. “Lo que conviene ahora es tranquilidad, perfil bajo, diálogo con las autonomías y sentido común”, señalan. Algo que, continúan las mismas fuentes, ha faltado hasta ahora. “Y mira que se les avisó de lo que iba a ocurrir con las restricciones a la hostelería y AstraZeneca. Y su reacción… bueno, su reacción está a la vista”, explican.

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En el equipo de la ministra, sin embargo, insisten en que no hay "intranquilidad" ni perspectiva de relevo, y atribuyen las idas y venidas a "turbulencias" dentro de una gestión complicada de la pandemia. Pero inciden en que su principal activo es el despliegue del proceso de vacunación, que "va como un tiro" y que permitirá cumplir el objetivo de un 70% de la población inmunizada en agosto. Reconocen que el carácter de Darias es distinto al de Illa, porque cada ministro tiene su propia impronta, y ella siempre ha buscado ir de la mano de los territorios, abundan. "El tema es complejo, y en una mejor situación pandémica las comunidades tienen menos alicientes para aceptar criterios generales", valora otro miembro del Gabinete, que recalca que la titular de Sanidad "hace siempre lo que dice el presidente", que está "muy encima" de la gestión del covid.

En la Moncloa, mientras, cierran por ahora filas con la dirigente canaria, con la que la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, mantenía una buena relación antes de su llegada al Consejo de Ministros, que aún preserva. La opinión que se tiene de Darias en el corazón del Ejecutivo es positiva. En el círculo del líder socialista consideran que los tropiezos pueden ser normales pero no desacreditan su labor al frente de su departamento. Lo resume un alto cargo así, sin matices: "Es una gran ministra". No obstante, en una posible remodelación del Ejecutivo, aún sin fecha, todo puede pasar y en el entorno del presidente prefieren no sumarse a las quinielas.