Vuelta al cole

Los estudiantes de 12 a 16 años podrán ser vacunados al inicio del próximo curso

  • Sanidad y Educación confirman que si Europa lo aprueba, los estudiantes de la ESO recibirán el suero en septiembre

Alumnos catalanes en la vuelta a las aulas tras el verano del 2020.

Alumnos catalanes en la vuelta a las aulas tras el verano del 2020. / Ferran Nadeu

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza

Escribe desde Madrid

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Si la Agencia Europea del Medicamento lo aprueba y el Consejo Interterritorial entre el Gobierno y las autonomías lo ratifica, en España serán vacunados los niños y las niñas de 12 a 16 años a principios del próximo curso escolar. Así lo acaba de anunciar la ministra de Sanidad, Carolina Darias, tras la reunión con la titular de Educación, Isabel Celaá, y los consejeros de ambos ramos para establecer las directrices del año académico 2021-22. "Recibiremos esas vacunas para los estudiantes con los brazos abiertos", ha sonreído Celaá.

El curso que viene, pues, podría empezar con los alumnos de la ESO inmunizados. Ese sería el gran cambio respecto al año académico que está ya tocando a su fin. Además, el número de estudiantes por aula volverá a ser el de antes de la pandemia y se adaptará a las ratios establecidas en cada autonomía, una cifra que ronda los 25 en primaria y los 30 en secundaria. Aunque estaba previsto continuar con los grupos reducidos como precaución frente al virus, finalmente, el Ministerio de Educación y las autonomías han acordado volver a la situación previa a la pandemia y a un máximo de alumnos acorde con las ratios establecidas. A pesar de esto, la ministra Celaá ha recordado los 10.000 millones de fondos europeos destinados a educación, sanidad y políticas sociales y ha insistido en que, a pesar de la desaparición de los grupos reducidos, las autonomías deben mantener el profesorado de refuerzo contratado en el presente año académico. "Tenemos que seguir contando con esos recursos humanos", ha recalcado.

En los demás aspectos, el curso será bastante parecido al presente: mascarilla obligatoria para profesores y alumnos a partir de los 6 años en el interior de las aulas (en el exterior, ya se decidirá en función del estado de la pandemia), entradas y salidas escalonadas, distancia interpersonal de 1,5 metros, lavado constante de manos, desinfección de material, ventilación permanente y protocolo covid para la gestión de casos.

De aquí a septiembre es muy probable que la epidemia esté mucho más controlada y, con toda probabilidad, las medidas cambiarán. El documento aprobado en la reunión de esta tarde es un documento "vivo y dinámico", en palabras de Darias.

España, por fin, ha bajado del nivel alto de contagio y ahora está en una media de 144 casos por 100.00 habitantes, con lo que se ha conseguido salir del riesgo alto. En algunos territorios, la tasa está más disparada, como Euskadi (266), Madrid (247) y Catalunya (159). Fernando Simón explicó la semana pasada que si todo sigue como hasta ahora y los contagios y la saturación hospitalaria se van reduciendo paulatinamente y el ritmo de vacunación continúa con velocidad de crucero, es muy probable que "en no muchos días" pueda relajarse el uso de la mascarilla al aire libre. Sin esa medida de protección habrá que reforzar otras. Por ejemplo, la distancia interpersonal.

Celaá y Darias han explicado que las medidas se revisarán en función de la situación epidemiológica. Si la inmunidad de rebaño (70% de la población vacunada) se alcanza el 20 de agosto, como indican las previsiones oficiales, es de suponer que en septiembre la circulación del virus esté controlada pero no finiquitada. “La dimensión mundial de la pandemia hace necesario mantener un escenario de prudencia”.

Esa prudencia se traduce en mantener prácticamente las mismas medidas que han conseguido este año que las escuelas sean uno de los pocos espacios seguros frente al virus. En todo este tiempo, el número de aulas confinadas no ha superado el 2%. "Las escuelas no han sido ni mucho menos la bomba de relojería que muchos anunciaron", ha señalado la titular de Educación.

Consciente de la importancia de la educación como "fuente de salud de los menores y motor de la economía", el Gobierno -un año más- quiere garantizar la presencialidad en todos los niveles. En el improbable caso de que la pandemia fuera a peor, a partir de 3º de ESO se podría pasar a la semipresencialidad.

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Como norma general, se seguirá imponiendo la distancia interpersonal de 1,5 metros (o 1,2, según los casos y siempre con el objetivo de mantener la presencialidad). Entre los estudiantes más pequeños, esa distancia es más difícil de mantener, así que el documento aprobado por el Gobierno y las autonomías piden que esas clases se sigan comportando como una burbuja. El texto recuerda que la población adolescente tiene una capacidad de transmitir el covid-19 similar al de las personas adultas y que, de hecho, en ESO y Bachillerato son las etapas educativas en las que se han producido más brotes.