La lucha contra la pandemia

Botellones al grito de "libertad": así ha sido la primera noche sin estado de alarma en Asturias

  • La Guardia Civil recibió en Gijón varias llamadas por fiestas en pisos

  • La Policía controló varios grupos de jóvenes en Oviedo

Botellones al grito de "libertad": así ha sido la primera noche sin estado de alarma en Asturias
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R. G. / M. I.

La hora estaba marcada en el calendario de muchos. A las doce de la noche de hoy dejó de estar vigente el estado de alarma y por lo tanto, por primera vez desde el pasado mes de octubre, se podía circular libremente por las calles de Asturias. Y hubo quién lo aprovechó. En Oviedo en zonas céntricas como la plaza de España la Policía estableció importantes despliegues de seguridad para evitar botellones. Pero los hubo. Decenas de jóvenes paseaban al grito de "libertad" en la calle Uría o en la avenida de la Costa de Gijón. Sin embargo, fuentes policiales señalaron a este periódico que "más allá de llamadas por el ruido de fiestas en pisos" no hubo que lamentar incidentes. La Guardia Civil, por ejemplo, recibió varios avisos en varias zonas de Asturias que sin embargo no generaron actuaciones de relevancia. "Fue una noche tranquila dentro de lo que cabe", aseguraban desde la Policía Local de Gijón por su parte.

La Delegación del Gobierno en Asturias ya había dejado claro el pasado viernes que se iban a desplegar patrullas tanto de la Policía Local como de la Policía Nacional y de la Guardia Civil por toda la comunidad para evitar botellones o reuniones no permitidas de personas no convivientes. El temor era que a partir de las doce de la noche se produjeran reuniones de jóvenes que podrían hacer elevarse los contagios y, por lo tanto, los ingresos hospitalarios. No en vano el Principado ya señaló en Semana Santa a los asturianos de entre 15 y 35 años como los que más posibilidades tenían de contagiarse. El presidente del Principado insiste además que "tenemos que ganar tiempo para seguir vacunando".

Lo cierto es que Asturias llega con los deberes hechos a este fin del estado de alarma. En dos campos fundamentalmente: el de la vacunación y el de los contagios. El Observatorio de la salud del Principado de Asturias aseguraba ya hace días que actualmente el Principado registra la tasa de incidencia acumulada a siete días más baja desde el mes de septiembre. Las unidades de cuidados intensivos no estaban tan vacías desde octubre. Pero no se puede bajar la guardia. Los expertos sanitarios advierten que si algo nos han enseñado la pandemia es que cualquier paso en falso puede hacer que suba de nuevo la curva. Y más teniendo en cuenta que en la región la cepa británica es la dominante: supone 9 de cada 10 casos.

Los establecimientos de hostelería empezaron el pasado jueves a ver la luz al final del túnel después de meses de cierres. Ellos fueron los primeros en notar un cierto alivio en las restricciones que llegó tras muchas exigencias por parte de la patronal del sector. Pero muchos todavía miran más allá. El día de mañana está marcado en el calendario porque ya, después de muchos meses, van a poder dar censa con más o menos tranquilidad. No en vano los clientes van a poder estar en el establecimiento hasta la una de la madrugada y se van a poder reunir hasta seis personas en una misma mesa (sean o no convivientes).

Salir de casa de madrugada

La de ayer fue la primera noche de fiesta en seis meses, aunque aún con limitaciones. Para muchos jóvenes asturianos, la oportunidad de desquitarse de las celebraciones ahogadas por las restricciones del toque de queda: por fin ya no hay hora para llegar a casa impuesta por el Gobierno. La medianoche, momento en el que se agotó el estado de alarma, no fue la hora de regreso de Cenicienta, sino la hora en la que salió de casa.

Anoche los establecimientos hosteleros volvieron a cerrar a las 23.00 horas, aunque a partir de hoy tendrán de margen hasta la una de la madrugada.

El avilesino Martín Rotella tiene 19 años y sí, “llevaba meses esperando salir en libertad”. “Llevo bien los recortes de aforo, la obligación de la mascarilla, lo que no llevé nada bien es lo de estar en casa a las diez”, recalca. Anoche salió con sus padres, pero la próxima semana “tiene previsto ampliar la noche en casa de amigos”, de compañeros de la Universidad. Estudia segundo de Filosofía. “Todo esto de la pandemia empezó al poco de que yo pudiera salir de noche. Lo probé, pero me lo quitaron rápido, así que…”, reflexiona.

María Antonia Lorenzo, de 24 años, quedó con sus amigas para tomar algo en la avenida de Galicia. En plena preparación del MIR, quiso reunirse con un grupo de compañeras para disfrutar de que la pandemia, por fin, empieza a remitir. “Con responsabilidad se puede volver a hacer vida casi normal”, dijo.

Alexandra Makarenko y Luis Alberto Álvarez, una pareja veinteañera del barrio gijonés de Pumarín, se acicaló ayer a última hora de la tarde sin tener todavía muy claro cuál iba a ser su plan. Desde que empezó la pandemia, han huido de bares y aglomeraciones y han pasado la mayor parte del tiempo en casa, con sus perros. Ayer, “como mucho”, tenían previsto dar una vuelva. “Aunque se acabe el estado de alarma, vamos a seguir con nuestras mascarillas. Nada de ‘botellón’”, aseguraron.

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La alegría de la hostelería en la noche de este viernes por el final de las restricciones en el interior de los restaurantes, ya que se permitió dar cenas hasta once de la noche, se quedó un poco chafada por la actitud de los clientes, la mayoría de los cuales prefirió quedarse en las terrazas, “más que por el miedo al virus, por la buena temperatura nocturna, que invitaba a quedarse en el exterior”, indicó José Luis Álvarez Almeida, presidente de Otea. Almeida pidió “un acto de reflexión tanto a empresarios como usuarios para mantener las medidas de protección”.

El presidente de Otea cree que “el panorama va despejándose, ya que las vacunas están contribuyendo a ir normalizando la situación”. Almeida no que cree que este domingo, primer día sin estado de alarma, pueda producirse “un desembarco de turistas procedentes de otras regiones”. Aunque hay algunos problemas en Llanes, “poco a poco tiene que ir normalizándose todo”.