Club de Educación y Crianza de EL PERIÓDICO

¿Deberían ganar un sueldo las madres y los padres?

Familias pasean por el Retiro.

Familias pasean por el Retiro. / David Castro

  • Chófer, entrenador, animador sociocultural, chef y psicólogo... ¿Tendrían que cobrar las mamás y los papás una mensualidad extra por todo este trabajo que realizan con sus hijos e hijas?

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Olga Pereda
Olga Pereda

Periodista

Especialista en educación y crianza

Escribe desde Madrid

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Chófer, entrenador, profesor particular, chef, animador sociocultural y, sobre todo, psicólogo. ¿Deberían las madres y los padres cobrar un sueldo por todos los trabajos que realizan con sus hijos e hijas? Un portal de internet ha calculado la nómina parental: 2.300 euros al mes. Lógicamente, es una broma. Pero en el Club de Educación y Crianza hoy nos apetece jugar. Jugar a tener un sueldo.

No hay ningún país del mundo donde los padres y las madres reciban una mensualidad por el simple hecho de serlo. Lo que sí tiene el mundo (al menos, Europa) es un concepto diferente de los hijos. En los países de nuestro entorno los niños y las niñas son un asunto de Estado. En Suecia, los permisos de maternidad y paternidad son tan largos que dan vértigo (también los impuestos, claro). Además, hay ayudas directas hasta los 16 años y los progenitores disponen de hasta 180 días al año para ocuparse de sus peques cuando están enfermos. En Francia las bajas médicas se conceden un mes antes de dar a luz. En Holanda, hay enfermeras que acuden a las casas de las mamás recientes para ayudar con la crianza las primeras semanas.

En España, las ayudas a la maternidad y la paternidad son un desierto, más allá de la rebaja fiscal de los tres primeros años. Con tu bebé en brazos todo el mundo te da la enhorabuena. Pero al primer problema que te supone la crianza, la respuesta es: no haberlo tenido. ¿Tu niña se pone malita y no puedes ir a trabajar? Búscate la vida y date por fastidiada si no tienes una abuela que acuda al rescate.

Hacer la compra. Cocinar. Llevar a tus hijos al entrenamiento de fútbol. Organizar la fiesta de cumpleaños. Acudir con puntualidad a las revisiones pediátricas. Tener la casa impoluta… Y, además, tu trabajo fuera de casa, ese por el que sí ganas dinero. Todo esto tiene un nombre sociológico: carga mental, definida por primera vez en los años 80 por la socióloga feminista Monique Haicault. 

En los años 80 la socióloga feminista Monique Haicault definió por primera vez la carga mental

En 2016, la informática francesa Emma Clit, madre de un niño que entonces tenía 5 años, logró llamar la atención sobre la carga mental que soportan las mujeres a través de dibujos sencillos pero eficaces colgados en su blog. Un año después, las viñetas tomaron forma de libro, publicado en España por Lumen.“El trabajo de la casa no está remunerado y esa carga no permite emanciparse. Hace que perdamos independencia, libertad y poder”, comentó la autora en una entrevista con EL PERIÓDICO en 2017.

Estar estresado laboralmente da un absurdo caché. Somos tan idiotas que, aunque hayamos terminado el trabajo, nos quedamos un poco más en la silla para que la jefa o el jefe nos vean. La periodista Noemí López Trujillo, autora del ensayo 'El vientre vacío' (Capitán Swing), despotrica del sistema capitalista que nos lleva a pensar que el trabajo es el centro de la vida mientras que los cuidados han sido desplazados. 

Nuestros ojos miopes consideran mucho más triunfador un padre que se dedica en cuerpo y alma al trabajo y apenas tiene horas libres a otro que pasa las tardes en el parque con su prole. El primero salva el país y el segundo es un vago.

“A mí me parecía maravilloso estar todo el día con un bebé en brazos. Lo que me da rabia es que no sea un trabajo reconocido y que no se pague. Te condena a la dependencia económica. El que paga manda. Él tiene el dinero y el poder”, explicaba la autora Laura Freixas en 2019 durante la presentación de ‘A mí no me iba a pasar’, un libro donde vuelca su experiencia personal con el matrimonio, los tratamientos de reproducción asistida, la maternidad y la crianza.

¿Debemos los padres y las madres tener un sueldo? La respuesta es difícil. Lo que sí deberíamos tener es más apoyo por parte de las autoridades públicas y las empresas privadas. Nuestros hijos e hijas no son solo nuestros. Son los futuros médicos, científicos, panaderos, políticos, barrenderos, ingenieros, escritores, cajeros de supermercados, cineastas, economistas y vendedores de pisos. Son los ciudadanos y ciudadanas del futuro.

En el mundo actual, los padres y las madres tienen el riesgo de caer en las garras de la hiperpaternidad, un fenómeno muy estudiado por la divulgadora Eva Millet

Lo que tampoco deberíamos hacer padres y madres es entregarnos a la hiperpaternidad, un término que tan bien explica la periodista, escritora y divulgadora Eva Millet en sus libros, editados por Plataforma Actual y en los que alerta sobre el riesgo de criar seres perfectos en lugar de personas. Si cargas cada día con la mochila de tu hijo a la salida del colegio, si le sigues atando los cordones de las zapatillas con 10 años, si tu crío tiene agenda de ministro, si no se aburre nunca, si te provoca ansiedad convertirle en el próximo Messi o Mozart es más que probable que seas un padre o madre helicóptero y hayas caído en las garras de la hiperpaternidad.

No pasa nada porque tu hijo se aburra. Tampoco pasa nada si no le apuntas a chino en 1º de infantil. No hace falta que se convierta en Rafa Nadal ni hacer de sus cumpleaños fiestas inolvidables con fuegos artificiales. Madeline Levine, divulgadora americana, afirma que la crianza se ha convertido en un campo de entrenamiento. “Eso de estar en casa una tarde de sábado sin hacer nada queda mal. No tener tiempo libre y que tu agenda esté llena de cosas se ha convertido en un símbolo de estatus”, explicaba Millet en Barcelona en diciembre del 2019 durante la presentación de su último libro.

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Es complicado, efectivamente. Pero deja que tu hijo y tu hija se aburran. “Mamá, me aburro”. “Mírate un pie”. “Mamá, me sigo aburriendo”. “Mírate el otro pie”.

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Una abuela de Nueva Zelanda generó un considerable debate el año pasado cuando comentó en internet que aceptaba cuidar a su nieto de un año tres días a la semana a cambio de un sueldo.