Cultivo ilegal

Al menos 400.000 familias humildes viven del cultivo de cannabis en Marruecos

  • El país norteafricano es el principal productor de esta planta en el mundo

Erradicación del cultivo del cannabis en la provincia de Larache, en junio de 2005.

Erradicación del cultivo del cannabis en la provincia de Larache, en junio de 2005. / Khalil Shikaki

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El Periódico

Al menos 400.000 personas pertenecientes a 60.000 familias de condición humilde viven del cultivo de cannabis, generalmente en pequeñas explotaciones en el norte de Marruecos, país considerado el principal productor de esta planta en el mundo.

Según un estudio sobre la situación del cultivo de esta planta en el país presentado este martes por el Ministerio de Interior en una comisión parlamentaria de la Cámara de Representantes, las explotaciones de menos de un hectárea representan el 80% del total de terrenos cultivados, con un promedio de 1,25 hectáreas para cada familia.

El cultivo del cannabis se concentra sobre todo en las provincias del norte del país (Alhucemas, Chauen, Ouazzane, Taunat, Larache y Tetuán), según el estudio, que subraya que las superficies cultivadas han ido bajando de 130.000 hectáreas en 2000 hasta menos de 50.000 en los últimos años.

Entre 1.500 y 7.000 euros al año

La misma fuente ha destacado un desfase en cuanto al nivel de ingresos según sea el tipo de tierra y la productividad de la planta; por ejemplo, el ingreso neto anual por un hectárea oscila entre 16.000 dirhams (1.490 euros) para las tierras menos fértiles de secano, y los 75.000 dirhams (6.990 euros) para los terrenos de regadío más fértiles; unos ingresos que según el informe han ido bajando en los últimos años.

Según el informe, la legalización del uso médico y recreativo del cannabis en Europa y otras parte amenaza con hacer desaparecer el mercado de exportación del cannabis ilegal marroquí en los próximos años, y las premisas de esta lenta desaparición se percibe, según el estudio, en la disminución del precio y la cantidad vendida del producto marroquí, que ahora termina por completo en el mercado ilegal del cannabis transformado en hachís.

El cultivo ilegal del cannabis en Marruecos es dañino para el medioambiente, deseca las aguas subterráneas y causa deforestaciones, una situación que se ha ido agravando con la introducción en los últimos años de una especie híbrida de esa planta que es más demandante de agua.

Precariedad y pobreza

El informe detalla también la precariedad y la pobreza que sufre el pequeño agricultor del cannabis explotado por los narcotraficantes, y que vive en "una semiclandestinidad que le impide integrarse en la vida social" por miedo a las persecuciones legales.

Además, el estudio destacó que el mercado mundial del cannabis representa un volumen del 13.800 millones de dólares (11.400 millones de euros).

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El estudio realizó hipótesis sobre posibles destinos del cannabis marroquí si entra en el circuito legalizado, y señaló que Europa podrá constituir el mercado principal del cannabis legalizado, concretamente, concretamente España, Países Bajos, Reino Unido y Alemania, con unas previsiones de 25.000 millones de dólares (20.800 millones de euros) en el horizonte de 2028.

El Parlamento marroquí estudia actualmente la aprobación de un histórico proyecto de ley que legaliza por primera vez algunos usos terapéuticos e industriales del cannabis, pero que sanciona los usos recreativos, tras haber sido aprobado el pasado 11 de marzo por el Gobierno.