Sin la intervención de personal sanitario

España se queda sola en su rechazo a los test rápidos de coronavirus en casa

  • Portugal sigue los pasos de Alemania y ya vende los autotest en supermercados por 7 euros y exentos de IVA

  • Francia, Países Bajos y Austria también los dispensan sin receta

Un cartel informa de la localización dentro de una farmacia en Madrid donde se realizarán las pruebas de antígenos, el pasado 1 de febrero.

Un cartel informa de la localización dentro de una farmacia en Madrid donde se realizarán las pruebas de antígenos, el pasado 1 de febrero. / Efe / Mariscal

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Rafa López

Cada vez más países europeos siguen los pasos de Alemania y venden en parafarmacias y supermercados los autotest rápidos de coronavirus para hacer en casa. El último ha sido Portugal. Sus supermercados dispensan ya los test de antígenos de una empresa surcoreana. Cuestan entre 7 y 10 euros la unidad y están exentos de IVA. En Alemania están disponibles en los supermercados desde hace dos semanas, y en Países Bajos se pueden comprar en droguerías. En una semana, Francia empezará a vender los autotest de COVID en farmacias, algo que ya es posible en Austria, donde la población puede hacerse pruebas de antígenos gratis en boticas y centros específicos.

El Ministerio de Sanidad se ha mostrado muy reacio a facilitar la prueba del coronavirus en casa, sin la intervención de personal sanitario. Se aduce que es una enfermedad de declaración obligatoria: debe comunicarse el positivo a las autoridades sanitarias para asegurar el aislamiento. Después de no poca resistencia, Sanidad autorizó a Galicia y a Madrid realizar cribados en farmacias, pero muchos epidemiólogos y virólogos reclaman que los test de antígenos se vendan en cualquier parte para cumplir con el mantra de la Organización Mundial de la Salud: ¡test, test, test!

"Además de vacunas, necesitamos test rápidos de antígenos para detectar a los más contagiosos", defiende Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. En su blog divulgativo explica que “el objetivo no es saber si alguien tiene ARN del virus en la nariz, sino si es infeccioso en este momento concreto”.

La mayoría de las personas infectadas con SARS-CoV-2 son contagiosas de 4 a 8 días. En cambio, la PCR puede ser positiva durante una media de 22-33 días, pero eso no significa que puedan transmitir el virus durante todo ese tiempo.

Si el test de antígenos da positivo es muy probable que la persona pueda contagiar. Si eso ocurre hay que aislarse y avisar al servicio de salud para confirmarlo con una PCR. En cambio, “el test de antígenos puede salir negativo, pero tú puedes estar infectado, en los primeros días de la infección e incluso ser contagioso”, precisa López-Goñi. En este punto, que deriva de la menor sensibilidad de estos test respecto a los PCR, estriba otro inconveniente que esgrimen los detractores de la medida: que podría dar una falsa sensación de seguridad.

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El microbiólogo argumenta que “la habilidad de los test de antígenos para detectar individuos con alta carga viral, y por tanto contagiosos, es tan alta como la PCR”. Además, recuerda que ya se venden en farmacias, y sin receta, autotest de otro virus, el VIH.

Al igual que el gallego César de la Fuente (Universidad de Pensilvania), creador de un test rápido de 4 euros, y del epidemiólogo Michael Mina (Harvard), López-Goñi apuesta por “inundar el mercado con autotest de antígenos” y hacer varios a la semana para monitorizar el acceso a residencias, colegios, universidades, centros sanitarios, lugares de ocio, reuniones... “Lo importante es detectar a la gente cuando tiene el mayor número de virus”, sostiene Mina. “Podría cambiar el rumbo de la pandemia”, sentencia Ignacio López-Goñi.

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