DÍA DE LA VISIBILIDAD TRANS

Er Reverte: "Elegir el amor propio es una forma de rebelión"

  • El joven ilustrador sevillano Izhan Alcántara, Er Reverte, autor de los dibujos de 'NuesTrans Vidas importan' dinamita prejuicios tanto desde la exposición, en el Centre LGTBI hasta el 7 de abril, como narrando con generosidad y desparpajo su propia historia.

El ilustrador Izhan Alcántara, Er Reverte, este miércoles en Sevilla.

El ilustrador Izhan Alcántara, Er Reverte, este miércoles en Sevilla. / JAVIER DIAZ

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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El día en que tuvo claro que se lo tenía que contar a su madre, ésta estaba en el salón y él se tumbó en el sofá a ‘dormir la siesta’. A fingir que dormía la siesta, claro. Una hora y media con los ojos cerrados dándole vueltas, buscando las palabras adecuadas; hasta que rompió a llorar y se dijo sin más, entre un mar de lágrimas. “Mi madre me respondió que era algo natural, que no hacía falta que montara tanto drama”, recuerda al teléfono Izhan Alcántara, ilustrador sevillano de 21 años, conocido como Er Reverte, creador de ‘NuesTrans vidas importan’, proyecto de la Asociación Trans de Andalucía (ATA), de la que el joven es activista y voluntario, y que puede verse de forma simultánea en varias ciudades españolas con motivo del Día de la Visibilidad Trans (en Barcelona, en el Centro LGTBI de Barcelona hasta el 7 de abril).

La tarde del drama en el salón Izhan tenía 16 años, la edad en la hizo el 'click'. “En el imaginario colectivo está el niño de cinco años que dice, 'mamá, yo soy una niña'; pero no la niña que se da cuenta que es un niño con 16, pero fue así. Si a mí me hubieran dicho desde crío ‘tú puedes ser lo que quieras’, yo hubiera dicho, '¿Yo? Yo soy un niño', pero eso no pasa, nadie te plantea eso. En el instituto te hacen clases sobre educación sexual, pero no sobre identidad de género. Yo lo descubrí en las redes sociales. Leyendo todas aquellas experiencias me sentí identificado. Me di cuenta de que era aquello lo que a mí me pasaba”, relata el joven, quien ahora habla con determinación y orgullo, pero quien, al principio, lo vivió con muchos miedos.

No fue hasta llegar a ATA -gracias a su madre, quien llamó a todas las puertas para ayudar a su hijo- que "descubrió el empoderamiento". “Llegué aquí y me encontré a chicos de mi edad que estaban conformes con su pecho y que no lo veían como algo malo, me di cuenta de que forma parte de mi forma de ser… es una forma de rebelión entre comillas, elegir el amor propio por encima de todo”, señala el sevillano, firme defensor de la Ley Trans y de dejar atrás el discurso del cuerpo equivocado.

Exposición 'NuesTrans Vidas Importan', ilustrada por Er Reverte, en el Centre LGTBI de Barcelona.

/ ANGEL GARCIA

“Yo, por ejemplo, aún tengo el DNI en femenino, porque con la ley actual hacen falta dos años de hormonas para cambiarlo y, aunque ya los hace, con el covid todavía no lo he podido cambiar”, ejemplifica el activista por los derechos de las personas trans a ojos de quién es crucial mostrar referentes positivos, lo que hacen con ‘NuesTrans vidas importan’. “Ya está muy visto el tema de pobre persona trans a la que no la quiere su familia, que en cole se ríen de él… Por eso con Mar Cambrollé, que es la presidenta de la asociación y a quién se le ocurrió la idea de la expo, teníamos claro que era importante ofrecer referentes. Visibilizar las distintas realidades fuera de los tópicos. “Yo no soy el típico niño trans, sino la excepción que confirma la regla. Y es que puedes ser un chico trans y que te guste llevar falda”, apunta. 

"Somos un colectivo muy golpeado aprendiendo a vivir en un mundo nuevo"

Con el objetivo de ayudar a visibilizar esas realidades diversas, la argentina Belén Maidana acepta explicar su historia, pese a que no le gusta exponerse. Le pueden más las ganas de ayudar a las que vendrán y de recordar a las que ya no están. Habla desde un lugar muy distinto al de Izhan y los jóvenes de su edad, sumando complicidades.

Belén Maidana, esta semana en Barcelona.

/ Àngel Garcia

Viajó a Barcelona por primera vez en el 2001 y, tras idas y venidas, la argentina Belén Maidana decidió instalarse de forma definitiva en Barcelona hace un año y medio, a los pocos meses de que estallara la crisis del covid. “Y la desgracia me tocó suerte. Justo yo había empezado un curso de sociosanitaria y se abrió una oportunidad laboral. Un trabajo que en aquel momento nadie quería hacer, y allí estaba yo. Fue muy duro, pero aprendí también mucho”, señala esta mujer de 51 años, ahora en paro de nuevo, y buscando empleo. 

Recién llegada a la ciudad llamó a todas las puertas en búsqueda de trabajo. Tenía muy claro que tenía ya una edad y que tenía que trabajar y cotizar para tener una jubilación tranquila. Fue al SOC, a Barcelona Activa… como cualquier persona que busca trabajo. En Barcelona Activa le dijeron que tenían un programa específico para ayudar a buscar empleo a personas trans, pero ella al principio fue reticente a apuntarse. “Yo quería ir por los canales convencionales. Yo no oculto que soy una mujer trans, pero tampoco voy con una pancarta. Si me lo preguntan, no tengo ningún inconveniente en contarlo, pero intento hacer mi vida normal”, reflexiona. Pero al ver las dificultades encontradas en el camino, la realidad de un 80% de paro en el colectivo, se inscribió en TransOcupació, donde la ayudaron y arroparon. “Y estoy muy agradecida. Gracias a ellos he logrado varios trabajos y están siempre ahí, abriendo puertas, pero creo que el final de la lucha sería que estos programas no fueran necesarios”, añade. Belén participó en las movilizaciones contra la transfobia en la Barcelona de los 2000 -no era una destacada activista, pero siempre que la necesitaban estaba allí, como ahora-, pero dejó el activismo porque sintió que tenía que vivir su vida, que centrar sus esfuerzos en ella. 

Lo políticamente correcto

Durante estos meses trabajando con personas mayores, primero en residencias y después en hogares, Belén no ha tenido nunca ningún problema. “Nunca. Con nadie. Al contrario, todo el mundo ha sido muy amable conmigo y yo he trabajado con todo el amor. Pero, aunque no me no preguntaban nada por se políticamente correctos, se daban cuenta y siento que, si éramos dos trabajadoras y podían quedarse solo con una, era a mí a la que dejaban fuera. Y me dicen siempre que qué bien lo he hecho, pero no me renuevan”, se sincera peleona. 

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“Creo que sí hay un cambio, se ha avanzado mucho, pero falta todavía -expone-; faltan más lugares donde estemos trabajando. Visibilizarlos muchos más, no solo en el ámbito activismo; en la sociedad real, en el día a día, en el supermercado, en un bufet de abogado, en el despacho de arquitectos…”.  

Es optimista y, sobre todo, generosa. Se pone frente a la cámara pese a lo poco que le gusta exponerse porque cree que es muy necesario derribar muros. “Yo no tuve la suerte de tener 20 años con una sociedad abierta y haré lo que esté en mi mano para que los que vengan detrás lo tengan mejor", destaca. "Además, ¿dónde están las personas trans de cierta edad? Lo que entra ahora en mi cabeza es que mañana me quiero jubilar, quiero vivir, y hoy quiero trabajar para asegurarme un futuro. Yo que puedo. Las chicas trans en América Latina no llegan a esta edad. Somos un colectivo muy golpeado que estamos aprendiendo a vivir en un mundo nuevo, también. Antes no había visibilización de mujeres trans mayores. Antes nos veían jóvenes, bonitas, vedettes..., pero aquí seguimos y queremos encontrar un lugar normal, normalizar nuestra vidas desde el respeto”, relata Belén, quien subraya el gran apoyo de su pareja.