PRESUNTO HOMICIDIO IMPURDENTE

La jueza tilda de "irracional y temerario" el rito mortal de Nacho Vidal

  • El actor porno está a un paso de ir a juicio por la muerte de un fotógrafo en una ceremonia chamánica

  • La magistrada le atribuye haber proporcionado al fallecido una sustancia alucinógena extraída del sapo bufo

  • La togada atribuye al imputado haber actuado "sin ningún tipo de rigurosidad" y tener en cuenta los riesgos

La jueza tilda de "irracional y temerario" el rito mortal de Nacho Vidal
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J. G. Albalat
J. G. Albalat

Redactor

Especialista en Judiciales

Escribe desde Barcelona

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El actor porno Nacho Vidal (su nombre real es Ignacio Jordà González) está a un paso de ir a juicio por la muerte en su vivienda de Enguera (Valencia) del fotógrafo José Luis Abad durante la celebración del 'rito del sapo bufo' de origen chamánico en el que se utiliza una sustancia altamente alucinógena (5-metoxi-N) extraída de dicho animal. La jueza de Xátiva que instruye la causa considera que los hechos podrían ser constitutivos de un delito de homicidio imprudente, califica el ritual de “irracional, temerario y peligroso” e incide que acusado actuó “sin ningún tipo de rigurosidad", no anticipándose "a los riesgos que finalmente se produjeron”, según un auto al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO. 

La togada ha convertido las diligencias judiciales en los que la jerga jurídica se llama procedimiento abreviado y solicita al fiscal y abogado de la víctima que si lo estiman conveniente presenten sus escritos de acusación. En cambio, ha archivado el proceso para María Verónica J., prima del actor y amiga del fallecido, y Miguel Ángel C., la persona ayudó a preparar la ceremonia el 28 de julio del 2019. En una entrevista en EL PERIÓDICO, Nacho Vidal, defendido por el abogado Daniel Salvador, del despacho Vosseler, negó las imputaciones.

Entrevista a Nacho Vidal: No soy un chamán. Hice lo posible para salvar la vida a José Luis Abad. / ZML

El auto la jueza de Susana Serrra es contundente respecto a la conducta de Vidal, al que califica de “director de la práctica o rito”, que incluso “se atreve a realizar en su propia casa, en una zona descampada a pleno sol en el mes de julio" y “sin ningún tipo de precaución” por si la ceremonia se complicaba, como sucedió. Al fotógrafo, según los forenses, la sustancia inhalada y la cocaína consumida antes le provocó un aumento de la frecuencia cardiaca, de la fuerza de los latidos del corazón y de la tensión arterial. Vidal, según la togada, obvió datos que incrementaban el riesgo, como que el fallecido padecía diabetes, “consumo cercano de drogas y alcohol" y colesterol.

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Participación activa y directa

La magistrada lo tiene claro: Vidal participa “activa y directamente” en el ritual y es él que proporciona la sustancia que inhaló el fotógrafo, incluso aportó la pipeta de cristal sin calibrar, “lo que ya de por sí supone la creación de un riesgo”. Precisa que se “puede controlar la cantidad que se inhala”, porque la aspiración del concentrado en Abad provocó “su desmayo y posterior muerte” y la cantidad consumida por el propio actor no le originó “siquiera” que se desplomase. Es decir, “debe haber una cantidad adecuada para cada persona y a los efectos que quiera provocarse”. En este caso, recalca la jueza, el imputado “obvió cualquier cuantificación”. Y subraya que “de ningún modo es admisible aceptar que la sustancia puede denominarse medicina”, como la llama Vidal.