Aniversario de la pandemia

Alcaldes contra las cuerdas en el año del covid

  • La respuesta municipal a la crisis del coronavirus tiene varios elementos comunes: la falta de apoyo de administraciones superiores y la aplicación de restricciones generales, no adaptadas a la realidad de cada territorio

  • Los ediles dicen haberse sentido solos a la hora de acompañar a sus ciudadanos, tanto en lo social como en lo económico

En la fila superior, de izquierda a derecha, Jaume Dulsat (Lloret de Mar), Miquel Pueyo (Lleida), Núria Marin (L’Hospitalet de Llobregat), Jordi Fàbrega (La Seu d’Urgell), Jordi Munell (Ripoll), Lourdes Fuentes (Santa Cristina d’Aro), Marc Castells (Igualada) y Maria Pilar Cases (Tremp). En la fila inferior, Yolanda Lorenzo (Vilanova del Vallès), Agnès Lladó (Figueres), Raquel Sánchez (Gavà), David Bote (Mataró), Josep Berga (Olot), David Rodríguez (Solsona), Meritxell Roigé (Tortosa) y Dolors Farré (Valls)

En la fila superior, de izquierda a derecha, Jaume Dulsat (Lloret de Mar), Miquel Pueyo (Lleida), Núria Marin (L’Hospitalet de Llobregat), Jordi Fàbrega (La Seu d’Urgell), Jordi Munell (Ripoll), Lourdes Fuentes (Santa Cristina d’Aro), Marc Castells (Igualada) y Maria Pilar Cases (Tremp). En la fila inferior, Yolanda Lorenzo (Vilanova del Vallès), Agnès Lladó (Figueres), Raquel Sánchez (Gavà), David Bote (Mataró), Josep Berga (Olot), David Rodríguez (Solsona), Meritxell Roigé (Tortosa) y Dolors Farré (Valls)

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M. Jesús Ibáñez / Oriol Lara / Leo Santos

“La sensación que muchas veces hemos tenido es la de que la Generalitat no nos escucha... O que no nos escucha lo suficiente”. La queja, en este caso del alcalde de Igualada, Marc Castells, no es aislada. Un año después de que el coronavirus SARS-CoV-2 irrumpiera en la vida de los ciudadanos de todo el planeta, aquellos que trabajan codo a codo con esos ciudadanos, los ayuntamientos, se encuentran contra las cuerdas y con escaso margen para la reacción. Ha faltado apoyo de las administraciones superiores para hacer frente a la crisis sanitaria, han faltado recursos económicos para ayudar a las pequeñas empresas locales y se han adoptado medidas de contención de carácter general que, a menudo, se han olvidado de las especificidades de cada territorio. "Se deberían de haber previsto restricciones más quirúrgicas y más adaptadas a las características y a la situación sanitaria concreta de cada territorio y de cada comarca”, sugiere el alcalde Castells, que fue el primero de toda España en ver cómo su ciudad quedaba confinada por culpa de un virulento brote de coronavirus. Días después del cierre de Igualada y otras poblaciones de la Conca d'Òdena, le seguiría en resto de España.

"Las pérdidas que nos deja este año ya son insalvables. A nivel turístico, muchos de los establecimientos de hostelería, de restauración, las estaciones de esquí y todo lo que rodea a esos sectores lo han perdido todo", reflexiona ahora Jordi Munell, alcalde de Ripoll, otra de las capitales de comarca catalanas que ha sufrido de manera singular el confinamiento. En el Ripollès el confinamiento, que también afectó a la Cerdanya, llegó justo cuando empezaba la Navidad, uno de los momentos dorados del año para el sector turístico local.

Primera respuesta de emergencia

Los consistorios -los de todos los colores políticos- han tenido que dar a lo largo de este año la primera respuesta de emergencia a nuevas necesidades, a situaciones sobrevenidas por el coronavirus que hasta hace unos meses eran impensables, como las colas del hambre o las dificultades de acceso a internet por culpa de la brecha digital. Eso obligó a improvisar y a tener que modificar el destino de partidas presupuestarias o a recurrir al endeudamiento.

"Inicialmente nos centramos en minimizar todos los daños, doblando la capacidad del hospital comarcal y las aportaciones a los bancos de alimentos. También trasladamos a la gente mayor de la residencia del hospital al seminario de la ciudad”, explica Jordi Fàbrega, alcalde de La Seu d'Urgell. "Nuestro ayuntamiento, por ejemplo, puso en marcha un primer plan integral para hacer frente a la grave situación", cuenta Jaume Dulsat, alcalde de Lloret de Mar, un municipio en el que las demandas de ayudas sociales han aumentado un 80% en los últimos meses. "El plan incluía la formación de más de 8.500 personas del sector turístico en protocolos de seguridad y prevención del covid-19", concreta el edil.

La soledad del alcalde

Tener que hacer frente a una situación completamente nueva y desconcertante, pero a la vez ver cómo decenas de vecinos dejaban sus vidas en el camino ha sido posiblemente lo más duro de este año. En Tremp, en cuyo geriátrico murieron este otoño un total de 61 abuelos, se vivieron momentos de desolación. "Lo ocurrido en la residencia demostró la virulencia y crueldad con la que actúa el virus. El hecho consternó a la población de toda la comarca", recuerda la alcaldesa, Maria Pilar Cases.

Muchos lo afrontaron, además, en absoluta soledad. "Los ayuntamientos hemos tenido que dar respuesta a las necesidades aunque no hemos formado parte de la toma de decisiones y tampoco hemos tenido la financiación adecuada", lamenta Meritxell Roigé, alcaldesa de Tortosa.

Si alguna lección positiva se puede extraer de esta nueva situación, es “el esfuerzo de adaptación que han hecho los comercios y otros pequeños negocios para facilitar las compras online o la prestación de servicios a domicilio", subraya el 'paer en cap' de Lleida, Miquel Pueyo. Eso se suma, agrega el leridano, "al conocimiento de vecinos y vecinas que ha sido vital para todos”.

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Figueres

La abogada Agnès Lladó, alcaldesa de Figueres desde 2019, aún recuerda con angustia el golpe que la segunda oleada del coronavirus supuso, en plena campaña agrícola de la manzana, para el municipio y toda la comarca del Alt Empordà. "Tuvimos muy poca incidencia en la primera ola, aunque la afectación económica en el tejido local fue grande por el confinamiento. Sufrimos una segunda ola en verano que nos afectó muchísimo porque tuvimos restricciones muy severas, mientras los municipios del entorno hacían vida normal. Y la tercera ola de octubre nos ha afectado como al resto de ciudades. Actualmente, estamos estables con tendencia a la baja, si bien tenemos el hospital más ocupado porque da servicio a toda la comarca y hay municipios con una alta afectación", relata.

En materia de restricciones de movilidad,  Lladó se muestra de acuerdo con la necesidad de implantarlas, aunque insiste en que las situaciones de ciudades pequeñas y medianas son muy distintas a las de las grandes urbes. Las restricciones, admite sin embargo, han permitido llevar a la mejoría de estos días y en todo caso a bajar los niveles de contagio.

Económicamente para Figueres el impacto ha sido incalculable. “Somos conscientes de la compleja situación actual pero es evidente que una ciudad como la nuestra que ofrece servicios a toda la comarca y es visitada diariamente por mucha gente de pueblos vecinos y del sur de Francia, las restricciones de movilidad tienen un alto impacto en la economía de la ciudad”, afirma la alcaldesa.


Gavà

Ha sido un año complicado para todos y Gavà no ha sido una excepción, admite Raquel Sánchez, alcaldesa de la localidad desde 2014 y vicepresidenta primera del Consell Comarcal del Baix Llobregat. "Desde el primer momento afrontamos las consecuencias derivadas de la pandemia con inmediatez, con rigor y con fórmulas innovadoras para garantizar la prestación de los servicios municipales, hacer de la nuestra una ciudad segura y, evidentemente, atender las necesidades de los colectivos más vulnerables, tanto desde el punto de vista sanitario como económico", expone la alcaldesa. 

Sánchez se muestra a favor de ellas, además de asegurar que seguirán colaborando con las autoridades sanitarias, con las que mantienen un contacto permanente, para garantizar el cumplimiento de las medidas establecidas en cada momento. Para esta tarea, el ayuntamiento se vio obligado a destinar unos recursos extraordinarios por valor de 3.125.000 euros.

Asimismo, a nivel de futuro nos explica cómo han compaginado la respuesta a la irrupción y evolución de la pandemia con proyectos destinados a construir el futuro de Gavà. “Esta doble vertiente se refleja en el Plan de Innovación y Reactivación 'Más que Nunca Gavà', una hoja de ruta a tres años vista que se nutre del plan de actuación municipal 2020-2023, que con la pandemia quedó a las puertas de aprobarse, y de estrategias que hace tiempo que trabajamos bajo el paraguas de la sostenibilidad económica, social, urbana y medioambiental. Este plan se traduce en una veintena de proyectos que coinciden su valor económico, social e innovador que nos deben permitir afrontar la reanudación y avanzar como ciudad", defiende.

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L'Hospitalet de Llobregat

El año 2021 no empezó de la mejor manera para Núria Marin, la alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat, con la imputación a mediados de enero por el caso del Consell Esportiu del municipio. A pesar de la situación, no ha dejado de gestionar la crisis sanitaria y tras un año con el covid-19 lo que más lamenta son las pérdidas. “El balance más triste son las más de 700 personas, algunas amigas y conocidas, que nos han dejado estos meses”, comenta. 

Los principales esfuerzos del ayuntamiento han ido destinados a proteger los colectivos vulnerables, garantizar los servicios esenciales de la ciudadanía y hacer cumplir las medidas decretadas por los gobiernos. Así, las medidas para contener la pandemia han sido múltiples. “Hemos llevado a cabo 80 medidas específicas de actuación prioritaria en la lucha contra el covid-19, con un gasto de más de tres millones de euros”, explica. Las que más destacan son las más de 7.000 sanciones por incumplimiento del estado de alarma que ha puesto la policía local o las 170.000 mascarillas que se han repartido entre la población. 

Sobre las restricciones de movilidad entiende que establecerlas en los municipios que forman parte del Área Metropolitana de Barcelona “entra en contradicción con el día a día de las personas que viven en este territorio”. Sin embargo, cree que la medida beneficia al comercio de proximidad. Para salir de esta situación, Marín espera que lleguen nuevas oportunidades y que lo hagan a través del pacto de ciudad. “Es un conjunto de 221 proyectos concretos desplegados hasta 2023 para reactivar socialmente y económicamente el municipio”, finaliza Núria Marín. 


Igualada

Aunque el confinamiento de marzo fue difícil de gestionar por todos, los primeros en sufrir el confinamiento perimetral fueron las 70.000 personas que había en Igualada y la Conca d’Òdena. “En marzo del año pasado vivimos una situación durísima, sobrevenida y con una mortalidad disparada. Tuvimos que gestionar la angustia y organizar la tristeza”, comenta Marc Castells, alcalde de la capital del Anoia.

El ayuntamiento es consciente de las quejas que reciben por parte de sus ciudadanos sobre las medidas para doblegar la curva de la pandemia y que les lleva a muchos de ellos a situaciones económicas límite. En este sentido, el alcalde se muestra crítico por la gestión del Govern. “La sensación que muchas veces hemos tenido de que la Generalitat no nos escucha o no nos escucha lo suficiente”, comenta el alcalde. Y ofrece soluciones. “Se debería prever medidas más quirúrgicas y más adaptadas a las características y a la situación sanitaria concreta de cada territorio y de cada comarca”, expone. 


/ Susanna Saez / Efe

A pesar de la situación, Castells confía en los avances en la ciencia para volver a la normalidad cuanto antes. “La vacunación de la población permite dibujar escenarios menos complicados que la situación actual”, explica. Con todo, aún se muestra prudente puesto que todavía hay demasiadas incertidumbres sobre la crisis social y económica en la que está inmersa el país. “La epidemia se debe poder controlar y la economía se debe poder reactivar. Por tanto, la salud de las personas siempre es la prioridad, pero no podemos descuidar la salud del tejido económico”, termina.


Lleida

Poco se esperaba el alcalde de Lleida, Miquel Pueyo, que nada más comenzar su mandato en la capital del Segrià (tras varias décadas de gobiernos socialistas), tendría que lidiar con una pandemia. Y no ha sido fácil, porque mientras en verano toda Catalunya se movía a su antojo, con la desescalada de la primera oleada ya terminada, Lleida y otros municipios de la comarca se confinaron en casa. “El cierre de Lleida nos afectó económicamente y emocionalmente. Cuando todos esperaban pasar un verano parecido a los demás, vimos que no podría ser así. Y en un momento donde cuesta intuir el final del túnel es un choque duro”, cuenta ahora Pueyo. 

A pesar del coste humano y emocional que ha comportado el covid-19, el alcalde busca la parte positiva y destaca “la capacidad de adaptación, de superación y de resiliencia de personas, colectivos y ciudades”. Además, también ve cómo esta nueva realidad social ha permitido acelerar algunos cambios. “Me refiero a la digitalización del trabajo y las gestiones, a la pacificación de las vías públicas y a la revalorización del entorno”, añade. 


/ Jordi V. Pou

El alcalde lamenta que el actual confinamiento municipal haya sido un ‘handicap’ para los negocios, pero al mismo tiempo ha servido para revalorizar el comercio local y de proximidad. “La adaptación de los comercios facilitando compras online o con servicio a domicilio sumada al conocimiento de vecinos y vecinas ha sido vital para todos”, comenta. Y para el futuro quiere que dejen de haber tantas vidas en juego y de esto se saque un aprendizaje. “Pocas cosas son para siempre y las certezas que tenemos - y lo hemos demostrado - es una capacidad de adaptación constatada”, finaliza Pueyo. 


Lloret de Mar

El sector de los servicios supone el 85% del PIB en Lloret de Mar. La principal afectación del virus ha sido la imposibilidad de viajar, por lo que la falta de actividad turística ha resultado ser fatídica para este municipio de la Costa Brava, polo de atracción de miles de turistas extranjeros cada año. Para seguir adelante, el ayuntamiento puso en marcha el primer plan integral para hacer frente a la grave situación. “El plan incluía la formación de más de 8.500 personas del sector turístico en protocolos de seguridad y prevención del covid-19, y siguiendo los protocolos, hemos apostado por mantener la actividad en el municipio con propuestas culturales y deportivas para los turistas que nos visitaran”, explica el alcalde, Jaume Dulsat. 

Las restricciones, tanto a nivel local como nacional, también han contribuido a la caída de los ingresos. “Fuera de temporada Lloret es uno de los únicos municipios que mantiene la actividad turística” comenta el alcalde. Sin embargo, durante el período de confinamiento de 2020 ya vislumbraron que la situación no mejoraría. “Perdimos 500.000 viajeros y dos millones de pernoctaciones si se compara con los datos de 2019”, expone.

Declaraciones del alcalde de Lloret de Mar, Jaume Dulsat.

La mayoría de los municipios han sufrido las consecuencias de depender única y exclusivamente del turismo, pero a pesar de la falta de turistas, Dulsat se muestra optimista con la llegada de las vacunas. “Nuestra esperanza es que, a partir de junio, y para la temporada de este verano, Lloret recupere relativamente la normalidad y pueda conseguir un 75% de la actividad del verano de 2019”, concluye. 


Mataró

En Mataró, como en todas partes, ha sido un año muy duro y la huella que deja a todos niveles durará mucho tiempo. “Dentro del poco margen de maniobra que hemos tenido como Ayuntamiento, hemos apostado por la prudencia y para proteger la salud de los ciudadanos. En algunos casos hemos tomado medidas más restrictivas que otros municipios y hemos sido criticados por ello, pero tengo claro que con la salud de la gente no se puede jugar”, defiende el alcalde, David Bote.

"En todo momento, he tenido claro y he defendido que preservar la salud es prioritario. Ahora bien, las restricciones de movilidad han afectado dramáticamente a sectores como la cultura o el deporte y por eso considero que es necesaria una buena coordinación que dé sentido a las medidas que se toman", opina el alcalde en relación a las medidas de contención adoptadas por la Generalitat. Además, considera que sería necesario un paquete de ayudas económicas a los sectores que más están sufriendo la crisis, entre los que se cuentan también el comercio y la restauración.

Bote hace, sin embargo, un balance positivo tras el año de pandemia. “Si tuviera que sacar algo positivo de estos meses sería la unidad que hemos tejido con todos los partidos y los agentes sociales y económicos. Todos hemos puesto por delante la ciudad, y este frente común nos ha permitido sacar adelante el plan de reconstrucción. Desde que en mayo pusimos en marcha la Mesa de Reconstrucción Social y Económica, y desde entonces hemos llevado adelante un conjunto de medidas de urgencia para paliar los efectos de la crisis", comenta. Un paquete de medidas con un coste de 1,1 millones de euros, que ha ayudado a Mataró a afrontar esta crisis. 


Olot

Para Olot, el 2020 ha sido un año difícil por las pérdidas. “En primer lugar hemos perdido para siempre a muchas personas, vecinas y vecinos que no han podido superar el covid. Pero también hemos perdido una determinada forma de vida que habíamos construido con los años y donde era muy importante la vida comunitaria: espacios de relación, actividades culturales y deportivas, encuentros con las amistades, fiestas... La libertad de utilizar tiempo libre como deseamos. Y a todo esto, además, hay que añadir que muchas personas han perdido su empleo o han visto afectados sus ingresos de forma importante”, explica el alcalde, Josep Berga. 

Las restricciones de movilidad de los últimos meses han sido uno de los puntos candentes, aunque el alcalde se muestra a favor opina que quizás deberían haberse gestionado de manera distinta. “Teniendo en cuenta que las comarcas son muy diversas, creo que se deberían analizar mejor las restricciones. Las medidas deberían ser diversas en función del lugar donde se aplican para minimizar sus efectos negativos”, defiende. 

Desde el ayuntamiento han estado más que nunca al lado de los sectores que se han visto más perjudicados por la pandemia. En este sentido, se han creado fondos covid para la recuperación social y económica de la ciudad, creando así diferentes convocatorias de ayudas para apoyarlos. Asimismo se han destinado más de 2 millones de euros a acciones de recuperación social y económica. La gran mayoría para ayudas a los más vulnerables y a proyectos de reactivación económica, entre otras medidas para hacer frente al impacto del coronavirus en la ciudad. 


Ripoll

La pandemia ha sido una montaña rusa para Ripoll. Con el confinamiento y la primera ola la incidencia no fue muy elevada, pero con la segunda y la tercera ola la situación empeoró. “Con el confinamiento inesperado, la situación fue muy angustiosa porque sorprendió a muchos establecimientos que estaban intentando sobrevivir. Llegamos a unos índices muy elevados de contagios y también hubo una grave pérdida de personas”, comenta Jordi Munell, que lleva las riendas de la ciudad desde 2011.

El punto álgido llegó, sin embargo, con el confinamiento perimetral de la Cerdanya y el Ripollés que lastimó las esperanzas de esta región pirenaica de recuperar la economía. “Las pérdidas ya son insalvables. A nivel turístico, muchos de los locales de hostelería, de restauración, las estaciones de esquí y todo el que lo envuelve es cuando tienen un volumen más alto de negocio”, explica Munell. Así, más de un centenar de personas se han visto obligadas a estar en erte y los negocios complementarios al sector del esquí también se han visto afectados. “Los establecimientos que no pueden trabajar han perdido cuota de negocio y esto también afecta de manera indirecta a las tareas de mantenimiento de los mismos”, comenta. 

Cartel informativo sobre el cierre perimetral del Ripollès en la C-17, en diciembre pasado.

/ Gloria Sánchez

Sobre el futuro, el alcalde de Ripoll se muestra reservado porque el ritmo de vacunación es lento. Aun así, quiere que todo esto acabe temprano y se pueda vivir con cierta normalidad. “Espero que ciertos servicios y otros puedan recuperar cierta movilidad de turismo y romper con esta incertidumbre predominante”, sentencia Munell.


Santa Cristina d'Aro

La pandemia ha sido especialmente cruel en las poblaciones que viven del turismo y en la Costa Brava gran parte de los municipios han dejado de recibir a turistas nacionales e internacionales. Con la imposibilidad de viajar, Santa Cristina d’Aro ha visto cómo el coronavirus se llevaba por delante su principal fuente de ingresos. "Vivimos, en gran parte, del turismo y este se ha visto plenamente afectado por la pandemia”, lamenta Maria Lourdes Fuentes, la alcaldesa. 

A falta de turistas, la mayor cuota de mercado de los negocios procedía del comercio local que también se vio obstaculizado por el confinamiento municipal. “Había mucha gente de los municipios de al lado que acostumbraban a venir a comer en los restaurantes del municipio, y con las restricciones, los restauradores han notado significativamente esta carencia”, explica Fuentes que ve cómo los negocios de su pueblo peligran si no puede venir gente de fuera a consumir. 

La buena noticia es que el covid no ha hecho mella en el municipio puesto que de los 5.223 habitantes que tiene, tan solo ha habido 275 positivos por el virus. Así, la alcaldesa espera que las vacunas permitan la inmunización y que la situación mejore: “Nos gustaría que, de cara al verano, podamos empezar a hacer una vida más normal, aunque sabemos que la situación va a ser complicada al menos hasta 2022”, concluye. 


La Seu d'Urgell

Jordi Fàbrega, pediatra de profesión, fue uno de los primeros gobernantes en Catalunya en recibir la primera dosis de la vacuna, debido a que todavía ejerce de médico un par de horas a la semana en la Fundació Sant Hospital de la Seu. Al ser su especialidad, el alcalde de La Seu d'Urgell ha podido seguir al detalle la situación de la pandemia en su territorio. “Inicialmente nos centramos en minimizar todos los daños, doblando la capacidad del hospital y las aportaciones a los bancos de alimentos. También trasladamos a la gente mayor de la residencia del hospital al seminario de la ciudad”, explica sobre la primera ola. 

En verano, las bajas cifras permitieron recuperar la economía y el comercio de kilómetro cero, pero en la segunda y tercera ola las restricciones fueron más complicadas de gestionar. “Ha sido más complicado incluso en esta segunda y tercera ola por intentar mantener el equilibrio entre economía y salud sin colapsar el sistema sanitario”, comenta. Y aunque siempre ha cumplido con los criterios epidemiológicos y sanitarios, lamenta que en las restricciones de movilidad no se haya valorado el criterio demográfico. “No es lo mismo hacer esto por ejemplo en Barcelona que hay 16.000 habitantes por kilómetro cuadrado que hacerlo en el Alt Pirineu i Aran donde hay 12 habitantes por kilómetro por cuadrado”, denuncia. 

Declaraciones del alcalde de La Seu d’Urgell, Jordi Fàbrega.

Fàbrega tiene muchas esperanzas en las vacunas para conseguir la inmunidad de grupo. “Lo que espero es intentar llegar al verano con buena parte de la población vacunada y poder pasar un otoño e invierno mejor que este año”, sentencia. 


Solsona

Una de las mayores crisis que ha sufrido el último año Solsona se localizó en una residencia de ancianos del municipio. Durante las dos primeras olas, el centro se calificó como blanco, sin que entrase el virus, pero pocos días antes de que empezara la campaña de vacunación a los usuarios, a finales de diciembre, se declaró un brote de efectos devastadores, que causó 28 muertos en poco más de tres semanas. Coincidiendo con el aumento considerable de los contagios y las fiestas de Navidad, la ciudad vivió uno de los peores episodios de estos meses de pandemia, recuerda David Rodríguez es alcalde de Solsona desde 2010.

Sobre las restricciones más duras, las de movilidad, el alcalde se muestra en desacuerdo. “No tiene mucho sentido -alega- que todas las zonas tengan el mismo tipo de restricciones. En comarcas de población dispersa como el Solsonès, en el que la mayoría de municipios de la comarca no disponen de comercio, los vecinos deben terminar yendo a comprar a los núcleos grandes, como Solsona o Sant Llorenç de Morunys. En nuestro caso lo lógico sería un confinamiento comarcal. Además, esto en comarcas extensas ayudaría a descongestionar los lugares más poblados”, defiende.


Tortosa

Seguramente como en el resto del país, Tortosa ha vivido el último año con desazón. Mertixell Roigé, alcaldesa desde 2018, lamenta el poco apoyo por parte del Govern y cómo esto ha afectado más a municipios pequeños. “Primero, con la incertidumbre que provocaba una enfermedad que nos era del todo desconocida. Luego, con la inquietud de ver que las medidas que se iban tomando parecía que no respondían a una estrategia planificada y que denotaban un elevado grado de improvisación”, afirma. Asimismo asegura que esta improvisación parece marcar las medidas que se implementan desde la Generalitat aun a día de hoy. 

Por ello, el Ayuntamiento de Tortosa, como otros, se vio obligado a situarse en primera fila para dar respuesta a las necesidades aunque, según la alcaldesa, no han formado parte de la toma de decisiones y tampoco han tenido la financiación adecuada.

Las restricciones de movilidad es otro de los grandes desafíos que desde el ayuntamiento no defienden. “No se entiende que el gobierno de la Generalitat aplique las mismas medidas de movilidad en todo el territorio de Catalunya, sin atender a las especificidades que tenemos en el país: en el caso del Ebro, al conjunto del territorio tenemos 180.000 habitantes. Esto es una población inferior a la que tienen muchos barrios y municipios del área metropolitana, que sí se pueden mover por toda la ciudad y poder disponer de todos los servicios sin dificultades.” comenta Roig. Finalmente a nivel social se han visto en la necesidad de atender a más personas en servicios y comedores sociales, como consecuencia de la transformación de la crisis sanitaria en crisis económica. La afectación sobre la actividad laboral es otro de los puntos que preocupa y que habrá que trabajar para enderezar.


Tremp

El impacto del covid-19 en Tremp parecía ser testimonial, con pocos contagios y viviendo la primera ola casi desde la distancia. Poco se esperaba la alcaldesa de la ciudad, Maria Pilar Cases, que el virus que se propagaría en el geriátrico de Tremp sería tan letal. “Durante la segunda ola hubo un foco de contagio en la residencia Fundación Fiella, que demostró la virulencia y crueldad con la que actúa el virus. El hecho consternó a la población de toda la comarca”, explica la alcaldesa. 

A pesar del trágico episodio, que se llevó por delante 61 ancianos, la pandemia en el municipio se encuentra en una incidencia baja de contagios. “Parece ser que mantenemos la curva de contagios baja, pero esto no quiere decir que no podamos bajar la guardia”, alerta Cases. Sin embargo, celebra el cambio de confinamiento municipal a comarcal, puesto que llevaban tiempo reclamándolo. “Creemos que en lugares con una densidad de población reducida, como es el caso del Pallars Jussà, las medidas se han de ajustar y adaptar a las características de municipios y comarcas”, comenta. 

Una trabajadora empuja un carrito en la residencia de ancianos de Tremp, el pasado noviembre.

/ Jordi V. Pou

La desescalada de medidas también ha ayudado a reconducir la economía de los comercios del municipio. “La ampliación de los horarios de la restauración y el cambio a confinamiento comarcal, da alas a los sectores comerciales que lo están pasando mal y a la población en general”, cuenta la alcaldesa. Y añade que el comercio local no es un comercio masificado. “La apertura del comercio no esencial durante los fines de semana no supone aglomeraciones en las calles”, finaliza Cases.


Valls

Para la alcalde de Valls, Dolors Farré, el alto grado de responsabilidad y solidaridad de los vecinos de la ciudad, que han seguido las indicaciones y cumpliendo las restricciones, es uno de los elementos más destacables de este año de pandemia. “Ha sido duro, pero creo que tenemos que poner en valor la respuesta que hemos dado como ciudad en unos momentos difíciles como los actuales”, afirma la primera edila de la capital del Alt Camp.

Sobre las restricciones, considera que  los confinamientos perimetrales de movilidad fueron estrategias prudentes y que han llevado a la mejoría actual. “Es sin duda una situación molesta para todas y todos y quizás hace unos meses hubiera podido optar por restricciones más localizadas en barrios o ciudades, pero hay que entender que a estas alturas la expansión de la pandemia es generalizada”, explica. Además llama a la responsabilidad para continuar acatando las restricciones y poner por delante la salud. 

Destaca la gestión del ayuntamiento, en especial en cuanto al impulso de acciones de reactivación económica. “Debemos movilizar todos los recursos para reforzar los servicios directos a las personas y familias, en especial las más afectadas y más vulnerables, reactivar sectores como el comercio y la restauración, y potenciando las políticas de creación de empleo, de formación y lucha contra el paro. Debemos tener presente que, en los próximos años, esta debe ser nuestra prioridad si queremos salir primero y más fuertes de las consecuencias sociales y económicas de la actual crisis sanitaria”, sentencia la alcaldesa. 


Vilanova del Vallès

El covid en Vilanova del Vallès no ha sido diferente al resto de los municipios, a pesar de no ser una localidad con un alto grado de contagios. En cambio la calidad de vida, a diferencia de municipios más grandes, ha sido diferente. “No es lo mismo estar confinado en pisos de menos de 70 metros cuadrados, que en viviendas unifamiliares, con jardín, piscina o en espacios al aire libre comunitarios” explica la alcaldesa, Yolanda Lorenzo. La densidad de habitantes por metro cuadrado ha propiciado que se viviera de diferente manera, a pesar del confinamiento. 

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Sobre las restricciones más duras, Lorenzo considera que han sido totalmente necesarias, "mientras haya tanto desconocimiento sobre el contagio, las medidas más drásticas y dolorosas como el confinamiento municipal son necesarias”. Es evidente que estas restricciones de movilidad, aunque sean las mismas, tienen diferentes connotaciones, cuando un ciudadano confinado en un gran municipio puede disfrutar de muchos más servicios que un ciudadano confinado en un municipio de poco más de 5.000 habitantes.

En materia de sanidad, la situación ha sido complicada. “Desgraciadamente hemos perdido demasiado familiares y conocidos, sin haberlos podido cuidar y acompañar como hubiéramos querido, y seguro, como se merecían. Esto ha sido duro para todos” concluye la alcaldesa.