En 2023

El primer turista espacial busca 8 acompañantes para ir gratis a la Luna

  • El excéntrico multimillonario Yusaku Maezawa busca a ocho ciudadanos que quieran viajar al espacio en 2023 a bordo del primer vuelo turístico extraterrestre

  • La iniciativa recoge inscripciones hasta el 14 de marzo y, según esgrime el organizador, se buscan todo tipo de perfiles

El millonario japonés Yusaku Maezawa.

El millonario japonés Yusaku Maezawa. / Chris Carlson

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Le costará menos a Elon Musk llevar a la Luna su cohete que llenarla a su cliente. Un casting global es la ultima propuesta de Yusaku Maezawa, el primer turista espacial, para encontrar acompañantes. Pensó primero en rodearse para su excursión de prohombres de la arquitectura, pintura, escultura y fotografía. Después buscó una compañera de vida y vuelo entre solteras de más de 20 años en una mediática campaña que canceló cuando se amontonaban 30.000 currículums sobre su mesa. Y ahora ha abierto la mano: estamos todos invitados a participar.  

El último giro llega tras concluir el millonario japonés que cualquiera que hace algo creativo merece ser considerado un artista. Las condiciones, muy asumibles, son dos: una voluntad de expandir los límites propios y disposición a ayudar al resto. Hay ocho vacantes entre los doce tripulantes que en 2023 despegará con rumbo a la Luna en un viaje que prevé tres días de ida y otros tres de vuelta.

La web de Maezawa detalla el proceso. El periodo de inscripción finaliza el 14 de marzo, una semana después llegará el primer filtrado y en mayo se procederá a las últimas entrevistas presenciales y chequeos médicos. Los gastos corren a su cargo. Maezawa, de 45 años, pagó una suma desconocida y presuntamente astronómica a Musk por los billetes del cohete Starship para el proyecto 'Querida Luna'. 

 

Pasajeros y mercancía a la Luna

Esperamos de esta misión que lleve al hombre más lejos de lo que nunca ha llegado”, ha anunciado el empresario estadounidense. Su órbita, de hecho, será mayor que las descritas por las misiones Apolo. Musk se ha afanado en el proyecto desde que Maezawa fuera ungido dos años atrás como pionero en el turismo de altos vuelos. De su cohete de 120 metros de altura espera que abra una nueva fase en la exploración espacial y que algún día lleve pasajeros y mercancías a la Luna, Marte y más allá. Es reutilizable, en contra de los actuales, lo que a la larga abaratará los costes.

El artilugio está aún por afinar. Han aterrizado cohetes sin problemas en vuelos de 150 metros pero los dos últimos prototipos se han estrellado contra el suelo tras recorrer mayores alturas. Son contratiempos que no han alterado los planes de Musk ni Maezawa, alérgicos a la ortodoxia y la rendición.

Perfil del primer turista espacial

El excéntrico millonario japonés decidió en un viaje en tren a la universidad que no sería otra cara “triste y cansada” en un vagón abarrotado y se marchó a California para patinar en parques y empaparse de música. A su regreso a Japón vendió mercadotecnia de sus bandas favoritas y de aquella semilla germinaría su imperio de moda Zozotown. Ha admitido que en su país piensan que es un tipo raro.

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En 2012 instauró jornadas laborales de seis horas que atentan contra la tradición nacional y anima a sus trabajadores a que se diviertan. En el resto del mundo no se le conoció hasta que tres años atrás soltó en la casa de subastas Sotheby’s más de 110 millones de dólares por un Basquiat que le había sacudido la mente. Nunca antes se había pagado tanto por una obra pintada en Estados Unidos. Con el mismo arrojo destinó una parte de su fortuna para surcar el espacio cuando Musk le abrió la puerta.  

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