Lucha contra Covid-19

La Casa Blanca facilita un acuerdo de Johnson & Johnson con Merck para fabricar su vacuna

  • Merck dedicará dos de sus plantas en el país a fabricar el suero de su competidor y prepararlo para la distribución

  • Biden usa la Ley de Producción de la Defensa para ayudar en el proceso a Merck, que no ha logrado su propio suero

Un trabajador del laboratorio Johnson & Johnson’s sostiene un vial de su vacuna contra el coronavirus.

Un trabajador del laboratorio Johnson & Johnson’s sostiene un vial de su vacuna contra el coronavirus. / REUTERS / JOHNSON & JOHNSON

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La lucha contra Covid-19 ha hecho que algunas rivalidades tradicionales se aparquen en pro de la colaboración contra el enemigo común. El último ejemplo llega este martes en Estados Unidos, donde se ha gestado un inusual acuerdo para impulsar la producción de la vacuna monodosis de Johnson & Johnson con uno de sus principales competidores: Merck.

'The Washington Post' ha dado la exclusiva del pacto, del que va a informar oficialmente el presidente Joe Biden según han avanzado responsables de comunicación de la Casa Blanca. Ha sido su gobierno, invocando los poderes de la Ley de Producción de Defensa, el que ha facilitado lo que fuentes del gobierno han definido como “histórica alianza” entre dos competidores.

Merck, pionera y gigante de las inmunizaciones, no ha conseguido sacar adelante su propia vacuna esta vez y en enero abandonó dos programas de investigación que tenía en marcha ante los pobres resultados en sus ensayos clínicos. Johnson & Johnson, por su parte, recibió el sábado autorización para uso de emergencia de la agencia federal del medicamento pero ha reconocido problemas para fabricar las dosis contratadas.

Ahora las dos se unen y Merck aprovechará su potente infraestructura para, según los detalles del acuerdo que se conocen, dedicar dos de sus instalaciones en EEUU a producir el suero de Johnson & Johnson.

Dos fábricas

El Post avanzaba que una de las actuales plantas de producción de Merck se centrará en los últimos pasos de la producción, cuando el suero se mete en viales y se empaqueta para la distribución. Es un acuerdo similar al que Sanofi anunció recientemente para ayudar a Johnson & Johnson a acelerar la producción de su vacuna en Europa. Adaptar la planta estadounidense de Merck llevará posiblemente un par de meses.

Algo más de tiempo hará falta para habilitar otra de las instalaciones de Merck que se dedicará directamente a producir la vacuna. Se calcula, en cualquier caso, que para final de año se habrá doblado la capacidad de fabricación.

Al invocar la Ley de Producción de Defensa la Administración Biden dará prioridad a Merck para asegurarse el equipamiento necesario para esta nueva misión, incluyendo compra de maquinaria o sistemas de filtración.

Superar la desinformación

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A diferencia de las vacunas de Pfizer y BioNTech y Moderna, también autorizadas en EEUU y de las que según el contador de Bloomberg ya se han inoculado casi 77 millones de dosis, la de Janssen, el brazo farmacéutico de Johnson & Johnson, es la única que requiere una única inyección. Puede mantenerse hasta tres meses en condiciones normales de refrigeración, lo que facilita su distribución en zonas remotas.

Aunque autoridades y expertos sanitarios destacan su efectividad la realidad es que algunos ciudadanos la miran con más desconfianza, como si fuera diferente o inferior a las de Pfizer y Moderna, y la Administración está haciendo un esfuerzo para tratar de alejar esos fantasmas haciendo énfasis en que no se va a dedicar específicamente a determinadas zonas o sectores de población desfavorecidos.