La pandemia en las cárceles

Un brote de covid afecta a 86 presos en la cárcel de Quatre Camins

  • En el módulo afectado, una cuarta parte de los presos están destinados a cocinas

  • La dirección ordena usar mascarillas FFP2, que se niegan en otras cárceles

La cárcel de Quatre Camins.

La cárcel de Quatre Camins. / ACN / Albert Segura Lorrio

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Un brote de coronavirus ha alcanzado ya a 86 presos del mismo módulo en la prisión barcelonesa de Quatre Camins, una de las principales del sistema penitenciario catalán. Los contagios, según fuentes penitenciarias, "se han producido con gran rapidez". Las mismas fuentes relatan que epidemiólogos de CatSalut estudian el caso para buscar el origen del foco. No hay de momento hospitalizados casos graves.

Con un escrito interno al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, la dirección del centro penitenciario ha aclarado este jueves que se trata de un brote de la variante británica.

El director de Quatre Camins, Domingo Estepa, se ha dirigido a los funcionarios de su plantilla en la mañana para ordenarles que usen a partir de ahora las mascarillas consideradas más seguras contra el coronavirus. "Os comunico que es obligatoria la utilización de mascarilla FFP2 para todo el personal que acceda al centro", dice el comunicado interno.

Carta del director de Quatre Camins en pleno brote epidémico en la prisión.

/ EL PERIÓDICO

El mandato no es sólo para los vigilantes, también para las visitas y profesionales externos que accedan por la puerta principal a su trabajo o a comunicaciones con los presos.

Escasez de mascarillas

La medida ordenada por el director de la cárcel ahora mismo más golpeada por el covid-19 en Catalunya llega solo días después de que en otra prisión con un brote reciente de coronavirus no se dispusieran de ese tipo de mascarillas.

A comienzos de este mes, un brote de coronavirus afectó a una veintena de 90 internas del Centre Penitenciari de Dones. El personal y las visitas entraban y salían con mascarillas quirúrgicas, e incluso usando las higiénicas de tela, aún más básicas.

En diversos partes internos emitidos entre los pasados días 18 y 20 de febrero, los agentes de prisiones se dirigían a la dirección con frases como "desde jefatura nos informan de que no disponen de mascarillas FFP2 y que solo tienen desechables quirúrgicas", "esta decisión pone en peligro la salud de los trabajadores" y "los funcionarios entienden que el riesgo de covid-19 persiste y que la decisión del Comité de Crisis [de las prisiones catalanas] de reabrir las comunicaciones especiales incrementa dicho riesgo".

Los vis a vis penitenciarios no han sido suspendidos en Catalunya en esta tercera ola. Ante la gravedad del brote, la rama catalana del sindicato penitenciario ACAIP ha enviado este jueves una carta al director del Quatre Camins exigiéndole la "suspensión de las comunicaciones especiales hasta controlar la totalidad de los brotes de los distintos módulos, como mínimo 15 días y siempre tras un nuevo cribaje de toda la población reclusa para evitar una nueva propagación del virus".

Además, piden cribar de nuevo a los funcionarios y personal externo, vacunar a los mayores de 55 años y entregar las mascarillas FFP2 a razón de una por turno, "dado que la vida útil de las mismas se ha establecido en ocho horas", así como una "desinfección a cargo de empresas especializadas o servicios de emergencias (Bombers de la Generalitat o Unidad Militar de Emergencias) de los espacios comunes del centro".

Según el coordinador de Acaip Catalunya, Francesc López, "la administración penitenciaria catalana solo nos da las mascarillas adecuadas cuando se declara un brote, deprisa y corriendo pero tarde. No puede ser que jueguen con nuestras vidas y las de los internos ahora sí ahora no, suspendiendo las comunicaciones solo cuando hay un brote, y no de forma preventiva como en otros centros penitenciarios españoles. Las visitas son un vector de contagio claro".

"Comportamiento negligente"

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) informaba este jueves de que el brote declarado en Quatre Camins afecta a los presos de un mismo módulo, el 4, donde una cuarta parte de los internos están destinados a cocinas. Eso, según una nota difundida por CSIF, implica que tienen movilidad dentro de la prisión y que "deberían tener un control más riguroso sobre entradas y salidas".

El sindicato ha asegurado que "la Secretaría de Medidas Penales y la propia dirección del centro se niegan a realizar a los funcionarios las pruebas PCR aludiendo que no son contacto estrecho ni directo con los internos".

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Han sostenido que "la dirección de este centro se ha comportado de manera negligente desde el principio de la pandemia, hasta el punto de ser el centro, a nivel nacional, que más casos ha tenido de coronavirus, tanto a nivel de internos como de funcionarios".

CSIF lleva once meses solicitando la revisión de todas las decisiones tomadas por la dirección del centro. Desde que se declaró la epidemia en España han presentado denuncias ante Inspección de Trabajo y han registrado escritos dirigidos al Departamento de Justicia y a la Secretaria de Mesures Penals de la Generalitat.