Crisis sanitaria

Así funciona el hospital italiano para enfermos con graves secuelas de covid

  • El Hospital Gemelli de Roma crea una unidad para estudiar y tratar a pacientes sufren el llamado covid persistente

  • A los enfermos se les hacen desde analíticas y radiografías hasta espirometrías, exámenes gastrointestinales y reumatológicos y consultas psiquiátricas y neurológicas

Una paciente se somete a una espirometría en el hospital italiano dedicado a tratar el covid persistente.

Una paciente se somete a una espirometría en el hospital italiano dedicado a tratar el covid persistente. / Irene Savio

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La doctora Alessandra Bizzarro, especialista en Neurología, dice: "3, 4, 6, 2, 7, 1, 9, 8. Repita, pero empezando por el último número". Y luego: "Toc, toc…toc, toc, toc... toc, toc… toc, toc. Hágalo de nuevo, con pequeños golpes en la mesa". Y finalmente: "¡Señora, sus resultados están por encima de la media!”. Así Laura, superviviente de Sars-CoV-2 de 72 años, respira por fin aliviada. Hoy, las pruebas de memoria y concentración para comprobar si el Sars-CoV-2 ha dañado su sistema nervioso han ido bien. "Poco a poco le voy ganando terreno", exclama. 

El programa en el que participa se llama Day Hospital PostCovid y lleva 10 meses funcionando en una unidad creada ad hoc el Hospital Gemelli IRCSS de Roma. Su principal misión es estudiar y curar a supervivientes del coronavirus que aún sufren secuelas -el llamado covid persistente, o 'long covid'- y, a diferencia de otros similares, su particularidad es el enfoque multidisciplinar. En plata: durante tres días no continuados (suele ser un día sí, el otro, no), los pacientes que aquí se atienden son sometidos gratuitamente a estudios clínicos de distinto tipo, tras los cuales todos los especialistas se consultan para elegir el mejor tratamiento.

Cuenta el médico Matteo Tosato, jefe de la unidad, que este método de trabajo partió de la asunción de que la ciencia aún desconoce mucho del nuevo virus, razón por la que mantener una perspectiva interdisciplinaria ha sido fundamental. De ahí que sus pacientes sean llamados a estas sesiones de estudios, que suelen empezar, el primer día, con unas analíticas de sangre y orina y un electrocardiograma. Siguen luego, en los días siguientes, el resto de las pruebas, como radiografías de tórax, espirometrías, y exámenes gastrointestinales y reumatológicos, así como consultas psiquiátricas y neurológicas, entre otros estudios que se realizan. Y todo ocurre en la misma planta, con profesionales que mantienen un seguimiento en el tiempo del historial clínico de los pacientes. 

'Hambre de aire'

La pasada primavera, Federica Mozzicato, de 25 años, y Francesca de Simone, 64 años, vieron la muerte muy de cerca. Ellas y sus familias se contagiaron en marzo, cuando el virus justo se empezaba a conocer en Europa. Francesca no llegó a entrar en la uci pero estuvo hospitalizada varios días, y Federica también perdió a su padre, un militar retirado. Pero el remate más inesperado vino después. “Empecé a sufrir de dolores de cabeza constantes, cansancio crónico, y dolores musculares en el cuello”, cuenta De Simone, hablando como si le faltara el aire, otro síntoma que aún le persigue. 

Irene Savio

Esa perduración de lo que los médicos ahora llaman "hambre de aire" fue la razón por la que De Simone y Mozzicato, quien también aún tiene daños en un pulmón, recibieron la recomendación de acudir a clases de gimnasia y fisioterapia, un servicio vinculado al programa del Gemelli. "Este programa nos ha ayudado mucho", aseguran las dos mujeres, que además no se conocían antes de enfermar, y ahora se consideran "una nueva familia". "Ya lo ve. Las ventajas de este tipo de seguimiento son muchas, también transmitir a los supervivientes que no van a ser abandonados", puntualiza Damiano Biscotti, uno de los responsables de la actividad física postcovid. 

Pese a que, poco a poco, con el paso de los meses, otros hospitales han activado unidades 'long covid', el enfoque multidisciplinar tal vez sea la respuesta al éxito del programa del Gemelli, que tiene en su lista de espera a más pacientes de los que puede atender. "Tenemos capacidad para atender un máximo de entre siete y 10 pacientes al día, por lo que ya han pasado por aquí más de 700 personas, algunos españoles también. Pero hay otros 800 que posiblemente no podrán ser considerados hasta septiembre u octubre", confiesa el doctor Tosato, al agregar que le gustaría que otros centros empezaran a adoptar un modelo similar para que más personas puedan recibir este tipo de atención. 

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No es el único beneficio. El proyecto también ha permitido a los profesionales que trabajan en esta unidad de tener acceso a una gran cantidad de datos sobre los efectos colaterales provocados por el Sars-CoV-2, muchos de los cuales han sido usados para publicaciones en revistas científicas -entre ellas, 'Jama' y 'Front Psychiatry'- que ya han salido o saldrán en los próximos meses. 

"Una información importante que hemos obtenido, estudiando unos 600 pacientes aquejados por el 'long covid', es que solo un 20% se recupera completamente dos meses después de superar la enfermedad. Los otros siguen teniendo secuelas”, explica Tosato, antes de añadir que, sin embargo, un dato positivo es que, de momento, en la mayoría de los casos las dolencias detectadas no han conllevado daños graves o permanentes en los órganos afectados.