Habla una sexóloga

¿Practicar sexo justifica saltarse el cierre perimetral?

Kiev (Ukraine)  03 02 2021 - A young couple share a kiss on a pedestrian bridge in downtown Kiev  Ukraine  03 February 2021  (Ucrania) EFE EPA SERGEY DOLZHENKO

Kiev (Ukraine) 03 02 2021 - A young couple share a kiss on a pedestrian bridge in downtown Kiev Ukraine 03 February 2021 (Ucrania) EFE EPA SERGEY DOLZHENKO / SERGEY DOLZHENKO

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Marta Clavero

"Ya le he dado la vuelta al Tinder un montón de veces". Ese es uno de los lamentos que más escucha en estos meses de pandemia la sexóloga y colaboradora de Faro de Vigo, Emma Placer. Y es que el cariño carnal, o más bien, la ausencia de él, si no la mayor, es una de las grandes demandas desde que el COVID llegó a nuestras vidas, hace ya casi un año. Este pasado fin de semana, la Policía Local de Alicante impedía el paso a esa ciudad de un hombre que viajaba desde Murcia para tener sexo con su pareja. El infractor, que finalmente sería multado, alegó que las necesidades básicas están permitidas, mostró un recorte de prensa sobre ello, y afirmó que llevaba un mes sin ver a su novia y que había viajado desde Murcia para hacer el amor con ella.

Y es que, al parecer, entre las excusas, tanto reales como encubiertas, para saltarse las restricciones en tiempo de coronavirus, la de prácticar sexo se lleva la palma. Hasta algunos de los más responsables con las medidas covid parecen estar dispuestos a arriesgarse con tal de tener relaciones y aliviar esa frustración que puede provocar la falta de contacto físico. La gran pregunta es ¿El sexo debería estar considerado una necesidad básica? Emma Placer responde a la cuestión con otra pregunta: "¿Se puede sobrevivir sin sexo? Evidentemente, sí".

Según las teorías humanistas, y en concreto la que muestra la Pirámide de Maslow, que jerarquiza las necesidades humanas, ubicando las más básicas en la parte inferior, y los deseos más elevados en la parte superior, el sexo aparece en dos escalones de esa gráfica.

El psicólogo americano que da nombre a esta teoría sitúa las relaciones sexuales en la base de la pirámide, compartiendo categoría con las necesidades fisiológicas de comer, respirar o dormir, y también en el tercero, en este caso al mismo nivel que la amistad y el afecto.

La necesidad fisiológica

La sexóloga nos lo aclara: "Cuando Maslow habla de sexo como necesidad fisiológica, se refiere a la que tiene la especie de reproducirse, como algo imprescindible para la supervivencia de la humanidad. De ahí que lo diferencie de la intimidad sexual, en un escalafón piramidal más alejado, y entendido en un contexto del afecto y amor, en un plano psicológico. Así que fisiológicamente las personas no necesitamos el sexo para sobrevivir, y por tanto no es una necesidad básica".

Apunta Emma Placer el caso de los asexuados como ejemplo de "esas personas que no tienen necesidad de practicar sexo. Son humanos sin ningun trastorno; es una orientación más, como la homosexualidad".

"Muchos no aguantan y me cuentan que se saltan las restriccciones"

Reconoce Emma que han aumentado muchos los pacientes que llegan a su consulta frustrados por no poder mantener relaciones sexuales. "Son sobre todo personas que antes de la pandemia ya estaban en busca de pareja y que salían por la noche. Ahora se ven limitados, con las restricciones, y eso les genera mucha frustración". Según la sexóloga, muchos le confiesan -a nivel más personal- que quedan con desconocidos para aliviar ese deseo, "y es curioso, porque les preocupa más contagiarse de coronavirus con esa persona, que, por ejemplo, contraer una ETS", comenta.

A este respecto, en las recientes restricciones dictadas para Galicia, la Xunta dejaba una brecha a la que podrían acogerse muchos desconocidos que quisieran intimar. Y es que se permiten los encuentros de parejas de novios o matrimonios que no habiten bajo el mismo techo, siempre y cuando residan en el mismo municipio. Y como no se puede demostrar si entre esas dos personas hay un vínculo emocional, está dejando cierta vía libre.

Los solteros holandeses y el sexo

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Más allá fueron los Países Bajos en mayo del año pasado, en pleno confinamiento mundial. El Ministerio de Sanidad holandés propuso a quienes no tuviesen pareja buscar un compañero sexual para pasar el confinamiento. "Tiene sentido que, como soltero, también desee tener contacto físico..." explicaba la guía 'Coronavirus y sexualidad' publicada en la página del Instituto Nacional de Salud y Medio Ambiente de los Países Bajos.

La recomendación de Emma Placer para aprovechar esta soledad sin posibilidad de mantener relaciones sexuales va más enfocada a alimentar la autoestima personal. "Hay que pensar que tener pareja no nos va hacer más feliz. La pareja está para sumar, no para completar a la persona. No es necesario buscar a tu media naranja". En este sentido, la sexóloga aconseja a sus pacientes que "ya que la vida nos ha puesto en este brete, vamos a aprovechar este tiempo para ponernos en valor nosotros mismos, a querernos, y cuando podamos salir y socializar, disfrutaremos de relaciones más saludables". Ese es uno de los procesos que trasmite a los pacientes que acuden a su consulta y que, asegura, "está teniendo muy buenos resultados".