Entrevista Barcelona Global

Rosendo Garganta: "Barcelona tiene un vibrante ecosistema emprendedor"

El CEO y fundador de Devicare destaca el potencial de la capital catalana y realza su patrimonio como aliciente

Rosendo Garganta, fundador y CEO de Devicare.

Rosendo Garganta, fundador y CEO de Devicare. / Barcelona Global

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B. G.

Rosendo Garganta, 35 años, casado y con una hija. Nacido en Cuba, vivió en La Habana antes de mudarse con sus padres, hace 25 años, a Barcelona, ciudad natal de su abuelo. Rosendo, que destaca el enorme potencial de Barcelona especialmente en el ecosistema emprendedor, es CEO y fundador de Devicare, una empresa dedicada al desarrollo de tratamientos médicos innovadores en urología y que vende en más de 50 países.

¿Por qué escogió Barcelona?

En realidad, la escogieron mis padres. Vinimos a España cuando yo sólo tenía 10 años. Mi padre era hijo de un médico catalán que emigró a Cuba a mediados del siglo XX, como tantos otros españoles por aquel entonces. Barcelona era la ciudad natal de mi abuelo, que creció en la calle Floridablanca y estudió en la Universitat de Barcelona. Por tanto, una vez tomada la decisión de abandonar Cuba, la elección de Barcelona parecía la más lógica para mi familia. Yo no la elegí, pero, sin duda, también lo hubiera hecho. 

¿Qué aspectos de la ciudad destacaría como positivos?

Por mi trabajo viajo mucho (o lo hacía antes del covid-19) y tengo la oportunidad de conocer ciudades de todo el mundo. Barcelona es una ciudad maravillosa como pocas, tanto para el turista como para el residente. Destacaría muchas cosas: su arquitectura modernista, su gastronomía, su oferta lúdica, su red de metro, su puerto, sus ferias internacionales, su cercanía al mar y a la montaña, su clima, y su historia. Pero, sin duda, lo que más destacaría es su vibrante ecosistema emprendedor. Todavía es un ecosistema joven, pero está en plena ebullición y cada día pasan cosas. El potencial de Barcelona es enorme. Es un lugar magnífico en el que vivir en estos momentos.

¿Qué aspectos de la ciudad hay que mejorar? ¿Y cómo?

En general, creo que debería potenciarse todavía más la colaboración público-privada. Las mejores ciudades del mundo son aquellas que han conseguido tener un ecosistema empresarial dinámico que participa de la vida pública y ayuda a que su ciudad se convierta en un referente internacional para atraer talento, capital y proyectos. En Barcelona tenemos los mimbres necesarios, y plataformas ciudadanas como Barcelona Global están haciendo un gran trabajo en este sentido, pero aún queda mucho camino por recorrer.  

¿Cuáles cree que son los puntos fuertes de la ciudad para superar la crisis generada por la Covid-19?

Barcelona es una de las cinco ciudades más visitadas de Europa, con más de 10 millones de turistas cada año. El turismo representa para la ciudad alrededor del 12% de su PIB, y el covid-19 le ha impactado de lleno por las medidas de confinamiento. Sin embargo, la ventaja de Barcelona es que la industria tiene un peso todavía mayor, con más del 20% de su PIB, y es una ciudad muy exportadora. No me cabe duda de que la industria, la exportación y el propio turismo serán las palancas sobre las que volver a crecer en los próximos años, una vez superada la pandemia.

¿A qué retos cree que se enfrenta la ciudad una vez remitida la emergencia sanitaria?

Barcelona tiene muchos retos por delante a medio y largo plazo, pero quizás uno de los más importantes es el medioambiental. Como toda gran ciudad, debe hacer frente al retode reducir drásticamente la contaminación del aire,dado que supone un verdadero problema de salud pública. Hay mucho trabajo por hacer en este sentido, en áreas tales como movilidad, urbanismo y transición energética. 

¿Qué espera de la Barcelona de los próximos años?

Que sea capaz de desplegar todo su potencial como ciudad emprendedora. 

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¿Cuál siente que es su ciudad? ¿Qué es lo que más echa de menos?

Me gustan muchas ciudades y Barcelona está entre mis preferidas. Pero La Habana, mi ciudad natal, tiene algo mágico que me atrae sin poder evitarlo. Hoy no viviría en La Habana, prefiero Barcelona, pero echo de menos el malecón.