Lucha contra el covid-19

Mascarillas del CSIC: las FFP2 que protegen casi al 100% del coronavirus

  • Las protecciones diseñadas con Bioinicia ofrecen más de un 97% de filtrado, mayor sellado y casi no pierden su protección con el uso

Mascarillas CSIC y Bionicia: FFP2 fabricadas en España con nanofibras de proveil que proporcionan mayor ajuste, eficacia y un uso más prolongado. 

Mascarillas CSIC y Bionicia: FFP2 fabricadas en España con nanofibras de proveil que proporcionan mayor ajuste, eficacia y un uso más prolongado.  / LEVANTE

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Marga Vázquez

Las últimas informaciones acerca de los problemas que puede acarrear el uso de las mascarillas FFP2 por sus problemas de ajuste han desatado la preocupación entre la población en general, que utilizaba estas mascarillas por su elevada tasa de filtrado y porque estaban consideradas como una protección eficaz contra el coronavirus. Sin embargo, el hueco que han dejado parece que va a rellenarse rápidamente con las mascarillas del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), unas mascarillas desarrolladas entre el CSIC y Bioinicia que superan a las FFP2 en eficacia y pueden reutilizarse, puesto que disfrutan de un uso más prolongado que las protecciones habituales.

Las mascarillas del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en colaboración con Bioinicia se han convertido rápidamente en una opción más que interesante por todas las ventajas que ofrecen con respecto a otro tipo de mascarillas (FFP2 incluidas). Y es que este tipo de protecciones son 100 % españolas, están fabricadas con un novedoso material a base de nanofibras que prolonga el tiempo de uso de las mascarillas y que evitan los inconvenientes de las que están hechas con otros tipos de fibra, además de contar con una gran capacidad de filtrado y, sobre todo, facilitar un ajuste mucho más óptimo que las mascarillas FFP2 o las quirúrgicas.

Y es que el gran problema de las mascarillas FFP2 es el correcto ajuste sobre la cara. Según el español José Luis Jiménez, sólo con que queden unas pequeñas aberturas entre el rostro y la protección (de apenas del 2%) hasta el 50% del aire que respiramos a través de la mascarillas nos puede llegar sin filtrar y, por tanto, con virus, lo que multiplica nuestras posibilidades de contagiarnos pese a llevar siempre puestas estas máscaras. De hecho, Jiménez facilita un video en el que se aprecia perfectamente cómo nos podemos contagiar (o podemos infectar a otros) de coronavirus pese a portar la mascarilla, sea FFP2 o quirúrgica, si el ajuste no es el correcto.

Ventajas de las mascarillas del CSIC

En el caso de las mascarillas del CSIC, a diferencia de las mascarillas FFP2, el sellado de la protección a la cara se mejora por el tipo de material que se ha empleado en su fabricación ofreciendo, según los creadores de esta nueva 'supermascarilla', un "buen ajuste facial por su forma cóncava y su diseño". Además, las nanofibras con las que están hechas las mascarillas del CSIC tienen una eficacia media de filtración de más del 97% y aguantan perfectamente durante varias horas sin apenas perder sus propiedades.

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Y es que, a diferencia de las mascarillas convencionales que hay en el mercado, ya sean mascarillas FFP2, higiénicas o quirúrgicas, la humedad que generamos sólo con nuestra exhalación acaba por hacerlas inservibles, puesto que las fibras con las que están elaboradas pierden su capacidad de filtración. Sin embargo, esto no sucede con las mascarillas del CSIC, que, según los estudios realizados, después de 16 horas de utilización ininterrumpida sólo habían perdido un 2% de capacidad de filtrado y que, desinfectándolas sólo con tres pulverizaciones de una solución acuosa de alcohol al 70%, recuperaban un 1% de ese porcentaje, con lo que se alarga extraordinariamente su vida media sin perder prácticamente sus propiedades de protección.