Mil personas trans han cambiado el nombre en la tarjeta sanitaria catalana

  • La legislación catalana permite el cambio de nombre en la tarjeta sanitaria, títulos de transporte, cárceles y centros sociales desde hace cinco años

  • 3.000 personas han sido asistidas por la unidad 'Trànsit', que ofrece tratamientos hormonales o quirúrgicos gratuïtos a quien lo requiera

  • El Govern valora positivamente el borrador de la Ley Trans, ya que permitiría cambios en títulos financieros o académicos que aún no se pueden lograr

Activistas trans durante una protesta ante el Congreso de los Diputados.

Activistas trans durante una protesta ante el Congreso de los Diputados. / JOSE LUIS ROCA

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Elisenda Colell
Elisenda Colell

Redactora

Especialista en pobreza, migraciones, dependencia, infancia vulnerable, feminismos y LGTBI

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Hace cinco años que las personas trans, también los menores de edad, pueden inscribir su nombre y género sentido -y no el que marca su certificado de nacimiento- en la tarjeta sanitaria catalana. Desde entonces hasta día de hoy ya lo han logrado 969 personas, cerca del millar. El trámite lo ejecuta la Conselleria de Salut y la dirección general de Igualtat del Govern. "Hemos visto familias que lloran de felicidad al recibir la tarjeta", explica su responsable, Mireia Mata.

En 2014, el Parlament de Catalunya aprobó la ley para garantizar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales y para erradicar la homofóbia, bifobia y transfobia. Desde entonces, las personas trans tienen reconocidos varios derechos en lo que respecta a las competencias de la Generalitat y que no están reconocidas en el resto de España.

Un ámbito clave es el sanitario. En Catalunya las personas trans pueden cambiar el nombre y el género de su tarjeta sanitaria sin ningún tipo de explicación. En el caso de los menores es necesario contar con la aprobación de los progenitores. Además, la sanidad pública catalana ha cambiado radicalmente la forma de atender a las personas trans. Ya no está permitido catalogarles la enfermedad de 'disforia de género', si no que el acompañamiento se hace desde cuatro unidades especializadas, ubicadas en las cuatro provincias, donde los profesionales les brindan apoyo médico, social y psicológico, en caso de ser necesario.

Han sido 3.000 personas las que han pasado por estos servicios. En algunos casos, les han prescrito un tratamiento hormonal con copago, si es lo que pide el paciente. También pueden acceder a operaciones gratuitas para cambiar de sexo que se realizan en tres hospitales: Bellvitge, Trias y Pujol y el Clínic.

El cambio de la tarjeta sanitaria abre la puerta a otras mejoras. Por ejemplo, cabe la posibilidad de modificar el carné universitario con el nombre sentido o permite que las personas que ingresan en una prisión puedan hacerlo identificándose con un género que no corresponde a su sexo. "Antes de permitir este cambio, nos encontrábamos con presas trans que sufrían violaciones en las cárceles de hombres. A la inversa, no ha ocurrido en ningún caso", expone Mata. También las personas trans deben de ser identificadas con su nombre y género sentido en las residencias públicas o las casas de acogida para mujeres maltratadas del Govern, donde ya existen varias personas trans atendidas.

Títulos de transporte

Otra situación problemática se producía con los títulos de transporte. A raíz de la nueva ley, las personas que compran un título de transporte en el área metropolitana de Barcelona pueden inscribirla en el nombre que sienten, y no el que pone el DNI. "Para evitar problemas, emitimos un certificado que lo corrobora. Ayuda cuando los revisores les acusan de usar títulos de sus hermanos. No tienen porqué dar explicaciones de nada", argumenta Mata.

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Precisamente el cambio en el DNI es clave para que, las incipientes medidas aplicadas por la Generalitat se puedan expandir a muchos más ámbitos de la vida. Por ejemplo, el cambio gratuito del nombre de las tarjetas bancarias, los productos financieros, los títulos universitarios o las ayudas de la seguridad social como el Ingreso Mínimo Vital o los ertes. Si bien es cierto que una instrucción estatal permite el cambio de nombre en el registro civil, y por ende al DNI, desde 2018, esta realidad no se acaba materializando. "Muchos registros opinan que la instrucción es de un rango inferior, hay mucha reticencia a aplicarlo. Su hubiera la Ley Trans, este derecho sería inapelable", expone Mata.

Vista la experiencia de los últimos cinco años aplicando la norma desde Catalunya, Mata no entiende la oposición a la nueva ley desde algunos sectores del PSOE. "En Catalunya, todas las leyes que mejoran la vida de las personas trans han tenido el voto a favor del PSC. No se entiende que ahora planteen socavar derechos sociales, y más apelando al feminismo", añade Mata. Las semillas del cambio, en Catalunya, ya están plantadas. Retos, quedan muchos. El más importante, el laboral. Sigue costando la contratación de personas 'trans', sobretodo en puestos de cara el público. La nueva ley estatal, dice el Govern, podría ayudar a seguir rompiendo moldes.