MEDIO AMBIENTE

La revuelta social contra el coche sale de Barcelona

El domingo coincidirán en Catalunya seis cortes de tráfico en vías que atraviesan municipios consideradas autopistas urbanas por los convocantes

Corte de la calle Aragó, una de las primeras acciones de Eixample Respira, en agosto del 2019

Corte de la calle Aragó, una de las primeras acciones de Eixample Respira, en agosto del 2019 / Martí Fradera

Se lee en minutos

De los colegios a las calles. La movilización de las familias contra los coches en los entornos escolares vivirá este fin de semana un nuevo episodio. Una suerte de ‘spin-off’ con el mismo objetivo de intentar que las ciudades y los pueblos sean más amables, más de las personas, pero con un formato algo distinto, puesto que ya no se aborda un lugar concreto sino cómo determinadas calles se han convertido en auténticas autopistas urbanas. De la revolución escolar a la revuelta vecinal.

Sucederá el domingo a las 11.30 horas en Barcelona, Barberà del Vallès, Sabadell, Olot y Premià de Mar. En la capital catalana está previsto cortar la calle de Aragó, por la que a diario circulan unos 80.000 vehículos, en dos tramos: entre Balmes y Aribau y a la altura de la calle de la Independència. Tanto en Sabadell como en Barberà se dejará sin circulación la N-150, que dentro de estos territorios lleva el nombre de Carretera de Barcelona. En Olot se amputará la avenida de Sant Jordi y, por último, en Premià de Mar los vecinos ocuparán la N-II, seguramente la vía que mejor ejemplifica lo que se reivindica, puesto que arrastra años de promesas incumplidas sobre su hipotética pacificación que debería incluir la instalación de un carril bici que cruce todo el Maresme.

Objetivos a gritos

Te puede interesar

Los lemas previstos para estas manifestaciones simultáneas son la mejor manera de entender lo que persiguen los convocantes: 'Què passa, què passa, que contamina massa', 'fora cotxes del carrer, la salut va primer', 'espai per vianants, tothom hi surt guanyant' o 'no, no, no a la contaminació'. La idea, como mínimo en el caso de Aragó i la asociación que promueve el corte entre Balmes y Aribau, Eixample Respira, es repetir el corte de tráfico una vez al mes. De hecho, estos días se cumple un año de la conferencia en la que la alcaldesa Ada Colau anunció la voluntad del ayuntamiento de cerrar esta autopista urbana un domingo al mes para que los ciudadanos pudieran hacerla suya. Fue un éxito el único día en el que se celebró, el 8 de marzo del 2020, con miles de personas de todas las edades ocupando la calzada. Cierto es que luego llegó el confinamiento al que obligó la pandemia, pero nunca más se supo de aquella iniciativa (también Via Laietana tuvo un solo día de corte bajo paraguas municipal) que levantó ampollas entre determinados agentes económicos de la ciudad.

Por su lado, la revuelta escolar contra los coches ha vuelto a exhibir músculo este viernes por la tarde con cerca de 40 cortes de tráfico repartidos por toda Barcelona. Se han implicado ya casi 80 asociaciones de familias y 50 escuelas se han movilizado para pedir, entre otras cosas, que delante de los colegios solo haya un carril de circulación. Un estudio de ISGlobal hecho público la semana pasada deja en evidencia que la contaminación en Barcelona es inquietante. Tras analizar unas 1.000 ciudades europeas, la capital catalana es la sexta con mayor concentración de dióxido de nitrógeno, causado principalmente por los vehículos con motor de combustión interna.