Lucha contra el covid-19

Aplidin, la nueva esperanza contra el coronavirus con ADN cien por cien gallego

El antiviral, respaldado por un estudio en 'Science', curó a un amigo del presidente de Pharmamar que creían que iba a morir

Imagen del Aplidium albicans  invertebrado que contiene la plitidepsina  principio activo del Aplidin    FARO

Imagen del Aplidium albicans invertebrado que contiene la plitidepsina principio activo del Aplidin FARO

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Rafa López / Lara Graña

“Lo probaron con un paciente muy amigo del dueño de Pharmamar, José María Fernández de Sousa. Todo el mundo pensaba que se iba a morir, y al cabo de unos días iba por la calle corriendo”. Así ha hablado el prestigioso virólogo del CSIC Luis Enjuanes del Aplidin, el antiviral que reduce al 99 por ciento la carga viral de SARS-CoV-2 en animales, según un estudio publicado en “Science”, una de las grandes revistas científicas del mundo. Estos son los más que prometedores resultados de la investigación preclínica, pero la empresa gallega PharmaMar trabaja en el desarrollo de ensayos clínicos, la fase III, que determinará si realmente este medicamento funciona.

El Aplidin es el nombre comercial del fármaco con el que Pharmamar comercializa la plitidepsina. Como todos los productos de PharmaMar, esta molécula tiene un origen marino. Procede de la ascidia Aplidium albicans, tunicado del género de las ascidias hallado en aguas de Ibiza a principios de los años noventa. Los laboratorios de la empresa de José María Fernández Sousa consiguieron sintetizar dicha molécula, por lo que no hay que recoger el animal de su entorno natural.

Fernández de Sousa explicó este verano al “Diario de Ibiza”, del mismo grupo editorial que FARO, que estos invertebrados llevan millones de años defendiéndose de los virus que hay en el mar y que afectan a muchas especies marinas, “y eso que carecen de sistema inmunológico”.

El fármaco, aprobado en Australia para el tratamiento del mieloma múltiple, un tipo de cáncer de la médula ósea, bloquea una proteína de las células humanas, la eEF1A, que el virus necesita para replicarse. De esta forma, el virus no puede “secuestrar” nuestras células para multiplicarse.

Hace muchos años que Pharmamar recurrió a Luis Enjuanes para comprobar la eficacia de la plitidepsina. El virólogo del CSIC constató en tejidos celulares que el fármaco inhibía muy bien la replicación del virus.

Después, el virólogo Adolfo García-Sastre, considerado un número uno mundial en su campo, probó también la molécula en cultivos celulares y ratones humanizados para el receptor ACE2, el que utiliza este coronavirus para penetrar en las células humanas.

El estudio publicado en “Science” lo firma como autor principal Pablo Avilés, gerente del departamento de investigación preclínica de PharmaMar, además de García-Sastre y Thomas Zwaka, ambos de la Icahn School of Medicine (Nueva York); los laboratorios de Kris WhiteKevan Shokat y Nevan Krogan, del Instituto de Biociencias Cuantitativas de la Universidad de California San Francisco; y Marco Vignuzzi, del Instituto Pasteur de París.

Una ventaja del Aplidin es que ya se conoce desde hace años su mecanismo de acción y las dosis que no son tóxicas para el organismo humano. Otro beneficio muy importante es que no genera resistencias. Al contrario de lo que ocurre con los anticuerpos naturales y los monoclonales, “si tomas como diana una proteína humana que el virus necesita, el virus nunca mutará para no depender de esa proteína humana”, explica Nevan Krogan. Por ello “actúa frente a las nuevas variantes”, según confirman tanto Adolfo García-Sastre como Pablo Avilés.

El fármaco ya se ha probado en humanos, en la fase II de los ensayos clínicos. Pablo Avilés apuntó ayer a Efe que “se ha demostrado que la seguridad del tratamiento es muy buena, que era el objetivo primario. Como objetivo secundario, se ha constatado que tiene actividad frente al SARS-CoV-2”.

También se ha ensayado mediante el uso compasivo en varios hospitales españoles, aunque, al igual que el Remdesivir y los anticuerpos monoclonales, ofrece un mayor impacto cuando se administra a pacientes hospitalizados en estadios tempranos de la enfermedad, antes de la aparición de los síntomas más severos.

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La esperanzadora historia del Aplidin tiene como moraleja concienciarnos de la importancia de la biodiversidad marina. “Tal vez la solución o soluciones a muchos de nuestros problemas estén en alguna especie que se extinga sin conocerla”, subraya el investigador vigués del CSIC Antonio Figueras, experto en biología marina. Figueras apunta que la myticina que contienen los mejillones también es eficaz frente a alguno de los coronavirus. El biólogo vigués es coautor de un estudio que describe la actividad de este péptido frente a bacterias y herpes humanos.

Como dice Figueras, el mar, además de servir de basurero y de despensa para la humanidad, nos guarda gratas sorpresas en la lucha contra las enfermedades más graves.

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